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Cultura

La Ruta Quetzal se despide de Mar de Santiago tras navegar por el Ulla

Los 200 participantes parten mañana hacia Braga y regresarán a Compostela el día 11 de julio

Un momento de la visita las cataratas de Parafita.

Un momento de la visita las cataratas de Parafita. / FdV

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Arousa

Tras una recepción y dos intensos días de experiencias, la expedición Ruta Quetzal se despide del geodestino Mar de Santiago. Lo hizo navegando en kayak por el río Ulla y descubriendo lugares agrestes como las cataratas de Pedrafita, en el municipio de Valga. Los 200 participantes gozaron con el contacto con la naturaleza y el patrimonio local que les ofreció esta última jornada.

A primera hora de la mañana, los expedicionarios se acercaron a las cataratas de Parafita. Allí, descubrieron esta joya natural escondida en el cauce del río Valga, así como los molinos restaurados en su entorno y con los que antaño se molía el grano, aprovechando la fuerza del agua.

Los 200 participantes de la Ruta Quetzal en uno de los tramos del Camiño Portugués.

Los 200 participantes de la Ruta Quetzal en uno de los tramos del Camiño Portugués. / FdV

A continuación, el grupo se trasladó hasta O Pino para recorrer un tramo del Camiño de Santiago, de nuevo en pleno contacto con la naturaleza. Avanzaron por el Monte Albor, en paralelo al río Valga, hasta que lo cruzaron a la altura de Chenlo. En su trayecto, pasaron por la iglesia de San Miguel y después bajaron hacia Ponte Valga. En esta caminata, los jóvenes estuvieron acompañados por los ediles Malena Isorna y José Ángel Souto. Todos ellos serían recibidos en la casa consistorial de Valga por el alcalde, José María Bello Maneiro. La anécdota que deja en Valga la Ruta Quetzal es la adquisición de un «molete» de pan de maíz de ocho kilogramos por parte de Íñigo de la Quadra Salcedo para repartir durante la comida entre los participantes, porque «este pan es uno de los grandes tesoros de la gastronomía gallega».

Los participantes también pasaron por Pontecesures, desde donde partieron en kayaks hacia la playa fluvial do Molle, recorriendo 10 kilómetros de la zona de meandros del Ulla, justo antes de la desembocadura. Desde esa playa, fueron caminando hacia las Torres do Oeste, donde se frenaban las incursiones vikingas y, en ese marco, conocieron una obra centenaria, Tirano Banderas, escrita por Ramón María del Valle-Inclán, escritor vilanovés y universal. Fue de l mano del catedrático de Literatura Comparada y presidente de la Fundación de Amigos de Valle-Inclán, Chema Paz Gago, antes de regresar al campamento, desde el que partirán mañana hacia Braga.

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