Ruptura del cuatripartito
Abal Varela acusa a sus exsocios de Cambados de darle una «puñalada por la espalda» por negarse a subir el IBI
El de Pode niega motivos para su expulsión y afirma que fue víctima de una campaña de «acoso y derribo»
Advierte al socialista, Samuel Lago, que no volverá a apoyarle en una investidura

Pedro Mina
El concejal de Pode, José Ramón Abal Varela, atribuye su expulsión del cuatripartito de Cambados única y exclusivamente a su rechazo a subir el IBI: «Es el alto precio que hemos pagado por cumplir con la palabra dada a los vecinos». De hecho, asegura que fue víctima de una «campaña de acoso y derribo político» por parte de sus exsocios de PSOE, Somos y BNG y cree que, en todo caso, merecía «algún toque de atención» antes de adoptar una decisión «tan extrema».
A ellos, y sobre todo al alcalde Samuel Lago, les advierte que no apoyará sus iniciativas, incluyendo la consecución del bastón de mando otra vez. Porque Pode concurrirá a las elecciones municipales de 2027 y está dispuesto a repetir como candidato. Y en cuanto a una posible moción de censura con el PP para derrocar al tripartito que ahora gobierna en minoría, ni abre ni cierra puertas: «Habrá tiempo para hablar, ahora solo es momento de contar la verdad», declaró.
Incluso tituló así un comunicado entregado a los medios durante una comparecencia que llega una semana después de la retirada de competencias. Lo hizo en compañía de otros miembros del partido y con algún simpatizante entre el público que elogió su gestión: «Bastante aguantaste».
Por sorpresa y por el presupuesto
Y es que Abal Varela asegura que su cese ha sorprendido, empezando por él mismo. «Fue una puñalada por la espalda sorpresiva y una decisión premeditada, me hubieran dado la patada antes, pero nos necesitaban para aprobar el presupuesto. Esperaron incluso a que pasase el periodo de alegaciones para que ganase firmeza, es una estrategia rastrera», lamentó.
Según su relato, vivía totalmente ajeno a un malestar que sus exsocios ya no ocultaban ni ante los medios de comunicación y tuvo un comportamiento sin tacha dentro de los límites de lo humano: «Si me extralimité nunca me lo hicieron saber», dijo, reconociendo únicamente un «clima tenso». Y aunque no es un secreto que la llave de gobierno ha sido un verso suelto en los gobiernos de coalición de los que ha formado parte, la única autocrítica que hace es «haberme fiado de ellos. Trabajamos con rigor, con aciertos y errores, pero no merecemos esto. No hice nada malo, cumplí el pacto y me dediqué a atender a los vecinos. Ni una semana de vacaciones me he cogido en tres años».
De hecho, califica de «excusa» su negativa a modificar la RPT y en su versión, el bloque de izquierdas adoptó la arriesgada decisión de cesarlo, poniendo en riesgo su gobernabilidad, únicamente por el conflicto de la Urbana. Está convencido de que se mascaba desde aquel momento, en septiembre de 2025.
Subir impuestos, «innecesario»
Relató que le estuvieron «presionando muchísimo» y que fue víctima de una campaña de «chantaje, acoso y derribo político» que llegó a un punto en que «no me dirigían la palabra, ni me saludaban». Pero no sucumbió porque «¿con qué cara le volvía a pedir el voto a los vecinos? Nos abstrajimos y demostramos que sin subir impuestos se podía salir adelante -hubo un millón de superávit-, optimizando recursos y eliminando gastos superfluos, como fue negarnos al gabinete de prensa y a la quinta liberación del PSOE, que ahorró 250.000 euros en el mandato», añadió triunfal en unos momentos que también reconoció como «muy dolorosos».
Con este panorama o restando importancia a sus ausencias en las Xuntas de Goberno donde los demás acordaban cosas, justificó los desplantes desde entonces, aunque la tensión venía de antes. Desde las negociaciones del pacto, que el propio edil reconoció como «rocambolescas», o más allá, pues Abal Varela también venía de un tiempo de oposición abrupto, con una postura bastante agresiva por su parte y el ninguneo de muchos de los acuerdos plenarios que logró recabar.
Estaba en un entierro
Habían llegado a un punto que, según las explicaciones conocidas a raíz de la ruptura, el de Vilariño no miente cuando dice que a penas cruzaba palabra y ni siquiera mensajes en el grupo de wasap del gobierno. De hecho, según el concejal expulsado, no acudió a la reunión del pacto fijada para tratar de dar salida a la crisis de la estocada porque no le consultaron su disponibilidad y encima, fueron «miserables porque mientras estaba en el cementerio enterrando a una persona queridísima ya estaba en los medios que les había dado plantón», clamó.
Al independiente también le parece que mermar el gobierno a 15 días de la Festa do Albariño «es irresponsable». Pero se va la oposición con la «cabeza muy alta» y demostrando que «se puede confiar en nosotros, que hay otra forma de hacer política y que hoy más que nunca, Cambados Pode es fundamental para el equilibrio de la gobernabilidad de Cambados». Y a pesar del golpe, «gracias a los mensajes de cariño y afecto recibidos tenemos fuerza para seguir adelante», añadió su líder.
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