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Encuentro social

Un puente de sonrisas entre generaciones

Cincuenta niños de Naturarte compartieron música, teatro y recuerdos con los mayores de Divina Pastora en una jornada que unió generaciones y rescató la memoria popular gallega en su ciudad

Mayores y pequeños compartieron la mañana.

Mayores y pequeños compartieron la mañana. / Pedro Mina

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Vilagarcía

Hay encuentros capaces de borrar en unos minutos la distancia entre generaciones. Basta una canción, un refrán o una mano tendida para que la infancia y la vejez descubran cuánto tienen que contarse. Eso ocurrió en la residencia Divina Pastora, donde cincuenta niños y niñas de los campamentos Naturarte compartieron música, teatro, baile y recuerdos con sus mayores.

La visita convirtió el centro en un escenario lleno de vida. Los pequeños, de entre 7 y 10 años, mostraron sus manualidades, representaron escenas y cantaron. El momento más emotivo llegó con la «Muiñeira de Chantada». Sus compases devolvieron a muchos residentes el recuerdo de romerías, fiestas familiares y bailes de juventud.

La iniciativa, incorporada desde hace años a los campamentos de la Concellería de Xuventude, fue mucho más que un espectáculo. La rapazada llevó energía, curiosidad y espontaneidad, pero regresó con el afecto y las historias de los mayores. Por unas horas no hubo edades ni distancias, sino miradas cómplices y ganas de compartir.

La visita tuvo varios mensajes para los residentes.

La visita tuvo varios mensajes para los residentes. / Pedro Mina

El refranero gallego ejerció como hilo entre ambos mundos. Los niños habían recopilado con sus familias expresiones populares que plantearon a los residentes. Ellos completaron las frases, explicaron su significado y rescataron otros dichos guardados en la memoria. El juego estimuló su actividad cognitiva y recuperó una sabiduría transmitida durante generaciones en cocinas y conversaciones familiares.

Cada refrán recuperado llevó consigo una voz, una casa y una historia. Cada baile y cada aplauso confirmaron que compartir tiempo es también una forma de cuidarse. Naturarte y Divina Pastora tendieron así un puente entre quienes comienzan a descubrir el mundo y quienes conservan la memoria de lo vivido. Durante una mañana, los recuerdos volvieron a sentirse jóvenes

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