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Patrimonio

Pontecesures da un nuevo paso para proteger y recuperar el conjunto histórico de Cerámica Celta

Castelao, Francisco Asorey y Carlos Maside son algunos de los personajes ligados a esta marca

El Concello quiere convertir el antiguo complejo industrial en un recurso turístico y cultural

La alcaldesa, Maite Tocino, abandera el proyecto de recuperación de Cerámica Celta.

La alcaldesa, Maite Tocino, abandera el proyecto de recuperación de Cerámica Celta. / FdV

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Manuel Méndez

Manuel Méndez

Pontecesures

El Concello de Pontecesures ha recepcionado las obras de cierre exterior del conjunto histórico de Cerámica Celta–Caleras do Ulla, una actuación con la que se pretende garantizar la seguridad y conservación de este importante ejemplo de arquitectura industrial del municipio. Los trabajos han incluido también la retirada de maleza y restos vegetales acumulados en las fachadas de los antiguos hornos.

La intervención llega después de que el Concello recuperase la titularidad de estos terrenos, rubricando el pasado mes de febrero un acuerdo con las familias Diéguez Touceda y Diéguez Montes, herederos de Ramón Diéguez Carlés, para la reversión al patrimonio municipal de la parcela de Cerámica Celta y La Calera, junto con la cesión gratuita y sin contraprestación de todos los edificios e instalaciones, abriendo así la puerta a una estrategia de recuperación y puesta en valor del que es uno de los principales elementos del patrimonio industrial y cultural de Pontecesures.

Las obras de protección ahora realizadas han supuesto una inversión de 39.410,29 euros y han permitido instalar un nuevo enrejado metálico de dos metros de altura sobre el muro de piedra existente, además de colocar dos nuevos portales correderos destinados a controlar el acceso al recinto. También se ha instalado nueva señalización de acero para identificar el emblemático conjunto.

El Concello ha instalado nueva señalización de acero.

El Concello ha instalado nueva señalización de acero. / FdV

A estas actuaciones se suma la limpieza de la vegetación que había crecido en las edificaciones y en las fachadas de los hornos, con el objetivo de mejorar las condiciones de conservación de los elementos que todavía permanecen en pie.

Un plan para recuperar el espacio

En paralelo, el Concello ha destinado 16.698 euros a la redacción del «Plan Director para la Recuperación del Espacio Cerámica Celta», adjudicado al arquitecto Luis Gil Pita. Un documento concebido como la hoja de ruta para definir las futuras actuaciones de puesta en valor y rehabilitación del conjunto.

La alcaldesa Maite Tocino con los herederos, durante la firma del acuerdo.

La alcaldesa Maite Tocino con los herederos, durante la firma del acuerdo. / FdV

El plan pretende compatibilizar la recuperación del patrimonio industrial y cultural con la incorporación de nuevos usos al recinto. Entre ellos figuran tanto los vinculados a la divulgación de la historia de La Calera y de Cerámica Celta como otros usos contemporáneos que permitan convertir el espacio en un lugar de encuentro social y cultural.

La intención municipal pasa así por recuperar la identidad del recinto y resignificarlo como un espacio abierto a la ciudadanía, capaz de conservar y divulgar la trayectoria artesanal e industrial de Pontecesures al tiempo que ofrece nuevas posibilidades de ocio y actividad cultural.

La realización de los trabajos.

La realización de los trabajos. / FdV

La actuación constituye, según el Concello, un primer paso dentro de una estrategia más amplia para convertir el antiguo complejo industrial en un recurso turístico y cultural, aprovechando la autenticidad de su pasado y el valor de los elementos que todavía se conservan.

Con este proyecto, financiado por el proyecto Mar de Santiago a través de los fondos NextGeneration de la Unión Europea, vuelve a recobrar protagonismo una instalación de indudable valor histórico estrechamente ligado a la propia historia del centenario Ayuntamiento de Pontecesures.

Desde 1923

Basta recordar que fue en 1923 cuando Ramón Diéguez Carlés puso en marcha en la zona de Porto, a orillas del Ulla, la empresa Caleras del Ulla, que fue el germen de Cerámicas Celta.

La vieja nave de Cerámica Celta, en Pontecesures. |  Noé Parga | PARGA

La vieja nave de Cerámica Celta, en Pontecesures. / Noé Parga

La asociación cultural Os Penoucos ya explicó en su momento, a través de su proyecto de investigación y divulgación «Obaixoulla.gal: Patrimonio, territorio e paisaxes», que la solicitud de licencia de construcción de la fábrica hacía alusión a la puesta en marcha de dos hornos, uno de cocción de baldosa y artículos análogos y otro para calcinar cuarzo pedernal y carbonato cálcico.

La materia prima llegaba en naves que descargaban inicialmente en el puerto de Cesures (Pontecesures), hasta que posteriormente se construyó un pequeño embarcadero de piedra más próximo a la fábrica y sus hornos.

En aquella época ya estaba en funcionamiento la Cerámica de Campaña, en el municipio vecino de Valga, conocida con el paso del tiempo como Novo y Sierra.

Una foto de los años cincuenta en la que se aprecian Nestlé y el puerto en el que se cargaban y descargaban mercancías.

Una foto de los años cincuenta en la que se aprecian Nestlé y el puerto en el que se cargaban y descargaban mercancías. / FdV

Dos años después el empresario Eugenio Escuredo Lastra puso en funcionamiento en el lugar de O Cantiño un taller de cerámica artística inspirado en el modelo que había conocido en Sargadelos llamado Cerámica Artística Gallega.

Al parecer «contrató a un artesano portugués y entró en contacto con el artista Francisco Asorey, que realizó los diseños de los primeros moldes que salieron de esta cerámica: ‘Os tesouros’, el ‘Pórtico da Gloria’, ‘A Naiciña’ y el ‘Sepulcro del Apóstol», explica Os Penoucos, antes de aclarar que las primeras producciones de aquella marca llegaron a venderse en Inglaterra, Cuba y Argentina.

Pero «la calidad del barro empleado era baja para ese tipo de cerámica», por lo que «Escuredo abandonó la experiencia y, en 1927, vendió los moldes de las figuras al industrial Ramón Diéguez Carlés, que trasladó la producción del taller de cerámica a las instalaciones de la Calera del Ulla, fundando allí, ese mismo año, Cerámica Celta».

Los hornos de la vieja superficie fabril.

Los hornos de la vieja superficie fabril. / FdV

Ramón Diéguez «decidió emplear el barro de sus minas de feldespato de Valga e introducir la técnica del vidriado en las piezas que había heredado de Cerámica Artística Gallega, dándoles un nuevo impulso».

Parece que «además de seguir contando con la colaboración de Asorey, contrató a un artesano de Buño», mientras que «el médico Víctor García García-Lozano, un gran entusiasta de la cerámica, introdujo a su colega Alfonso Daniel Rodríguez Castelao en el taller», siendo el insigne artista rianxeiro el que más se interesó por la cerámica de Diéguez y el que más influyó en ella.

El rianxeiro «preparó numerosos diseños y bocetos que servirían de guía para la realización de piezas como ‘A Cabuxiña’, inspirada en una obra del alemán Willy Züguel».

Asimismo, «Francisco Asorey, José María Acuña, Carlos Maside, Santiago Bonone, Carlos Sobrino, Manuel Torres y Carlos Bóveda aportaron también sus diseños a Cerámica Celta», donde «se elaboró durante casi cuarenta años –hasta 1963– una artesanía ligada a la naturaleza».

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