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O Salnés y Ullán

San Xoán vuelve a iluminar la comarca entre hogueras, calor y multitudes

Vilagarcía se convirtió en uno de los grandes puntos de encuentro en una noche marcada por altas temperaturas, sardinas, música y celebraciones

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Arousa

La tradición dice que la de San Juan es la noche más corta del año. Aunque no sea así, porque esta vez no coincidió con el solsticio de verano, de lo que no hay duda alguna es de que fue larga, muy larga, en Vilagarcía y buena parte de la comarca.

Y es que la festividad de San Xoán recuperó todo su pulso popular en una jornada de mucho calor, calles llenas, olor a sardinas y churrasco, pequeños fuegos para cumplir con el rito de saltar las llamas y playas convertidas en puntos de encuentro hasta bien entrada la madrugada.

La tradición volvió a imponerse con fuerza y dejó una imagen reconocible en barrios, parroquias y arenales: grupos de familias y amigos reunidos alrededor del fuego, mesas improvisadas, música y una celebración que, año tras año, sigue funcionando como una de las grandes citas comunitarias del calendario.

El reparto de sardinas en O Piñeiriño.

El reparto de sardinas en O Piñeiriño. / Noe Parga

En Vilagarcía, el Concello había autorizado 345 hogueras para la noche del 23 de junio, quince más que el pasado año, además de nueve permisos a establecimientos hosteleros para la realización de parrillas en espacios públicos.

La cifra ya anticipaba una noche intensa y el ambiente confirmó esas previsiones. Todas las parroquias del municipio contaron, en mayor o menor medida, con fuegos autorizados, aunque el mapa festivo tuvo algunos focos especialmente concurridos.

Asistentes a la fiesta de O Piñeiriño.

Asistentes a la fiesta de O Piñeiriño. / Noe Parga

El principal estuvo en O Piñeiriño, donde miles de personas se acercaron a la zona de As Pistas para participar en una celebración de gran formato que combinó sardiñada popular, hoguera y música en directo.

El barrio volvió a ejercer de imán festivo en una noche de temperaturas elevadas que invitó a estar en la calle. Desde primera hora, el recinto fue llenándose de público atraído por una programación que arrancó con la degustación gratuita de 200 kilos de sardinas asadas y que tuvo en El Combo Dominicano su gran reclamo musical.

La organización, a cargo de hosteleros del barrio, cerró el espacio para controlar los accesos, evitar la introducción desde el exterior de alcohol y recipientes de cristal, y reforzar así la seguridad de una cita que volvió a reunir a vecinos de Vilagarcía y otros puntos de la comarca.

El momento más simbólico llegó a medianoche, con la pausa de la verbena para proceder al encendido de la gran hoguera. Alrededor del fuego se concentró buena parte de la expectación de la noche, antes de que la música regresase al escenario y la fiesta continuase con la orquesta y, posteriormente, una sesión dj.

Preocupación por  la quema de rastrojos | M. MÉNDEZ

En una cita como la de San Juan no podían faltar las hierbas con las que elaborar un agua perfumada y casi milagrosa capaz de espantar a las «meigas». Los manojos se vendían a 2 o 3 euros. / M. Méndez

La colaboración de Protección Civil volvió a jugar un importante papel en el desarrollo de una celebración multitudinaria que se desarrolló bajo un dispositivo preventivo adaptado a una elevada afluencia.

La playa también desempeñó un papel fundamental en Vilagarcía. En el caso de los arenales, todos los permisos concedidos por el Concello se concentraron en A Concha-Compostela, donde fueron autorizadas 27 «cachadas».

El frente litoral volvió a ser uno de los espacios elegidos por grupos de jóvenes, familias y cuadrillas para celebrar la noche de San Xoán al aire libre.

Una de las pequeñas hogueras encendidas en la playa.

Una de las pequeñas hogueras encendidas en la playa. / Noe Parga

La fiesta se repitió en otros municipios de la comarca, desde Cambados a O Grove, pasando por Valga, A Illa, Catoira y otros puntos de O Salnés y el Ullán convertidos en lugares de reunión para cenar, ver el fuego y prolongar la conversación.

Preocupación por la quema de rastrojos

La comarca se acostó anoche sumida en la preocupación, ante el temor a que las hogueras de San Juan pudieran provocar algún incendio forestal.

Pero también por la quema de rastrojos, que es una práctica prohibida actualmente, debido al riesgo extremo. Pero algunos lo hicieron en sus huertos , viñedos y fincas de cultivo, tratando de que esta acción ilegal pasara desapercibida entre tanta hoguera.

Más allá de las grandes citas, San Xoán mantuvo también su dimensión más íntima y vecinal. En Vilagarcía se encendieron hogueras en parroquias y barrios, con celebraciones colectivas como las de la asociación O Souto de Rubiáns o los vecinos de San Roque, pero también con pequeños fuegos en los que no faltaron los ritos de siempre.

Saltar la hoguera, compartir sardinas, preparar churrasco o reunirse en torno a una mesa improvisada, formaron parte de una liturgia popular que se mantiene viva con el paso del tiempo.

La fiesta vivida en Vilanova por la antigua comparsa Os Golfiños.

La fiesta vivida en Vilanova por la antigua comparsa Os Golfiños. / Noe Parga

En Cambados y O Grove, la noche volvió a mirar hacia la costa, con las playas como espacios naturales de encuentro. En Ribadumia, las celebraciones tuvieron un carácter más repartido y vecinal, con reuniones en distintos puntos del municipio.

Vilanova vivió además la antesala de las fiestas de San Xoán en Baión, donde la comisión ultimó una programación con tirada de fuegos, pasacalles, misa, procesión, concierto y una verbena con Gran Parada y Solara como cierre festivo.

El de ayer fue un día importante en la plaza de abastos, donde la sardina fue abundante y de calidad. En la de Vilagarcía se vendió a 8 euros, la de «motora», y a 10 o 12 si era «sardiña do xeito».

El de ayer fue un día importante en la plaza de abastos, donde la sardina fue abundante y de calidad. En la de Vilagarcía se vendió a 8 euros, la de «motora», y a 10 o 12 si era «sardiña do xeito». / M. Méndez

La otra cara de la noche fue la seguridad. El Concello de Vilagarcía había recordado durante los días previos que contar con autorización no eximía de cumplir las normas recogidas en el bando municipal.

Ese llamamiento a la prudencia fue compartido en otros concellos. En Valga, por ejemplo, se tramitaron 110 permisos de hogueras y se pidió especial responsabilidad ante las altas temperaturas por el riesgo de incendio.

La comarca vivió así un San Xoán intenso, caluroso y multitudinario, en el que Vilagarcía volvió a llevar el peso principal de la celebración. O Piñeiriño ejerció de gran epicentro popular, las playas recuperaron su papel como espacios de convivencia y los barrios mantuvieron viva la tradición de las hogueras pequeñas.

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