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Ruptura en el cuatripartito de Cambados

El alcalde sobre Abal: «Llegó a aceptar subir el IBI, pero luego se echó atrás y dejó un agujero de 400.000 euros. Es un hipócrita»

El alcalde sostiene que sigue una estrategia política «perversa» de «chantaje y boicot» para evitar las mayorías en las elecciones y hacerse imprescindible como llave de gobierno

El alcalde en primer plano con Abal Varela y la líder del PP al fondo en una imagen de archivo.

El alcalde en primer plano con Abal Varela y la líder del PP al fondo en una imagen de archivo. / Iñaki Abella

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Cambados

De momento, lo único que han conseguido las acusaciones y advertencias de Pode tras su expulsión del cuatripartito de Cambados es que el alcalde, Samuel Lago, se reafirme y hable sin tapujos, aun a riesgo de que llegase a prosperar una moción de censura con el PP.

Así lo indicaba ayer a preguntas de este medio y muy molesto con su versión de que actuó con rigor y de que todo fue por negarse a subir el IBI: «Lo que no dice José Ramón Abal Varela es que llegó a aceptar una subida moderada, pero luego se echó atrás y salió en los medios diciendo que había salvado a los vecinos de un sablazo. Eso sí, a final del año dejó un agujero de casi 400.000 euros y yo, de tonto, lo pagué para poder tener gasóleo y que los proveedores no dejasen de suministrarnos», declaró, recordando que la medida se había planteado por la delicada situación financiera de las arcas.

El socialista ofreció lo que califica de hecho veraz, asegurando tener testigos presenciales -funcionarios incluidos- para apuntalar uno de los motivos en que sustentaron su cese: que «tomaba decisiones unilaterales y perjudiciales». Porque «tuve que hacer transferencias de crédito de otras partidas, de otras concejalías, para pagar lo suyo. Es un hipócrita y un cínico. Y como esto, mil cosas más», abundó.

Así las cosas, tacha la comparecencia del edil que le dio el bastón de mando de «victimismo impostado y sobreactuado. Sus lágrimas de cocodrilo no cuelan. Él fue el verdugo y no puedes estar tres años poniendo zancadillas, actuando totalmente por libre, no participando del gobierno y con deslealtades continuas hasta tensar la cuerda y luego hacerte el sorprendido y el ofendido», clamó.

En su opinión, esta forma de actuar del edil independiente, y de la que ya fue acusado en la anterior coalición, la de 2015-2019, forma parte de una estrategia política. «Su perversa estrategia es impedir que haya mayorías en Cambados, de derechas y de izquierdas, para hacer chantaje y así no dejar de ser necesario. Para ser la llave de gobierno por su propio interés, única y exclusivamente. Y si entra en el gobierno, lo boicotea. Eso solo hace daño a Cambados», lamentó.

Así lo ve en el propio caso del IBI: «Cuando se echó atrás podía haber dicho, me lo pensé mejor, pero no, enseguida salió en los medios diciendo que gracias a él los vecinos se habían salvado de un sablazo».

El alcalde incidió en los argumentos ofrecidos en su día junto a sus socios del ahora tripartito en minoría, Somos y BNG, e insistiendo en que, ante este panorama, se había convertido en una cuestión de «dignidad». Tampoco se mostró preocupado por la advertencia del edil de Pode de que nunca le volvería a apoyar en una investidura.

En cuanto a las áreas despojadas, Obras e Servizos, Policía Local y Enoturismo, el socialista indica que hablarán del reparto después de la Festa do Albariño, que ahora centra la gestión municipal, pues empieza la próxima semana. Sí se ha reunido ya con los trabajadores encargados de estas áreas para «organizarse y cambiar algunas dinámicas porque no estaban funcionando bien».

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