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Accidente marítimo en Catoira

Reflotado y trasladado al astillero el barco de recreo «Santa Cruz» tras dos días encallado en tierras vikingas

La embarcación, utilizada para divulgación medioambiental y turismo náutico, ya se encuentra en Astilleros Catoira (Rianxo)

El «Santa Cruz», ya amarrado en el puerto de Rianxo.

El «Santa Cruz», ya amarrado en el puerto de Rianxo. / Adri Lapido

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Manuel Méndez

Manuel Méndez

Arousa

Capitanía Marítima de Vilagarcía y la empresa armadora confirman que el barco «Santa Cruz», que encalló la noche de San Juan en el río Ulla, ya está en las instalaciones de Astilleros Catoira, en el puerto coruñés de Rianxo.

Es la misma carpintería de ribera que en 2024 convirtió este antiguo barco bateeiro, construido en madera por Astilleros Triñanes (Concello de Boiro), en una embarcación desde la que desplegar todo tipo de acciones relacionadas con la divulgación medioambiental y el turismo náutico en las rías de Vigo, Pontevedra, Arousa y Muros-Noia.

Tras los primeros intentos fallidos por sacarlo de las piedras en las que había quedado encajado, a la altura del municipio pontevedrés de Catoira, ayer por la tarde los trabajos de reflotamiento consiguieron empezar a moverlo y permitieron que se recolocara ligeramente sobre las rocas en las que se había acomodado, aunque sin llegar a salir del todo.

Encalla un barco de turismo náutico en los meandros del río Ulla, a la altura de Catoira

Noé Parga

Pero se apreciaba que flotaba perfectamente, de ahí que los participantes en el operativo confiaran en que, con la pleamar de la pasada madrugada, pudiera llegar a desencallar.

Y así fue. Después de horas montando guardia para ver cómo trabajaba la marea sobre la nave y no perderla de vista, para evitar que las corrientes acabaran empujándola de nuevo contra la orilla o la dejaran a la deriva, río abajo, a eso de las tres de la madrugada «el barco salió prácticamente por su propio pie, y estábamos allí para llevarlo de nuevo a puerto», indican desde la empresa de turismo náutico responsable de esta embarcación de casi 13 metros de eslora y 4 de puntal.

«Ahora se evaluará su estado en el astillero y le haremos una puesta a punto para salir de nuevo a la mar y seguir desarrollando nuestro proyecto medioambiental, pero podemos decir que, a priori, no sufre daño alguno, por lo que todo se ha quedado en un susto», remarcan desde la naviera.

También aseguran que «ya se comunicó el resultado de la operación a Salvamento Marítimo, recogimos las barreras anticontaminación que había colocado de forma preventiva Gardacostas de Galicia, nos cercioramos de que no quedaran objetos o resto alguno tirados en el Ulla y, en definitiva, damos por finalizado el operativo sin que se registrara vertido alguno ni se causara el menor daño al entorno», sentencia la empresa.

Imagen de archivo del «Santa Cruz» navegando por la ría de Vigo.

Imagen de archivo del «Santa Cruz» navegando por la ría de Vigo. / FdV

Esto último es de vital importancia, dado que la zona en la que se produjo el accidente marítimo forma parte el Lugar de Interés Comunitario (LIC) Ulla-Deza, lo cual puede dar al lector que no conozca la zona una idea aproximada de la riqueza que atesora en cuanto a flora y fauna.

Un espacio fluvial que ofrece la oportunidad de disfrutar de fantásticas vistas en estrecho contacto con la naturaleza que está formado por municipios como Rianxo, Rois, Dodro, Boqueixón, Ames, Brión, Teo, Touro, Vedra, Catoira, Pontecesures, Valga, Silleda y Vila de Cruces.

Marcada en rojo, la zona aproximada en la que encalló el «Santa Cruz».

Marcada en rojo, la zona aproximada en la que encalló el «Santa Cruz». / Iñaki Abella

En ese tramo final del río en el que encalló el «Santa Cruz» resultan especialmente caprichosas y atractivas las formas que dibuja, siendo sus meandros y praderas de juncos la principal tarjeta de presentación de este territorio del Bajo Ulla habitado por especies de anfibios como el sapo común, el sapo corredor, la salamandra rabilarga o la rana de San Antón, además de aves como el cormorán, el azor, andarríos chico, martín pescador, ánade real, garza real, ratonero común, ruiseñor de agua y mirlo acuático.

Incluso se han producido registros de dos especies amenazadas, como son el carricerín cejudo (Acrocephalus paludicola) y escribano palustre ibero-occidental (Emberiza shoenichus lusitanica).

Es todo ese atractivo la causa fundamental de singladuras por el río como las que realizan la empresa propietaria del «Santa Cruz» y no pocas firmas armadoras que usan sus catamaranes y lanchas de viajeros para surcar el Ulla y, además de disfrutar del paisaje, observar de cerca el exclusivo Vía Crucis Fluvial que jalona este cauce siguiendo el rumbo de la «barca de piedra» que trasladó los restos del Apóstol Santiago desde Palestina hasta Iria.

Una traslación apostólica que, cabe recordar, el sábado pasado rememoró la Fundación Ruta Xacobea do Mar de Arousa e Ulla reuniendo a más de cuatrocientos peregrinos náuticos que zarparon desde puertos como Ribeira y Vilagarcía de Arousa para llegar a Pontecesures y Padrón.

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