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Turismo con mascotas

La oferta «pet friendly» de O Salnés alcanza ya los 159 establecimientos

O Grove y Vilagarcía concentran las playas caninas de una opción que se extiende por toda la comarca

El número de recursos adheridos creció un 47,2% desde la fase inicial del proyecto

Los vigueses Emilio y Ana junto a su perro Coco en el camping Arco Iris, en O Terrón. | NOE PARGA

Los vigueses Emilio y Ana junto a su perro Coco en el camping Arco Iris, en O Terrón. | NOE PARGA

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Arousa

Viajar con la mascota ha dejado de ser una excepción para convertirse en una forma de turismo con peso propio. Muchas familias buscan ya destinos donde sus animales sean recibidos con normalidad. O Salnés responde a este cambio mediante una red que reúne 159 establecimientos y servicios, frente a las 108 adhesiones de la fase inicial del proyecto. El crecimiento es del 47,2 %, con 51 incorporaciones. No es una comparación estricta con el año pasado ni se refiere a plazas hoteleras, sino a la evolución de los negocios y recursos turísticos adheridos entre las distintas etapas de la iniciativa.

La Mancomunidade puso en marcha en 2024 la guía virtual O Salnés Pet Friendly para agrupar esta oferta. La plataforma reúne alojamientos, restaurantes, cafeterías, bodegas, playas, actividades y servicios específicos. Permite buscar por municipio, tipo y tamaño del animal, zonas a las que puede acceder o existencia de suplementos. La herramienta trata de resolver uno de los principales problemas de estos viajeros: la dispersión de la información y las diferentes condiciones de acceso.

O Grove presenta una de las ofertas más amplias por su concentración de campins y espacios al aire libre. Cuenta con las playas caninas de O Espiño, O Portiño y Louxiñas y con el parque de agilidad del Monte Central de A Toxa. Vilagarcía dispone del arenal de O Castelete y del Camping Río Ulla. Cambados, Meaño y Ribadumia vinculan esta modalidad con las casas rurales, la restauración, las bodegas y el paisaje del albariño.

En Vilanova, el Camping Arco Iris, situado junto a la playa de O Terrón, constata el crecimiento del número de personas que viajan y acampan con sus mascotas. Lo que hace algunos años era una circunstancia puntual se ha transformado en una demanda habitual, hasta el punto de que la aceptación de animales condiciona ya la elección del destino. Para muchas familias, dejar al perro o al gato en casa durante las vacaciones ha dejado de ser una opción.

Emilio Prieto y Ana López son un matrimonio de Vigo que comparte sus vacaciones con Coco, su pequeño perro. Llevan nueve años acampando en el Arco Iris y seis de ellos lo han hecho acompañados por el animal. Su forma de alojarse también ha evolucionado. Comenzaron en una tienda de campaña, después pasaron a una caravana y ahora eligen uno de los bungalós del complejo. El cambio de alojamiento no alteró una decisión que consideran irrenunciable: Coco viaja con ellos.

«No podemos dejarlo solo», explican. La presencia del perro los obliga a organizar las vacaciones atendiendo también a sus necesidades y a comprobar previamente dónde será admitido. «Somos un matrimonio de Vigo, tenemos un perro pequeño y siempre lo llevamos atado y bajo control», señalan para subrayar que la convivencia depende tanto de la tolerancia de los establecimientos como de la responsabilidad de los propietarios.

Su experiencia les permite comprobar cómo ha cambiado el perfil de los usuarios del camping. «Cada vez hay más gente que viene con perros. Gatos hay pocos, pero perros hay más cada año», aseguran. También perciben una evolución social favorable: «Poco a poco tenemos una sociedad más tolerante». Aun así, encuentran limitaciones que condicionan sus desplazamientos, especialmente al buscar un lugar para comer. «Hay restaurantes que no dejan entrar con ellos», lamentan.

El entorno natural es uno de los aspectos que más valoran quienes viajan con animales. Buscan espacios abiertos para compartir paseos, jornadas al aire libre y momentos de descanso. Los campings ofrecen mayor libertad de movimiento y una convivencia directa con el territorio, aunque esa presencia exige mantener a los animales controlados y respetar al resto de usuarios. En el Arco Iris, los perros y gatos son admitidos en los alojamientos, sin límite de peso ni suplemento, y deben permanecer atados cuando están en el exterior.

A Illa de Arousa suma alojamientos y establecimientos hosteleros en un paisaje atractivo para caminar. Catoira, aunque no pertenece a los nueve municipios de la Mancomunidade, aporta el paseo fluvial que comunica el centro con las Torres de Oeste, una alternativa para disfrutar con la mascota respetando las normas municipales.

La consolidación de este turismo obliga a avanzar en señalización, fuentes, espacios caninos y criterios comunes. Ser un destino amigo de las mascotas exige información precisa, condiciones reconocibles y el compromiso de los propietarios. Los 159 recursos adheridos y testimonios como el de Emilio Prieto y Ana López confirman que la pregunta ya no es dónde dejar al animal durante las vacaciones, sino dónde viajar y disfrutar con él.

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