Final del Mundial de fútbol
Argentina en el alma y España en la vida
Argentina está en su corazón y España marca su vida. Una representación argentina de Vilagarcía afronta la final mundial entre el sentimiento, la gratitud y los nervios. Entre la alegría más grande y la derrota más dulce

Diego Doval
El azul y blanco tomó por unas horas el parque de Ravella. Camisetas, banderas y símbolos de Argentina vistieron una reunión marcada por los pronósticos y unos nervios que nadie trataba de esconder. La final ante España no es un partido más para esta representación de la comunidad argentina de Vilagarcía. Enfrente estará el país que los vio nacer, pero también el que los recibió y les permitió construir aquí una nueva vida.
El sentimiento empuja hacia la albiceleste, aunque una victoria española tampoco dejaría un sabor amargo. Entre ambas selecciones transcurre la biografía de quienes cruzaron el Atlántico y hoy contemplan la final desde el lugar que convirtieron en su casa. Las voces reunidas por FARO DE VIGO reflejan las emociones de un colectivo mucho más amplio.
Diego Mariano Utrejo vive en España desde el año 2000 y no disimula sus preferencias. «Estoy muy nervioso, pero espero que gane Argentina», reconoce. Sabe, en cualquier caso, la dimensión del rival: «España es de diez y a 90 minutos puede pasar cualquier cosa». Este repartidor de butano lo verá solo en casa: «Soy de los que se ponen muy nerviosos».
Diego Jesús Palma lleva aún más tiempo en España, 32 años, más de media vida. Por eso admite que la de este domingo será «una situación extraña». Su deseo es que «gane el mejor» y ha decidido acudir con unos amigos a la pantalla del Auditorio. Solo podrá ver allí la primera parte, porque después tendrá que marcharse a trabajar. Las obligaciones irrumpirán así en mitad de uno de los partidos más especiales de su vida.
Alejandro Gandulfo suma 24 años en Vilagarcía y trabaja actualmente en Urovesa. Su análisis distingue entre el juego y la capacidad competitiva. «El mejor fútbol es el de España, pero muchas veces el mejor fútbol no triunfa. Es un partido que hay que jugarlo y sudar la camiseta», advierte.

Argentina estará muy presente en muchas casas de Vilagarcía. / FdV
Argentina, sostiene, ha avanzado desde el sacrificio y la capacidad para resistir en los momentos más difíciles. «Ha sido un fútbol muy peleado, muy sufrido y ganando con la camiseta. No estamos haciendo el fútbol del pasado Mundial, pero vamos a pelearlo al cien por cien», asegura.
Patricio Serqueira, podólogo, afronta la cita con una serenidad poco habitual ante una final de estas dimensiones. «La viviré con mucha pasión y mucha alegría. Es una final soñada», afirma. Quiere que gane Argentina porque así se lo dicta el sentimiento, pero también será feliz si el título cae del lado español. «Voy a disfrutar y no sufriré tanto como contra cualquier otro rival que no fuese España», explica.
Su diagnóstico futbolístico es claro. España es superior «como equipo y en fútbol colectivo», mientras que la principal ventaja albiceleste tiene nombre propio. «Messi le puede dar la vuelta a todo en un momento. Argentina es pasión y corazón y, sin jugar bien, ha llegado a la final», sostiene.
Junto a los argentinos afincados en Vilagarcía participó en la tertulia Roberto Brugmann, cantante recién llegado de su país para pasar unas vacaciones y actuar en diferentes escenarios. Habla de «un momento histórico y una experiencia maravillosa» y recuerda que el argentino vive el fútbol con una intensidad especial.
Brugmann reconoce que España ha completado «un muy buen Mundial», pero advierte de la capacidad de resistencia de la albiceleste: «Son partidos que hay que jugar. A Argentina no hay que darla por muerta».
Claudio Núñez, que lleva 38 años en España, pronostica un encuentro «muy complicado». Destaca el dominio español del centro del campo y la fortaleza de su juego colectivo, aunque sitúa la gran baza argentina en la experiencia. Y, de nuevo, en Messi. «Leo juega caminando y el equipo juega orgullosamente para él», sentencia.
En su casa la final ya ha comenzado a disputarse a través de los rituales. Núñez habla de «un montón de cábalas»: calzoncillos azules, camiseta de Argentina y su hermano siempre cerca. La liturgia no se discute porque, asegura, así llegó la remontada contra Inglaterra y así alcanzó la albiceleste la final. En el fútbol argentino, cualquier detalle puede adquirir la categoría de decisivo.
Existe otra cuestión que los une: las dudas sobre la continuidad de Messi y la posibilidad de que dispute otro Mundial. Ninguno quiere poner fecha de caducidad al futbolista que ha marcado a varias generaciones de argentinos. «La magia tiene que ser eterna y debe jugar hasta que él quiera», coinciden.
Cuando ruede el balón, las simpatías estarán divididas, pero no el afecto. Argentina representará la raíz y España, el hogar elegido. Ravella fue el escenario de una fotografía que explica esa convivencia sin necesidad de renuncias: se puede desear que gane el país que a uno lo vio nacer y celebrar, al mismo tiempo, que enfrente esté aquel que le abrió las puertas.
Para esta representación de los argentinos de Vilagarcía, la final reunirá dos sentimientos que no resultan incompatibles. Uno nace del recuerdo, la familia y la camiseta albiceleste. El otro se ha construido con los años, el trabajo y una vida desarrollada en España. Antes incluso del pitido inicial, será para ellos la final de las dos patrias.
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