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San Cristóbal y San Benito animan Cambados, Meaño, Meis y A Illa

Las misas, procesiones, subasta de animales vivos y desfiles de vehículos engalanados protagonizaron la jornada

Mañana es día de callos en Mosteiro

La oveja subastada esta tarde en Meaño.

La oveja subastada esta tarde en Meaño. / Iñaki Abella

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Localidades como Cambados, Meaño, Meis y A Illa, entre otras, celebran este fin de semana fiestas como las de San Benito y San Cristóbal.

La cambadesa es la villa donde se celebra San Benito con más fervor, siendo su procesión el acto más multitudinario de cuantos se llevan a cabo. Aunque esta vez la tormenta que cubrió y oscureció la comarca desde las seis de la tarde deslució el evento, que debería celebrarse en el momento de elaborar esta información.

En el Concello de Meis, por su parte, todas las miradas estaban puestas en la parroquia de Mosteiro, donde se celebraba la fiesta del patrón, San Benito, como aperitivo de la gran degustación de callos que se ofrece mañana.

En A Illa fue San Cristóbal quien marcó el ritmo de la jornada, primero con una misa de campaña oficiada en el parking de O Bao y después con una procesión de vehículos engalanados que terminó con una fiesta en la plaza de O Regueiro.

En Meaño destacaban las tradicionales «poxas» del San Benito de Lores, con casi una docena de gallos de corral, una oveja y una cabra, que se adjudicaron en 120 y 100 euros respectivamente. Amén de tres docenas de huevos caseros, la novedad de este año fue la presencia de vino, con la puja de un lote de seis botellas de caíño Rías Baixas de una bodega de Lores -fallado en 50 euros- y otro lote de seis de albariño, por 35 euros.

Las poxas en Meaño.

Las poxas en Meaño. / Iñaki Abella

En cuanto a la festividad de San Cristóbal, el área recreativa do Os Pasales (Meaño) volvió a convertirse en epicentro de un almuerzo popular que reunió a cientos de vecinos y turistas.

La parte religiosa estuvo marcada por la misa solemne campestre y posterior procesión, transformada en la tradicional caravana de vehículos engalanados que recorrieron un itinerario de 10 kilómetros. Participaron un centenar de camiones y carrozas que compitieron por premios que sumaban 350 euros, además del «62º San Cristóbal de Ouro» entregado al vencedor.

Mientras la caravana cumplía una larga hora de recorrido, la familia cambadesa Millán se afanaba ya en el asado de sardinas, «que este año aquí en Dena tienen mucha grasa», comentaba uno de los parrilleros.

La caravana de San Cristóbal, en Meaño.

La caravana de San Cristóbal, en Meaño. / T. Hermida

Al regreso de la procesión se dispersaba el suculento y gratuito almuerzo: 500 kilos de sardinas asadas, 350 de chorizos asados y 450 de pan. Todo ello regado por vino tinto Barrantes que servía directamente de dos medias pipas, toneles que sumaban 520 litros entre ambos.

A gusto de cada cual, se ofrecía también de forma gratuita el vino, con la única la condición de adquirir la jarra de barro del San Cristóbal de 1 litro, y que, junto con dos tazas también serigrafiadas, se vendían a 20 euros, pudiendo luego llenarse de vino cada vez que se requiriera.

En el plano lúdico, hubo alboradas a cargo del grupo de gaitas Penaguda y la charanga Fanfarria Furruxa, que luego amenizaron el recinto. n

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