Medio Ambiente
A Illa refuerza la protección de las dunas de Carreirón
El Concello destinará los 20.000 euros de la Rede Natura a sustituir los vallados que se encuentran deteriorados

Vallado de Xastelas, que será modificado en varios puntos por su degradación. / Noe Parga
El parque de Carreirón es uno de los lugares más visitados de A Illa, especialmente en verano, debido a su naturaleza agreste y a la posibilidad de disfrutar de sus calas. Es por ello que el Concello lleva años tratando de proteger este espacio tan vulnerable y, en especial, los espacios dunares que lo rodean y que son fundamentales para el hábitat del espacio natural más importante del municipio.
Tal es así que el Concello va a destinar los 20.000 euros que recibe a través de Rede Natua en mejorar los vallados de protección que se encuentran deteriorados y en instalar otros nuevos, con especial incidencia en la zona de Xastelas, que es la que sufre con mayor virulencia la presión turística. La actuación ya ha sido adjudicada y la intención es que se acometa en los próximos días, antes de que comiencen a llegar el grueso de los bañistas que, cada verano, inundan todos los espacios del parque.
Luis Arosa, alcalde del municipio, reconoce que «parte del vallado con el que cuenta Xastelas se encuentra ejn un estado muy deficiente, ya ha cumplido con creces su función y debe ser sustituido lo antes posible para seguir garantizando la supervivencia del espacio dunar». Además, la intención también es vallar una zona próxima al mar, aunque será después del verano, para seguir recuperando todo el espacio dunar de esa playa, degradado durante años debido al constante paso de bañistas. La experiencia realizada en otros puntos de Carreirón desde hace más de una década apunta a que va a ser posible regenerar las dunas. Así ha ocurrido en las inmediaciones de otras playas, donde espacios dunares que se encontraban prácticamente desaparecidos por el constante paso de personas han vuelto a resurgir una vez se ha limitado el paso de los peatones o se ha canalizado por otras zonas.
Otra de las cuestiones que se mantiene es la prohibición de acceso al interior del parque con mascotas al tratarse de un entorno muy sensible, con la presencia de especies de especial riesgo, sobre todo aves, que se pueden ver amenazadas por la presencia de mascotas. En principio, esta prohibición «se está respetando bastante bien, pero siempre hay quien acaba incumpliéndola y la Xunta, que es la que debe mirar por ello, apenas se preocupa de vigilar el parque», explica Arosa.
El regidor echa de menos la presencia de la antigua caseta de Carreirón que, durante años, mantuvo la Xunta en el lugar, «dotada de personal que explicaba a todos aquellos que accedían al interior del parque, las limitaciones a las que está sometido un espacio como este y la necesidad de cumplirlas; es una pena que no se mantenga esta circunstancia, porque creo que serviría para que los visitantes pudiesen valorar todavía más el entorno natural en el que se adentran».
Además de la protección dunar, el Concello lleva años luchando contra las especies invasoras, consiguiendo buenos resultados a la hora de eliminarlas. Sin embargo, la última de estas especies que se ha convertido en un auténtico dolor de cabeza es la Arctotheca calendula, más conocida con el nombre de margarita africana, una especie que llegó a A Illa en la pasada década y cuya presencia no ha dejado de crecer, por lo que se va a seguir actuando contra ella este año, aprovechando varias de las ayudas de Medio Ambiente que recibe el parque. Carreirón es una de las grandes riquezas naturales de A Illa de Arousa. Todavía no se había iniciado la construcción del puente de A Illa cuando los comuneros de ese municipio tomaron una decisión que, cuatro décadas después, ha resultado clave para la supervivencia del parque natural de Carreirón. Esa decisión era la de restringir el acceso de vehículos a motor al interior del parque, vallando la entrada y obligando a todo aquel que quiera visitarlo a caminar, perdiéndose entre pinos y dunas maravillado por la belleza que desprende el contraste entre el mar y el bosque. Los comuneros fueron los primeros, pero después se sumarían el resto de administraciones. n
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