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Pesca ilegal en Galicia

Gardacostas aprieta a los furtivos, que tienen las rías gallegas completamente sembradas de aparejo

A pesar del aumento de medios, siguen plagadas de útiles clandestinos que ejercen una presión preocupante sobre cefalópodos y crustáceos

Desde enero, el servicio de vigilancia de la Consellería do Mar se incautó de más de 17.000 kilos de producto, destacando pulpo y centollo

Gardacostas intensifica el control de los piratas, que mantienen miles de nasas y redes caladas en las rías gallegas

Manuel Méndez

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Manuel Méndez

Manuel Méndez

Arousa

Gardacostas de Galicia no da abasto. A pesar de los enormes esfuerzos realizados por sus integrantes y el incremento de medios materiales y humanos impulsado en los últimos años por la Consellería do Mar, las rías están plagadas de aparejos ilegales.

Basta una jornada a bordo de una patrullera como la IP-7001 («Mar de Galicia») y su embarcación neumática auxiliar para constatar que la lacra del furtivismo es una amenaza permanente que no parece tener solución.

Prueba de ello es que desde que empezó el año los funcionarios de Gardacostas se incautaron de más de 17.000 kilos de producto y más de 16.000 útiles, medios o aparejos clandestinos y/o utilizados para la pesca furtiva.

Destaca, por su volumen, la intervención de casi 10.000 kilos de pescado, correspondiendo cerca de 5.000 a la sardina y 3.533 al jurel, junto con 338 de raya, 299 de rape, 87 kilos de sargo y 150 de merluza, además de anguila, besugo, congrio, faneca, rapante, rodaballo y otras especies.

Lo que más preocupa, en cualquier caso, es la presión ejercida sobre cefalópodos y crustáceos. Del primer grupo biológico hay que destacar los más de 3.400 kilos de pulpo recuperados, tanto cuando estuvo en veda como ahora, con la campaña en marcha, y 400 de choco.

También desde el pasado 1 de enero, y en las diferentes rías gallegas, siendo las de Arousa, Pontevedra, Vigo y Muros-Noia las que acumulan mayor cantidad de infracciones, los guardacostas se incautaron de 831 kilos de centollo, actualmente en veda, y 200 de nécora, que lo estuvo hasta el pasado día 2.

Gardacostas de Galicia elimina gran cantidad de redes y nasas ilegales en una nueva jornada de vigilancia y protección del medio marino

Iñaki Abella

Junto a otros crustáceos como el buey, con 65 kilos interceptados, bogavante (76), percebe (39) y el camarón, con 8 kilos decomisados.

El furtivismo incluso sigue afectando a los bivalvos. Y eso a pesar de que, supuestamente, han desaparecido de buena parte de los bancos marisqueros a causa de las riadas y otros males ya conocidos. Pero los ilegales siguen usándolos en el mercado negro, de ahí que se recuperaran 31 kilos de babosa, 13 de almeja fina, 68 de rubia, 93 de japónica, 10 de berberecho, 14 de navaja y/o longueirón, 7 de volandeira y 192 de vieira, cuyo tráfico ilegal puede acarrear graves problemas de salud pública.

Puestos a comerciar con bivalvos de forma fraudulenta algunos piratas incluso se dedican al mejillón y su cría, la mejilla, recuperándose 7 y 536 kilos, respectivamente, en lo que va de año.

Y aún hay más de lo que hablar, porque Gardacostas localizó y decomisó 1.333 kilos de erizo de mar, que es otra de esas especies que sufren la presión extrema de los pescadores, mariscadores y/o buzos profesionales que, valiéndose de su permiso de explotación y demás privilegios, se dedican a esquilmar los recursos, sin importarles poner en peligro la vida del consumidor ni ejercer una feroz competencia desleal frente a sus colegas de profesión que sí actúan de manera legal.

Esos furtivos emplean todo tipo de medios para llevar producto ilegal a tierra, de ahí el decomiso de una batea, tres embarcaciones, un equipo de buceo, una botella de oxígeno y un vehículo.

Al igual que se incautaron artes de marisqueo como sachos, rastros, raspas, raños y ganchas, junto a redes de enmalle como miños (1.388), rascos (66), trasmallos (533), vetas (9) y volantín (12).

Lo más llamativo, de cualquier modo, es la recuperación de más de 5.000 cacharros, que son un artilugio completamente prohibido que emplean los furtivos para capturar pulpo.

Al igual que utilizan nasas, recuperándose 8.000 de las empleadas para pulpo, nécora y camarón, junto a un millar de nasas butrón o voitirón, doscientas de centollo y ocho de choco.

Bolsas de red (44), capazos (27) y viveros (18) son otros útiles que forman parte del día a día de los ilegales y que han sido recuperados por el servicio de vigilancia e inspección adscrito a la Consellería do Mar.

Como se ha explicado en tantas ocasiones anteriores, esta relación de bienes y productos recuperados constituyen solo una pequeña parte de todo el material y las capturas que se emplean y extraen a diario en las rías gallegas.

Dicho de otro modo, que ni siquiera la presión ejercida a diario por los vigilantes es suficiente para disuadir a los piratas de las rías, estos días especialmente incisivos con especies de tanto interés comercial en verano como el pulpo y la nécora.

La pregunta que cabe hacerse es: ¿Qué sería de las rías gallegas si no existiera Gardacostas de Galicia? Pues quizás la producción ya ni existiría, porque muchos de los profesionales que viven del mar se empeñan en cargárselo.

Ellos y sus cómplices, como los vendedores de las plazas de abastos y pescaderías, los dueños de hoteles y restaurantes, los clientes y los consumidores en general forman parte de este grave problema cuando compran, venden o consumen mercancía ilegal, favoreciendo a los piratas y contribuyendo a esquilmar las rías y a arruinar a muchas familias.

«A veces resulta frustrante porque, por mucho que nos esforcemos para controlar a los furtivos, las rías son demasiado grandes como para vigilarlas eficazmente en su totalidad, de ahí que sea fundamental la concienciación y colaboración de todos», explican algunos de los integrantes de Gardacostas.

«En ocasiones nos empeñamos en culpar de la pérdida de productividad de las rías tanto a las industrias como a la contaminación, el cambio climático o las riadas, pero en realidad somos nosotros mismos, desde dentro del sector, los que nos estamos matando», apostillan algunos pescadores cuando censuran con dureza a los ilegales y piden «el máximo castigo posible» para ellos.

Lo cierto es que la situación clama al cielo, y así ha podido comprobarlo FARO DE VIGO en las Rías Baixas a bordo de la embarcación «Mar de Galicia», que solo la semana pasada sacó del agua cerca de 400 nasas en aguas de Arousa.

Y esos aparejos sin balizar ni identificar no son nada fáciles de encontrar. Lo que suele hacerse es largar por la borda de las lanchas de Gardacostas una especie de ancla o gancho que se va arrastrando muy lentamente por el lecho marino hasta que se engancha al cabo de alguna cacea (conjunto de nasas).

Muchas veces hay que repetir esta operación hasta la saciedad, ya que, como queda dicho, los aparejos ilegales no están señalizados, de ahí que sea como buscar una aguja en un pajar.

Cuando se «pesca» una de esa caceas se sube a bordo y se devuelve al mar todo el producto vivo atrapado en sus nasas. Muchas de ellas visiblemente deterioradas porque pescan continuamente y solo salen del agua cuando los piratas a los que pertenecen las levantan para recoger las capturas clandestinas que pueda haber en su interior, cargarlas nuevamente con carnada (cebo) y dejarlas otra vez pescando sin control en el fondo del mar.

Esas nasas y los cacharros empleados para el pulpo pesca absolutamente de todo, incluidos ejemplares inmaduros, de apenas unos gramos de peso, y otros adultos que no se mueven porque están vigilando los huevos que han depositado en las propias trampas. Algo que tampoco importa a los ilegales, que arrasan con todo lo que llega a bordo.

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