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Viticultura

La viña entra en fase de maduración y la uva, que sigue sana, empieza a pintar

Tranquilidad en el sector ante la ausencia relevante de plagas y enfermedades como el mildiu, oídio o black rot

A pesar de las condiciones climáticas favorables para su desarrollo, la inmensa mayoría de las viñas están a salvo

El mildiu larvado, una manifestación tardía del hongo, tampoco se está haciendo notar

El proceso de cierre de racimo e inicio del pintado en uva tinta.

El proceso de cierre de racimo e inicio del pintado en uva tinta. / EFA

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Manuel Méndez

Manuel Méndez

Val do Salnés

El viñedo entra de lleno en el periodo decisivo de maduración, con una primera fase en la cual las bayas comienzan a brillar, a lo que seguirá un «ablandamiento» que anunciará el periodo de vendimia, a finales de agosto o principios de septiembre, dependiendo siempre de la variedad de que se trata, la zona de producción, la ventilación de los predios o el tipo de terreno, entre otros factores.

Lo más importante a estas alturas del ciclo de cultivo es que la uva es abundante y está sana, si bien es cierto que seguirá siendo preciso aplicar tratamientos fitosanitarios, dado el riesgo que aún existe de que las plantas y racimos se vean afectados por plagas como el mildiu o el oídio, que en caso de aparecer pueden beneficiarse de las actuales condiciones meteorológicas para expandirse con rapidez si no se tratan convenientemente.

Así puede desprenderse también del último informe emitido por la Estación Fitopatológica de Areeiro (EFA), cuyos técnicos supervisan a diario el estado en que se encuentran las plantas de sus fincas de control y de otras muchas plantaciones repartidas por las diferentes subzonas productoras de la Denominación de Origen Rías Baixas.

El cierre de racimo en la variedad treixadura, en la zona de O Rosal.

El cierre de racimo en la variedad treixadura, en la zona de O Rosal. / EFA

Sus expertos resaltan que, por regla general, las bayas de los racimos ya se tocan, lo que supone completar con éxito la etapa de formación del fruto y, como se decía antes, iniciar la de maduración.

Sucede después de que las temperaturas elevadas de los últimos días y la humedad propiciaran el desarrollo de los racimos, llegando a detectarse, aunque de momento a modo testimonial, granos de alguna variedad tinta que alcanzan el proceso de inicio del pintado.

Dicho de otro modo, que  hay parcelas que avanzan con paso firme en el proceso de envero, que es cuando se generan los pigmentos que caracterizan a cada variedad de uva, lo cual hace que los racimos se vayan coloreando grano a grano.

Un racimo con mildiu larvado.

Un racimo con mildiu larvado. / EFA

A mayores, la EFA resalta que la evolución fenológica de los viñedos se mantiene un tanto adelantada en relación con la campaña del año pasado, y resalta que «la mayoría de las viñas mantienen un excelente estado» en relación con el mildiu, a pesar de que las condiciones climatológicas de días pasados propician su desarrollo.

Al hilo de esto, cabe apuntar que se han detectado casos de mildiu larvado, es decir, una manifestación tardía y peligrosa del hongo que se registra cuando grano supera el tamaño de un guisante y su piel se engrosa, impidiendo la salida de la pelusilla blanca típica.

El resultado es que los granos se deprimen, arrugan y desecan asemejándose a una pasa. Y esto no siempre es consecuencia de infecciones recientes, sino de otras antiguas que en su momento, quizás durante la floración o en el proceso de formación del fruto, no fueron convenientemente tratadas, tal y como explica la EFA.

Dicho lo cual, aconseja que, en caso de aplicar tratamientos, se haga con fungicidas penetrantes y de fijación, que como sucede con los fungicidas cúpricos, están «especialmente pensados para estos momentos» de la cosecha.

Racimos de uva albariña ya cerrados.

Racimos de uva albariña ya cerrados. / EFA

Y sea cual sea el producto a utilizar, «nunca puede usarse con vientos superiores a 11 kilómetros por hora, es decir, que se pueden mover las hojas de los árboles, pero no puede existir una agitación constante ni movimiento de las ramas», explican de manera didáctica los técnicos de Areeiro.

Lo mismo que, en relación con el oídio, aclaran que tras el llamado cierre de racimo la sensibilidad de la uva ya no es tan elevada como en estadios anteriores, si bien es cierto que el riesgo continúa hasta el pintado de la uva. Y ya se sabe que este hongo no solo constituye una amenaza en sí mismo, sino que puede causar heridas en la piel de la uva, haciéndola más vulnerable ante enfermedades como la botrytis o podredumbre gris, una enfermedad vegetal causada por un patógeno oportunista altamente infeccioso que destruye los tejidos de la uva, como es el Botrytis cinerea.

Esta amenaza aún latente obliga a mantener la vigilancia, «especialmente en predios o variedades con historial de daños por este hongo», y si aparecen síntomas será preciso aplicar nuevos tratamientos.

Por cierto, desde Areeiro insisten en que, para que surtan efecto, es necesario aplicar prácticas culturales en la viña, como reducir la densidad de las hojas en las más vigorosas, permitiendo así la penetración de los fungicidas y favoreciendo la aireación de los racimos.

En definitiva, que hay que hablar de tranquilidad en el sector viticultor ante la ausencia de plagas o enfermedades tan importantes como las citadas u otras como la black rot, que tampoco está apareciendo este año.

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