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Río Umia

Una bacteria obliga a cerrar al baño la playa de Cabanelas

Las analíticas volverán a repetirse en el día de hoy para comprobar si ya ha desaparecido de las aguas y se reabre la zona

Estado del río Umia a su paso por Cabanelas esta mañana.

Estado del río Umia a su paso por Cabanelas esta mañana. / Pedro Mina

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Ribadumia

La aparición de una bacteria en las analíticas que periódicamente se realizan en las aguas del río Umia a su paso por la zona de Cabanelas ha obligado al Concello de Ribadumia a cerrar la playa al baño. La decisión de prohibir el baño se adoptó el pasado martes tras conocerse el resultado de las analíticas, instalando varios carteles prohibiendo a los usuarios adentrarse en el río.

Así lo reconoce el alcalde de Ribadumia, David Castro, que asegura que «descubrimos que el agua no está para bañarse tras la realización de un control analítico, por eso decidimos sacar la opción del baño y aguardar a que esos análisis mejoren». El primero de los que se va a realizar tras ese positivo será a lo largo del día de hoy y Castro aguarda que «los resultados sean satisfactorios y podamos recuperar la actividad en esa zona».

Se da la circunstancia de que ese punto es el único que ha dado positivo en el cauce del Umia, justo cuando se está ejecutando las obras de una represa unos centenares de metros más arriba. Castro señala que «en principio, creemos que nada tiene que ver con la presencia de esta bacteria». El baño es lo único que ha prohibido el Concello de Ribadumia, ya que pueden seguir realizándose otras actividades náuticas sin riesgo para las usuarios.

No es la primera vez que se desaconseja el baño en la zona de Cabanelas. Hace ya dos años, la Xunta llegó a hacerlo hasta en tres ocasiones, todas ellas por contaminación microbiológica. Por aquel entonces, la decisión la motivó la bacteria Escheria coli, pero en todas ellas la situación se corrigió de forma rápida, lo que apuntó a vertidos puntuales, muy probablemente, provenientes de las redes de saneamiento o de la estación depuradora de Barrantes, situada un poco más abajo y que no es la primera vez que provoca un vertido al río Umia.

De elo que si parecen responsables las obras de la represa es del color amarronado que arrastran las aguas del río Umia en ese tramo al remover el fondo del río, algo de lo que se quejan los grupos de la oposición, Somos Ribadumia y el Partido Socialista que ven como «se viene confirmando todo lo que veníamos diciendo estos meses, que no solo nos quedamos sin piscina, sino también sin playa fluvial». De hecho, este color amarronado de las aguas viene registrándose desde hace ya más de una semana, lo que ha reducido también el número de bañistas que acostumbran a concentrarse en Cabanelas. A ello se suma la sensación de que la zona arrastra mucha menos agua de lo habitual, incluso en veranos calurosos, señalando a la construcción de la represa como responsable. Sin embargo, el Concello discrepa de esta afirmación ya que «la represa no impide el paso del agua, sino que evita que el agua salada que llega a la zona con las mareas, pueda alcanzar la captación de agua a A Toxa».

La represa ha sido una obra muy polémica en el río Umia, que ha tenido en contra desde el propio Concello hasta los ecologistas, pasando por el Náutico O Muíño, el club de piragüismo que utiliza Cabanelas para la práctica deportiva, o los ecologistas. La obra que se está realizando en la actualidad es permanente y cuenta con los permisos autonómicos, pero la empresa responsable ha garantizado que no afectará ni a la actividad deportiva ni al cauce del río.

La conversión de esta represa en permanente es algo que se venía barajando por parte de la empresa concesionaria del agua en la isla de A Toxa desde hace años para acabar con los problemas que ocurrían después de cada campaña de lluvias, en las que la represa provisional acababa arrasada, las piedras repartidas por el cauce del río y convirtiéndose en un peligro para deportistas y bañistas. Sin embargo, Somos no ha dudado en calificarla como «el mayor atentado cometido al río Umia».

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