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Diez años de un festival icónico

Vilagarcía baila al ritmo de un Atlantic Fest histórico

El Atlantic Fest culminó su décima edición convertido en un gran reclamo para Vilagarcía y dejando tres días de música, convivencia y celebración

El arenal de A Concha fue una fiesta al ritmo de la música durante dos días.

El arenal de A Concha fue una fiesta al ritmo de la música durante dos días. / Luis Abella/Atlantic Fest

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Vilagarcía

Diez ediciones después, el Atlantic Fest ha dejado de ser únicamente una cita musical para convertirse en uno de los grandes acontecimientos del verano en Vilagarcía. La edición de su décimo aniversario confirmó la fortaleza de un festival que ha crecido sin perder identidad y que volvió a reunir a miles de personas en torno a la música, el mar y una ciudad entregada al ambiente festivo.

La playa de A Concha fue durante dos jornadas el gran epicentro de una celebración acompañada por el calor. Las altas temperaturas marcaron buena parte del fin de semana y animaron a muchos asistentes a combinar las horas previas a los conciertos con el baño y el descanso junto a la ría. Ya al caer la tarde, el arenal se transformaba y el recinto comenzaba a llenarse de camisetas, sombreros, vasos, pulseras y ganas de bailar.

Tras un viernes inaugural de altísima intensidad, el sábado llegó el día grande. Cerca de 10.000 personas disfrutaron de un cartel que fue aumentando su temperatura con Carlos Ares, Nacho Vegas, Depresión Sonora, Shame y Los Planetas. La banda granadina apeló a la memoria sentimental del público con canciones como «Un buen día» o «Segundo premio», antes de que Franz Ferdinand asumiese el papel protagonista.

Joe Crepúsculo en medio del público en la plaza de O Castro para despedir esta edición.

Joe Crepúsculo en medio del público en la plaza de O Castro para despedir esta edición. / Luis Abella/Atlantic Fest

La formación escocesa justificó su condición de cabeza de cartel con un concierto intenso, directo y concebido para el baile. Auténticos himnos actuaron como auténticos detonadores entre un público que aguardaba su actuación como el apogeo del aniversario. Fue la imagen culminante del festival: miles de personas saltando junto al mar en una cálida noche.

Más allá de la música, el Atlantic Fest volvió a exhibir su carácter familiar. La presencia de numerosos menores fue constante, acompañados por padres y madres que encontraron en el recinto un espacio ideal para compartir la experiencia. Niños con protectores auditivos, familias sentadas sobre la arena y pequeños bailando ante los escenarios reforzaron la idea de un festival con presente y futuro.

La organización volvió a ser uno de los grandes activos. Los accesos, las zonas gastro, los espacios de descanso y la amplitud del recinto permitieron absorber una afluencia masiva sin romper la sensación de comodidad. Vilagarcía, además, prolongó el festival fuera de A Concha, con terrazas llenas, movimiento en las calles y una notable actividad hostelera.

Franz Ferdinand hizo saltar a cerca de 10.000 personas.

Franz Ferdinand hizo saltar a cerca de 10.000 personas. / Luis Abella/Atlantic Fest

El último acorde llegó el domingo a mediodía en la plaza de O Castro. Después de dos noches de máxima intensidad, el festival se despidió con una sesión más cercana, luminosa y urbana. Aiko El Grupo y Joe Crepúsculo convirtieron el centro urbanoen una pista de baile y dejaron una despedida acorde al espíritu de esta edición.

El Atlantic Fest cerró así su primera década con un balance difícilmente mejorable. Música, calor, convivencia y una organización consolidada dejaron un excelente poso en Vilagarcía. El festival ha encontrado en la ciudad mucho más que un escenario: un lugar que lo ha hecho suyo y que ya espera el siguiente verano.

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