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Otra especie que necesita un respiro

Gardacostas extiende la vigilancia al choco, ya en veda tras marcar uno de sus peores registros históricos

El departamento, que ya incautó miles de kilos de producto y aparejos ilegales este año, velará por el estricto cumplimiento del paro

La pesca recreativa también se ve afectada por la prohibición de captura, siguiendo las medidas de protección de recursos marinos

Gráfico de la plataforma pesca de Galicia que muestra el declive del choco.

Gráfico de la plataforma pesca de Galicia que muestra el declive del choco. / M. Méndez

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Manuel Méndez

Manuel Méndez

Arousa

Al control que ejerce a diario sobre la pesca ilegal de especies como el pulpo, nécora y centollo, el servicio de Gardacostas de Galicia suma ahora un estrecho seguimiento de la extracción del choco, que entró en veda ayer en las rías de Arousa, Pontevedra y Vigo tras marcar uno de los peores registros que se recuerdan, limitándose las ventas en lo que va de año a 334 toneladas, por importe de 2,8 millones de euros, en el conjunto de Galicia.

Más concretamente, fueron casi 163 toneladas en Arousa (1,4 millones de euros); 116 en la ría de Vigo (1 millón de euros); 28 en la de Pontevedra (219.000 euros) y apenas 14 toneladas (103.000 euros) en las lonjas de Coruña-Ferrol, repartiéndose el volumen restante entre las de A Mariña, Muros-Noia, Fisterra, Cedeira y Costa da Morte.

En lo que va de siglo fueron casi 14.000 toneladas las vendidas en la comunidad (78 millones de euros), correspondiendo 6.220 toneladas a la ría de Arousa, 3.276 a la de Vigo, 1.381 a las lonjas de Coruña-Ferrol y 1.213, a las de Pontevedra.

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Manuel Méndez

Para que el lector se haga una idea del declive que arrastra este cefalópodo, puede destacarse que las 163 toneladas despachadas en Arousa en el presente ejercicio (a falta de lo que pueda deparar la campaña que se retomará el 31 de octubre) están muy lejos de las más de 415 toneladas que se comercializaban en 2023, de las 352 toneladas del año 2016, de las 338 que se despacharon en 2022 y de las 328 llevadas al mercado el año previo a la pandemia.

Cifras muy superiores, también, a las 208 toneladas de choco que subastaron las lonjas arousanas el año pasado, en aquella ocasión con unos ingresos de 740.000 euros que nada tienen que ver con los casi 3 millones de 2023.

Es esta pérdida de productividad lo que explica y justifica la veda, tratando de favorecer la recuperación de un recurso de gran importancia en lonjas como las de Cambados, que vendió 2.492 toneladas en el presente siglo (17 millones de euros); Ribeira, que se acercó a las 1.800 toneladas (12 millones); y O Grove, con 1.584 toneladas de choco y más de 8 millones de euros facturados por ello desde el año 2000.

Pero además del descenso de productividad hay otra razón que avala el cese de actividad, y no es otra que el aparente incremento de individuos juveniles detectado el mes pasado en los espacios interiores de las rías.

De ahí que la Consellería do Mar, de forma consensuada con el sector, decidiera aplicar el cierre de la temporada del choco en la ría de Arousa por dentro de las líneas de referencia del anexo III del Decreto 15/2011, de 28 de enero, por el que se regulan las artes, aparejos, útiles, equipamientos y técnicas permitidos para la extracción profesional de los recursos marinos vivos en aguas de competencia de la Comunidad Autónoma de Galicia.

En su artículo 50.3 establece que las embarcaciones menores de 2,5 TRB o 1,75 GT podrán utilizar trasmallos por dentro del anexo III a una distancia mínima de 100 metros de la costa o a una profundidad mínima de 5 metros, en el período comprendido entre el 1 de diciembre y el 30 de abril, salvo el período en que se decrete la veda temporal de alguna especie o zona.

Y eso es lo que hace Mar, teniendo en cuenta que el «incremento significativo de individuos juveniles capturados a partir del mes de junio respecto a meses anteriores» hace necesario «limitar el empleo de las diferentes artes de pesca en las zonas más interiores de las rías», es decir, por dentro de ese anexo III.

Y esto quiere decir que queda prohibida la captura, tenencia a bordo, trasbordo, comercialización o venta de esta especie con cualquiera de las artes incluidas en el citado Decreto 15/2011, de 28 de enero, y que las capturas accidentales deben ser devueltas al mar.

Una prohibición a la que no solo están sujetos lo profesionales de la pesca, sino que se hace extensiva a la pesca marítima de recreo, dado que la Ley 11/2008, de 3 de diciembre, establece en su artículo 26.1 que a la pesca deportiva le serán aplicadas las medidas de protección y conservación de los recursos pesqueros establecidas para la pesca marítima profesional.

Y es, llegados a este extremo, cuando entra en juego el servicio de Gardacostas de Galicia, que como se decía al principio va a velar desde ahora por el cumplimiento estricto de las normas en lo referido a la extracción de choco.

Este departamento, cabe recordar, se incautó en el primer semestre de más de 17.000 kilos de producto y más de 16.000 útiles, medios o aparejos clandestinos y/o utilizados para la pesca furtiva.

Destacó la intervención de casi 5.000 kilos de sardina, 3.533 al jurel, 338 de raya, más de 3.400 kilos de pulpo y, precisamente, 400 kilos de choco. Además de 831 kilos de centollo y 200 de nécora, por citar algunos ejemplos.

Una lucha que no cesa y la semana pasada permitió a este servicio adscrito a la Consellería do Mar sacar del agua 500 nasas, cerca de 5 kilómetros de redes y 250 kilos más de pescados y mariscos.

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