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Un hotel de película y con mucha historia en Meaño

La casona solariega de los Calviño, una de las joyas arquitectónicas de Meaño y con una historia de cine, fue adquirida hace unos años y ha sido recuperada y reconvertida en el hotel boutique Villa Lores

Los propietarios en uno de los balcones.

Los propietarios en uno de los balcones. / Iñaki Abella

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Meaño

Vieja casona y finca fueron adquiridas hace tres años por Hanneke Rober Van der Horst, holandesa afincada en Galicia. La recuperación del inmueble y gestión de este pequeño hotel se delegó en el matrimonio conformado por su hijo, Víctor Leis Rober, y su esposa Natali Barreira, que fueron los que la descubrieron y se percataron del enorme potencial, proponiendo la compra. Una decisión en la que, «leer el reportaje publicado por Faro de Vigo con la historia de esta casona, nos dio el empujón definitivo a apostar de lleno por esta casona», reconocía en su día Barreira.

Compra, rehabilitación de inmueble y finca supuso una inversión de unos dos millones de euros. Un trabajo arduo que duró tres años para alumbrar el hotel que luce ya desde junio. En aras de mantener su encanto original, en el interior se conservó todo lo que se pudo salvar. Entre ello, el suelo de baldosín del hall de entrada, las altas puertas señoriales de la fachada, las interiores del hall combinando madera y cristal granado y la escalera que sube a las plantas altas.

Otras piezas se construyeron fieles a los modelos originales, entre ellos, los florones de techo en los que anclar las lámparas o el pasamanos de la escalera principal. Eso sí, no pudieron salvarse otras, como el antiguo piano, apostado en la planta alta y que no pudo recuperarse. «No resultó fácil pelearse con los constructores», explica Natali Barreira. «Querían derribar muchas cosas, caso de la escalera y las puertas de hall, porque colocar las nuevas era más barato, rápido y fácil, que rehabilitarlas, pero nosotros nos empecinamos en la idea de mantenerlas y así lo hicimos», añade.

Una de las habitaciones del hotel.

Una de las habitaciones del hotel. / Iñaki Abella

El exterior responde a la estructura original que, erigida en piedra, se mantenía en buen estado. La majestuosa escalinata de acceso a la entrada principal y los balcones apoyados en grandes ménsulas que dan a la fachada norte, lucen en todo su esplendor. Nada hace atisbar lo que hay dentro. Este pequeño hotel ofrece siete habitaciones irrepetibles, todas ellas con techos altos propios del aquel mundo señorial y cada cual con diseño y pintura diferente en dormitorio y baño; cuidados al máximo en decoración e iluminación. Para articular la tres plantas y sótano se ha dispuesto un ascensor y el espacio de lo que fue antigua bodega, es hoy zona de comedor, cocina y lavadora.

La finca, presidida por su viejo hórreo y cruceiro, cuenta con una pequeña piscina para relax, mientras la música ambiental suena desde el suelo en todo el jardín. Pendientes, quedan todavía algunas actuaciones. «Proyectamos una zona de jacuzzi y una pequeña sauna junto a la piscina -indica Víctor Leis-, más un espacio de masajes terapéuticos que pensamos puede albergar el hórreo, y poder vivir así cada huésped su experiencia».

Otra de las estancias.

Otra de las estancias. / Iñaki Abella

Invitar a la «sex symbol»

Situada en el centro de Lores y erigida a mediados del XIX, esta casona responde a las posesiones de una de las ramas de la pudiente familia Calviño. Tras de sí, una historia centenaria y el haber sido en 1975 escenario de la película «La joven casada», protagonizada por la sex symbol italiana Ornella Muti y, en el reparto, la propia Pilar Bardem. Leis reconoce que «uno de nuestras ilusiones sería contactar con Ornella Muti e invitarla a pasar aquí unos días para revivir la película y disfrutar del espacio que ofrecemos ahora».

La otra reseña histórica es que fue propiedad -por herencia familiar y en ella vivió- José Calviño Domínguez, el político más importante de la historia de Meaño. Abogado de profesión, moviéndose en la esfera de la izquierda, militó en los años 20 en la Irmandade Nacionalista Galega y las Irmandades da Fala. Luego participó con Casares Quiroga en la fundación de la ORGA y en el Pacto Lestrove, con el objeto de aunar el republicanismo gallego que alumbraba la Federación Republicana Galega, de cuyo comité ejecutivo formó parte.

Cuando la proclamación de la II República, Calviño ejerció como gobernador civil de Lugo, Pontevedra y Vizcaya, más como Director General de Administración y Director General de Beneficiencia. Y en 1936 resultó elegido diputado de Izquierda Republicana, inmersa en el Frente Popular. Cuando el golpe de estado se exilió a Francia. Gravemente enfermo, consigue permiso para regresar a morir en Madrid, en 1947. Su cuerpo fue trasladado a su Lores natal.

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