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Cultura marítima tradicional

«Komaira», «Luha» y «Evangelina», tres barcos clásicos que unen Arousa y Vigo

La inauguración del club Codaste en Vigo presentará dos barcos clásicos ahora en fase de rehabilitación

El galeón «Komaira».

El galeón «Komaira». / Noé Parga

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Manuel Méndez

Manuel Méndez

Arousa

Las rías de Arousa y Vigo están más unidas de lo que perece gracias a la cultura marítima tradicional. Y más que lo van a estar desde octubre, cuando se inaugure oficialmente el club de vela clásica Codaste, con sede en la dársena olívica de Portocultura.

Será entonces cuando se presenten en sociedad tanto su nuevo proyecto, que permitirá disfrutar de la navegación a vela durante todo el año, como sus últimas joyas, ya que ya a la goleta «Evangelina», que ya conocen en Vigo, se sumarán dos barcos clásicos más actualmente en fase de rehabilitación en Astilleros Catoira (Concello de Rianxo), como son el sueco «Luha» y el «Komaira», durante muchos años con puerto base en A Illa de Arousa.

Ramón Collazo, gerente de Astilleros Catoira, y Xoán Silva, verdadero artífice de esta iniciativa, y en su día fundador de la empresa de turismo marinero Bluscus, se muestran verdaderamente ilusionados, e incluso emocionados, con esta apuesta por la cultura marítima tradicional.

La goleta «Evangelina».

La goleta «Evangelina». / FdV

«Estamos hablando de tres barcos cargados de historia que van a servirnos para mostrar al mundo la importancia de conservar este importante patrimonio náutico», esgrime Xoán Silva, antes de explicar que la goleta «Evangelina», que opera en Vigo desde 2024, fue construida en 1912, mientras que el galeón «Komaira» data de 1944 y el «Luha» nació en Estocolmo en 1951.

La primera de las naves tiene 18 metros de eslora, el galeón de «popa de parrulo» (redonda) alcanza los 14 y la nave sueca, que se construyó en madera de caoba y se recupera en Rianxo, tras ser adquirida en Santander, es de 10 metros de eslora.

Uno de los barcos históricos de Astilleros Catoira.

Uno de los barcos históricos de Astilleros Catoira. / FdV

Ni que decir tiene que este proyecto no solo sirve para promocionar el patrimonio marítimo, sino también para reivindicar el papel de los astilleros de ribera, en esta ocasión representado por el de Rianxo antes citado, en funcionamiento desde 1915 y, quizás, uno de los pioneros de Galicia.

Fue fundado por Xosé Ramón Collazo Tubío en la conocida como ensenada de O Castillo, trasladándose en 1989 a la zona portuaria de Rianxo en la que ubica actualmente.

Desde sus orígenes, Astilleros Catoira creó decenas de racús, dornas xeiteiras, burriños, balandros y pailebotes, entre otras muchas embarcaciones usadas para la pesca, el transporte de mercancías e incluso para la realización de dragados.

La goleta «Evangelina».

La goleta «Evangelina». / FdV

En los años cuarenta, hace ya casi un siglo, tomaba las riendas del astillero rianxeiro la segunda generación de la familia. Manuel Collazo Dieste, padre de Ramón, se hacía cargo del negocio y lo adaptaba a los cambios que se iban incorporando poco a poco a la carpintería de ribera, tales como la introducción de la primera cepilladora y sierra eléctrica que en los años sesenta se convertían en una auténtica revolución para el sector.

Así se construyeron embarcaciones como la «Santa Elena», construida expresamente para la empresa conservera Escurís, y todo tipo de barcos de pesca de bajura y de cerco, «surgiendo con la implantación de las primeras bateas de mejillón un nicho de trabajo importante en las embarcaciones auxiliares de acuicultura», argumentan desde esta empresa estandarte de un sector que, como tantos otros, está cada vez más necesitado de relevo generacional.

En este caso en concreto la tercera generación de la empresa estuvo representada desde 1997 por el citado Ramón Collazo Mosquera y su hermano Manuel, ya fallecido, con el nombre de Herederos Manuel Collazo Diste CB, aunque comercialmente conocida como Astilleros Catoira, que un año antes había ampliado sus instalaciones con una segunda nave.

Las mismas en las que se restauró entre 2006 y 2007 el barco «Evangelina Uno», que había sido construido en O Freixo, en la ría de Muros-Noia.

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