Medio Ambiente
Inician la construcción de una represa en el Umia para garantizar el agua a A Toxa
Somos Ribadumia lo considera el mayor «atentado» cometido contra el cauce fluvial desde la construcción del embalse de A Baxe, en Caldas de Reis

Dos personas observan las obras de la represa del Umia. / Pedro Mina
Fue autorizada a finales del año 2024, pero las obras no se iniciaron hasta la pasada semana. La futura represa del río Umia se va a convertir en una realidad después de que se iniciaran los trabajos de protección de la captación de agua para la isla de A Toxa. Esos trabajos consisten en la interrupción del cauce fluvial mediante la acumulación de «cachotes" de piedra reforzados con arena, materiales que se espera que puedan resistir el crudo invierno y no acabar como las anteriores represas, engullidas por las «enchentes» que, cada invierno, se registran en la zona.
La represa va a servir para evitar que el agua salada del mar no alcance el río en la zona en la que se encuentra la captación hacia la urbanización de la isla de A Toxa, pese a que la Mancomunidade podría garantizar ese suministro desde el municipio de O Grove. Ese es una de las motivaciones que se explica en el cartel de obra que hay en la zona. La otra es «mantener la compatibilidad con los usos recreativos del río y con el porteo manual de piraguas» en alusión a la proximidad del Náutico O Muíño de Ribadumia, un a entidad que se ha mostrado bastante crítica con la actuación al entender que puede dejarle sin lámina de agua en el futuro.
La represa en cuestión siempre ha contado con el rechazo de entidades políticas (Somos Ribadumia) o sociales (Colectiv o Ecoloxista de O Salnés) que temen que acabe convirtiéndose en un problema para la fauna y el ecosistema de un río que está expuesto a todo tipo de contaminación. De hecho, en la zona se han instalado barreras de proyección que apenas están consiguiendo frenar la arena y los lodos que arrastra el agua después de haberse iniciado las obras.

Una barrera anticontaminación situada en el cauce cel río Umia. / Pedro Mina
Uno de los colectivos más críticos con esta infraestructura es la formación política Somos Ribadumia, que no duda en calificar lo que está sucediendo como "el mayor atentado medioambiental al río Umia desde la construcción del embalse de A Baxe». La formación que dirige Sergio Soutelo señala en primer lugar a la Xunta como la responsable de la construcción de la represa o «barbaridad medioambiental, al conceder las autorizaciones pertinentes a pesar de los perjuicios que esta obra va a traer».
Pero las responsabilidades para la formación no finalizan ahí y Somos apunta al Concello de Ribadumia, en el que nota «un silencio cómplice ahora que las obras están iniciadas y que viene a demostrar un cambio de criterio con respecto a 2016, cuando se comprometieron a evitar que la obra se llevase a cabo».
Insisten en que la obra «solo se podía parar desde el Concello, pero David Castro, que juró y perjuró que la represa no se iba a hacer, ha cambiado de criterio y abandonado a los vecinos de Ribadumia para alinearse con los intereses particulares de la empresa que gestiona la captación de agua para A Toxa, favoreciendo de forma pasiva, que todo esto suceda».
Soutelo ya ha reclamado todos los expedientes de la obra para comprobar si cuenta con las pertinentes y obligatorios permisos municipales y, de no ser así, advierte que se tomarán las medidas pertinentes para que se cumpla la legalidad.
La formación no duda en realizar un análisis de la situación en Ribadumia, empezando por el hecho de que «estamos sin piscina municipal por la incompetencia del gobierno local; y ahora nos quedamos casi sin la zona de baño de Cabanelas, ya que, con estas obras que se están realizando, los lodos creados complican bastante el baño en la zona de esparcimiento aguas abajo, así como el entrenamiento de nos niños del club de piragüismo debido a los peligros derivados de la obra que, pese a tener marcada la zona de afección, los movimientos de tierra pueden comprometer la seguridad del río».
Esta represa va a afectar a una superficie superior a los 1.200 metros cuadrados de superficie a un kilómetro de distancia río arriba del refugio de Cabanelas.
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