El declive productivo de Galicia está sobre la mesa
Comercializadores y cofradías apelan a la responsabilidad y la unidad para salvar el marisqueo
Distribuidores de bivalvos y pósitos coinciden en la necesidad de reflotar a un sector que pierde potencial frente a Portugal
Agacomar impulsa una ronda de contactos para abordar los retos a los que se enfrenta la actividad

Una reunión entre representantes de Agacomar, cofradías y Consellería do Mar. / FdV

El pasado mes de febrero se reunían en Soutomaior representantes de la Consellería do Mar, la Federación de Cofradías de Pontevedra y la Asociación Gallega de Comercializadores de Marisco (Agacomar), con 38 empresas asociadas, para «avanzar en una labor coordinada» mediante la que «afrontar los retos actuales del marisqueo», acordando crear un grupo de trabajo «para reforzar la viabilidad económica de la actividad apoyándose en la cooperación entre administración, cofradías y comercializadores».
Esa cooperación es la que busca ahora Agacomar en una nueva ronda de contactos, esta vez con cofradías de pescadores como Aguiño, Cabo de Cruz (Boiro), A Pobra do Caramiñal, Rianxo, Ribeira, Cambados, O Grove, A Illa, Vilanova, Vilaxoán, Pontevedra, Raxó y Lourizán.
Conversaciones en las que todas las partes parecen coincidir, al menos sobre el papel, en que la única vía posible para reflotar al sector pasa por actuar con «unidad, diálogo y responsabilidad».

Una de las reuniones de trabajo de la Xunta y los comercializadores. / FdV
En ello abundan los comercializadores ante los representantes de los pósitos, tratando de favorecer «un espacio de diálogo» y «un canal de comunicación directa y permanente» en el que todos los implicados puedan expresar sus inquietudes y propuestas «para abordar de forma consensuada todas aquellas cuestiones que se consideren de interés común».
Quiérase o no, estos encuentros están relacionados con aquellas reflexiones que, a través de FARO DE VIGO, planteaba hace tres meses Abelardo Rodríguez, presidente de Agacomar, cuando resaltaba que «cada vez hay menos gente para trabajar» y que «el marisqueo ha tocado fondo», lo cual «nos castiga a todos y hace que Galicia pierda todo el potencial que tenía y que en vez de exportar tengamos que comprar bivalvos a Portugal».
Reflexiones que siguen teniendo plena validez, puede que incluso más que en primavera, pues como advertía Abelardo Rodríguez «Lalo» entonces, «no podemos seguir de brazos cruzados mientras Galicia deja de ser una potencia en marisqueo» y se convierte en una mera comparsa de Portugal.

La conselleira con miembros de Agacomar. / FdV
Un país, cabe recordar, que en los dos últimos meses ha decidido endurecer los sistemas de control y trazabilidad de sus bivalvos para fortalecerse así como productor a nivel europeo y ejercer una mayor competencia a Galicia.
Como ya explicó el decano de la prensa nacional, los portugueses implementaron sus métodos de trabajo para garantizar la calidad, salubridad y procedencia de los productos, desde el convencimiento de que al aumentar esos controles y despachar sus bivalvos a toda Europa con «los papeles en regla» aumentan considerablemente sus probabilidades de exportación.
Por si no fuera suficiente, el mes pasado el Gobierno de Portugal levantaba la prohibición de extracción que, por razones sanitarias, pesaba sobre la captura y comercialización de la almeja japonesa (japónica) en el estuario del Tajo, permitiendo así su explotación y comercialización bajo control sanitario, manteniendo las licencias ya concedidas para el presente ejercicio y reactivando los trámites de autorización que habían quedado suspendidos cuando se prohibió la actividad.
Dicho de otro modo, que el país vecino pasaba a disponer de una muy extensa y rica zona de producción desde la que distribuir marisco a toda Europa y, claro está, reforzar su papel frente a Galicia.
Todo ello mientras en esta región «hay millones de metros cuadrados de playa totalmente improductivos, cubiertos de fango y dejando que crezca la hierba como si fueran campos de fútbol», explican de forma gráfica comercializadores y/o depuradores.
Lo que sucede, y es así como vuelven a cobrar protagonismo las palabras de Lalo Rodríguez, es que «con la legislación actual en la mano, tanto nosotros como los depuradores, aún siendo piezas clave del sector mar-industria, poco podemos hacer si las cofradías y la Xunta no quieren», de ahí que se aferre a una esperanzadora línea de colaboración para, por ejemplo, crear más criaderos de bivalvos (hatchery), «porque no es normal que en Galicia tengamos que comprar la semilla de la almeja a Francia», explicaba en abril.
En resumen, que Agacomar insiste en buscar diálogo y colaboración entre todos los eslabones de la cadena mar-industria, que es, precisamente, lo que lleva tiempo haciendo la Consellería do Mar.
Su titular, Marta Villaverde, volvía a reunirse con esta entidad hace poco más de un mes «para dar seguimiento al diálogo permanente» que dice mantener con un sector «tan estratégico para Galicia como es la cadena mar-industria» y «profundizar en su evolución y necesidades».
En aquel encuentro Villaverde volvía a destacar la importancia de la colaboración entre la Administración, la comunidad científica y los agentes económicos «para seguir impulsando la competitividad y garantizar la viabilidad y el futuro de la actividad marítimo-pesquera gallega».

La conselleira durante una de las reuniones con Agacomar. / FdV
Precisamente los mismos argumentos que repetía esta semana en su enésimo encuentro con los presidentes de la Federación Galega de Confrarías y de las distintas federaciones provinciales, convocado para analizar la evolución de las diferentes campañas extractivas y repasar las líneas de trabajo prioritarias en respuesta a las necesidades más inmediatas del colectivo.
También para planificar y evaluar futuras acciones destinadas a reforzar la competitividad de la flota, la mejora de las infraestructuras en los puertos y la puesta en valor de los productos del mar gallegos, garantizando siempre la sostenibilidad ambiental y la viabilidad económica de las comunidades costeras.
La titular de Mar reiteró también ahí la importancia de mantener un canal de cooperación directa con los máximos representantes del sector para diseñar de forma conjunta las políticas públicas y asegurar que cada medida adoptada responda de forma eficaz a la realidad diaria de los profesionales del mar.
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