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La tradición que identifica a un pueblo

Voces que cantan al corazón de Vilaxoán

Vilaxoán volvió a cantar abrazado a sus raíces. Centenares de voces de todas las edades llenaron la plaza Rafael Pazos en una celebración que convirtió la música en una memoria compartida

La plaza Rafael Pazos presentó un espectacular aspecto.

La plaza Rafael Pazos presentó un espectacular aspecto. / Noe Parga

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Vilagarcía

Vilaxoán no necesitó escenario para reconocerse. Le bastó con juntar sus voces en la plaza Rafael Pazos y dejar que las canciones recorriesen de nuevo la historia de una localidad marinera que conserva en la música una parte esencial de su memoria. Centenares de vecinos, familias y visitantes participaron en una nueva edición del Vilaxoán Canta, una celebración capaz de atravesar generaciones sin perder su carácter, tan popular como entrañable.

Álvaro Cardalda ejerció como maestro de ceremonias y condujo un repertorio de alrededor de diez piezas preparado durante mes y medio de ensayos. El trabajo previo permitió recuperar composiciones que llevaban años sin formar parte del programa. «El puente de mi barquilla» y «Lejos» volvieron a escucharse en la plaza, rescatadas de un cancionero que permanece ligado a los recuerdos y a la identidad colectiva de Vilaxoán.

La cantante Pilocha fue la invitada especial de esta edición. La artista, vinculada al movimiento Voces Ceibes, interpretó «Alecrín», uno de los temas más populares de su trayectoria. Su presencia añadió un acento especial a una jornada construida alrededor de la música gallega y del valor de la canción como vehículo para conservar la cultura y la memoria.

También participaron las integrantes de Avelainas, grupo surgido de la asociación Mulleres Rurais de Vilaxoán. Sus voces se sumaron al ceremonial con «Xotas de Arousa», reforzando el protagonismo de las agrupaciones locales dentro de una cita concebida desde la propia comunidad. La aportación del grupo se integró en un repertorio en el que cada pieza despertó una respuesta inmediata entre los asistentes.

Álvaro Cardalda con su acordeón antes del concierto.

Álvaro Cardalda con su acordeón antes del concierto. / Noe Parga

No faltaron las canciones convertidas con los años en auténticos himnos del Vilaxoán Canta. «Como la nave sin rumbo», «Villajuán del alma» y «Eu son nacido no pobo» fueron entonadas por cientos de voces. Son composiciones que regresan en cada edición y que el público reconoce desde los primeros acordes, capaces de transformar la plaza Rafael Pazos en un gran espacio de comunión vecinal.

El relevo generacional tuvo su representación más visible en los cerca de cuarenta niños que tomaron parte en «A Filomena». Su participación fue uno de los momentos más significativos de la jornada porque proyectó hacia el futuro una tradición sostenida durante décadas. Las voces infantiles se incorporaron con naturalidad a las de quienes llevan muchos años participando, uniendo edades diferentes alrededor del mismo repertorio.

El ceremonial avanzó entre canciones recuperadas, clásicos y emociones compartidas hasta alcanzar su desenlace habitual. «Sómosche de Vilaxoán» volvió a ejercer como colofón y llenó la plaza con un canto que es casi una declaración de pertenencia. Las voces resonaron con especial intensidad en el último tramo, cuando público y participantes se abrazaron simbólicamente a través de la música. La tradición volvió a sentirse viva entre todas las edades.

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