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A las puertas de la vendimia

Las precipitaciones que se avecinan hidratarán la uva, que mantiene su excelente estado sanitario

El único inconveniente puede estar en las heridas que causen o agraven las lluvias en algunos racimos, ya que propiciarían la entrada de botrytis

Imagen que muestra el avanzado estado de maduración de la uva albariña.

Imagen que muestra el avanzado estado de maduración de la uva albariña. / EFA

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Manuel Méndez

Manuel Méndez

Val do Salnés

Las previsiones meteorológicas para los próximos días anuncian unas precipitaciones que pueden ser «como agua de mayo» para el viñedo, ya que contribuirán a hidratar una uva que sigue siendo abundante y de excelente calidad.

 Y no solo eso, sino que las lluvias contribuirán al lavado de los racimos en vísperas de la vendimia y ayudarán a contener la acidez. Y en ello abunda el último boletín informativo de la Estación Fitopatológica de Areeiro (EFA), que mantiene una valoración positiva sobre el estado sanitario general de la uva en el conjunto de la provincia, aunque advierte de la existencia de algunos casos puntuales de parcelas más atrasadas en su evolución fenológica en las que se han detectado síntomas de mildiu larvado y nuevas manchas en las hojas.

De ahí que recomiende no bajar la guardia en esas parcelas, debido a que la carga de esporangios en el ambiente es elevada y podría aumentar con las precipitaciones previstas. Las mismas que pueden causar heridas o bien agravar las ya existentes, propiciando así la entrada de la botrytis.

Un grano con síntoma de botrytis.

Un grano con síntoma de botrytis. / EFA

Los daños derivados de rajaduras fisiológicas, las perforaciones provocadas por las orugas de las polillas del racimo o las lesiones ocasionadas en los granos por rozaduras y por la alimentación de pájaros o avispas son, por tanto, el principal foco de infección a estas alturas del ciclo de cultivo.

Sobre todo, si las lluvias son más intensas de lo inicialmente previsto, puesto que la uva de las variedades más sensibles, con piel más fina, podría experimentar un proceso de hinchamiento, y al romperse la piel de los granos el riesgo de botrytis es mucho mayor.

Es por todo ello que los técnicos de Areeiro, dependiente de la Diputación de Pontevedra, recuerdan la importancia de mantener los trabajos culturales, ya que estas labores, tales como el deshojado de la vid, favorecen la aireación de los racimos y reducen la necesidad de tratamientos fitosanitarios, aumentando además la eficacia de las intervenciones que se lleven a cabo.

Racimos de treixadura ya brillantes.

Racimos de treixadura ya brillantes. / EFA

Por otra parte, decir que los técnicos han detectado adultos de «Scaphoideus titanus», el insecto vector de la temida flavescencia dorada de la vid. Esto lleva a la EFA a recordar que desde mediados de este mes ese insecto comenzará a buscar refugio para realizar la puesta de huevos y entrar en su estado de hibernación.

En las zonas donde se haya detectado su presencia todavía pueden seguir aplicándose insecticidas naturales registrados específicamente para este uso, algunos de los cuales carecen de plazo de seguridad o cuentan únicamente con un plazo de un día.

Además, la EFA insiste en la necesidad de eliminar las plantas o partes afectadas de las mismas cuando se detecte la presencia del insecto acompañada de síntomas compatibles con la flavescencia dorada, tales como las hojas reviradas hacia el envés y endurecidas, la disposición de las mismas superpuestas en forma de tejas, la aparición de una coloración amarilla-dorada en las variedades blancas, o rojiza, en el caso de las tintas, la pérdida de flexibilidad de las varas y la presencia de racimos abortados o semisecos.

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