Turismo y medio ambiente
Las reservas fantasma vacían Areoso y lastran al sector náutico
Las cuatro empresas que trabajan con las visitas denuncian que la plataforma de la Xunta permite solicitar autorizaciones durante varios días consecutivos sin penalizar a quienes después no acuden

Las empresas critican funcionamiento de la aplicación de la Xunta. / INAKI ABELLA DIEGUEZ
El sistema de autorizaciones implantado para proteger el islote de Areoso está provocando un efecto tan inesperado como perjudicial: la aplicación no ofrece plazas disponibles hasta el 13 de agosto, pero buena parte de los turnos se desarrollan con muchos menos visitantes de los autorizados. Las denominadas reservas fantasma impiden acceder al arenal a personas realmente interesadas y causan importantes pérdidas a las cuatro empresas de ocio náutico que operan desde A Illa de Arousa.
Diego Rial, responsable de Areoso Kayak Suc, asegura que la plataforma diseñada por la Xunta «funciona fatal» y continúa permitiendo que una misma persona reserve durante varios días consecutivos. Muchos usuarios bloquean distintas fechas para elegir después aquella en la que encuentran mejores condiciones meteorológicas. El resto de los permisos no se utiliza, pero tampoco puede cancelarse ni ponerse nuevamente a disposición del público.
«Ahora mismo no hay plazas hasta el día 13, pero después vas a Areoso y no hay nadie», resume Rial. El empresario recuerda que la Administración había anunciado que impediría que un mismo nombre obtuviese nuevas autorizaciones durante un periodo de siete días. Esa modificación, sin embargo, no se ha aplicado y las reservas siguen concentrándose en manos de personas que no siempre hacen uso de ellas. «Las empresas no podemos depender de la irresponsabilidad de algunos particulares», lamenta.
La regulación establece tres turnos diarios con capacidad para 50 personas cada uno. El primero se extiende desde el amanecer hasta las 13.00 horas; el segundo, el más demandado, desde las 13.00 hasta las 17.00; y el tercero, desde esa hora hasta el anochecer. El límite permite, por tanto, la presencia de hasta 150 visitantes diarios. La realidad descrita por las empresas es muy diferente. «No se cubre ni la mitad de las plazas, con el perjuicio que supone cuando tenemos mucha gente interesada en ir y debemos decirle que no dispone de autorización», denuncia Rial.
Los viajes se realizan en kayak o en lancha y las cuatro firmas de ocio náutico de A Illa aseguran padecer el problema en idéntica medida. Su petición pasa por reservar para las empresas un pequeño cupo que puedan gestionar directamente y utilizar para atender la demanda diaria. También reclaman un mecanismo que permita liberar, con un margen mínimo de tiempo, las autorizaciones que finalmente no vayan a ser utilizadas.
«Necesitamos tener cierto margen de maniobra. Si las plazas no se ocupan, al menos deberían liberarse», sostiene el responsable de Areoso Kayak Suc. Las empresas consideran que este sistema permitiría compatibilizar la protección ambiental del islote con una gestión más eficiente de las visitas, sin aumentar el número máximo de usuarios. No piden elevar el límite diario, sino aprovechar las autorizaciones ya previstas y evitar que los huecos disponibles se pierdan por reservas múltiples o anulaciones que la plataforma no permite tramitar.
La orden de protección y el reglamento de acceso entraron en vigor hace cuatro años para frenar el deterioro de Areoso. La Administración presentó entonces la regulación como un documento vivo, susceptible de modificarse a medida que se detectasen problemas. Rial advierte, sin embargo, de que «cuatro años después no se ha cambiado una sola coma», pese a las deficiencias comunicadas reiteradamente por el sector. «El sistema nunca funcionó bien, pero antes la gente no sabía que podía reservar días consecutivos. Ahora ya lo sabe y el problema se ha agravado», explica.
Las empresas mantuvieron una reunión con responsables de Medio Ambiente para tratar de regularizar el tráfico hacia el islote y trasladar sus propuestas. Entre ellas figura impedir que los mismos nombres puedan conseguir permisos durante siete días seguidos, habilitar la cancelación de las visitas y establecer cupos mínimos para los operadores náuticos. El sector espera ahora que estas reivindicaciones se traduzcan en cambios reales en la aplicación.
La normativa obliga a comunicar tanto la identidad del visitante como el tipo de embarcación con el que se accederá a Areoso. Las embarcaciones sin motor pueden incluir un máximo de cuatro personas por autorización, mientras que el atraque de las que disponen de motor está limitado a cuatro plazas. Las embarcaciones de más de doce metros deben utilizar las boyas habilitadas y no pueden entrar en la zona de fondeo.
La protección también contempla la supresión de autorizaciones cuando las mareas provocan la práctica desaparición de la playa del istmo. Durante 2026, estas restricciones se aplicarán en agosto, septiembre y octubre y afectarán al tercer turno. Las empresas comparten la necesidad de preservar Areoso, pero reclaman que la conservación no sea incompatible con una gestión eficaz de las 150 plazas disponibles. «Habrá que buscar una solución y concedernos algún cupo, aunque sea mínimo», concluye Rial.
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