Medio Ambiente
Maltrato animal: descubren gatos heridos a balinazos en Vilanova de Arousa
Hasta cuatro impactos presentaba uno de los felinos en la cabeza tras la noche de San Xoán

Uno de los gatos que recibió los balinazos en la cara, donde todavía se aprecian las marcas / FdV
Constan dos gatos afectados, pero no se descarta que existan más. Los vecinos de San Miguel de Deiro, en Vilanova de Arousa, están preocupados por la aparición de dos gatos acribillados a balinazos en la última semana. Así lo reconoce uno de sus vecinos, propietario de ambos felinos, que va a denunciar lo ocurrido en el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil para que investiguen y sancionen al responsable de lo ocurrido al considerarlo un hecho muy grave.
El primer caso con el que se encontró ocurrió tras la noche de San Xoán. Uno de sus gatos, de seis meses, apareció con el morro totalmente destrozado. En un primer momento, el propietario del animal pensó que podía tratarse de una pelea con otro animal, pero su sorpresa fue mayúscula cuando, al llevarlo a una clínica veterinaria, le comunicaron que había recibido cuatro balinazos en la cabeza que eran perfectamente apreciables en las radiografías que le hicieron.

Radiografía donde se aprecia la presencia de los balinazos en el cuerpo del animal. / Iñaki Abella
La preocupación de lo ocurrido derivó en indignación tan solo dos días después, cuando otro gato de su propiedad aparecía con un ojo dañado, se teme que perderá la visión, por lo que semeja otro balinazo. El vecino de San Miguel reconoce que «hacía mucho tiempo que no sucedía una situación de estas por la zona, una situación que es un claro ejemplo de maltrato animal que está penado por ley, por eso no se puede consentir que ocurran». El primero de los animales se va recuperando de forma satisfactoria de las heridas que le causaron en la cara hasta cuatro balinazos que hubo que extraerle, aunque todavía arrastra problemas respiratorios. Mientras, la familia espera a conocer el alcance de las lesiones que ha sufrido el segundo gato.
Insisten en que «no se recuerda una situación de estas por esta zona desde hace bastante tiempo, por eso llama más, si cabe, la atención lo sucedido».
De acuerdo con las leyes de protección animal vigentes, agredir a un gato con un arma de aire comprimido está considerado como un delito grave que puede acarrear entre tres y 18 meses de prisión, además de una multa económica importante. Si el animal fallece, la pena se endurece de forma importante, llegando a alcanzar los 34 meses de cárcel para el agresor, o más si concurren agravantes como el ensañamiento o el uso de armas en presencia de menores.
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