ACCIDENTE MARÍTIMO
Encalla un barco de turismo náutico en los meandros del río Ulla, a la altura de Catoira
El armador confirma que no había viajeros a bordo y que no se registraron daños personales ni estructurales
Finalmente todo se debió a un accidente provocado por las fuertes corrientes

Noé Parga

La noche de San Juan dejó encallado en los meandros del río Ulla un barco de casi 13 metros de eslora con matrícula de la sexta lista, en la que se incluyen embarcaciones de recreo como yates, veleros o motos de agua destinadas a fines lucrativos comerciales. Una nave con apariencia de barco de pesca, en cuya cubierta se observaban varios recipientes plásticos de considerable tamaño y cerrados.
Está rotulado con el nombre de «Santa Cruz-Vigo» y no está incluido en el Registro de Buques Pesqueros de Galicia, toda vez que se trata de un antiguo barco auxiliar de acuicultura (bateeiro) rehabilitado para uso turístico en 2024.
En la empresa propietaria confirman el accidente marítimo y lo achacan a «un inoportuno accidente provocado por las fuertes corrientes del río».
Explican que casi a medianoche, y con pleamar, «bajábamos por el río con la máxima precaución y todas las medidas de seguridad precisas, pero perdimos el control del barco y la corriente hizo que quedáramos encallados en unas piedras en la orilla de Catoira».
El barco encallado anoche en el río Ulla, a la altura de Catoira, ocupa un importante espacio natural. / Noé Parga
«Como toda la gente el mar sabe, a veces pasan estas cosas y no puedes hacer nada para evitarlas», apostillan.
En cualquier caso, «no llevábamos pasajeros a bordo y no hay daños que lamentar, por lo que vamos a reflotar el barco en cuanto nos sea posible y lo remolcaremos para ponerlo de nuevo en funcionamiento», indicaban a primera hora de la tarde en la firma de turismo náutico.
A eso de las cinco aclaraban los mismos propietarios que «no hay vía de agua ni daños de ningún tipo en el casco, por lo que vamos a reflotarlo en la próxima pleamar», ya de madrugada.
En relación con este proceso, Gardacostas de Galicia desplazó a la zona la embarcación auxiliar del buque «Ría de Vigo», que se encuentra atracado en A Pobra do Caramiñal, y sus efectivos desplegaron barreras anticontaminación como medida de precaución, y para contener gasoil en caso de vertido accidental cuando se produzca el intento de reflotamiento.

Gardacostas instaló barreras como medida preventiva por si se produce algún vertido durante el reflotamiento. / FdV
Entre Carril y Padrón
El «Santa Cruz» quedó encallado y escorado en Catoira, en el margen pontevedrés del caudaloso río Ulla, a medio camino entre su desembocadura en Carril (Vilagarcía) y Padrón. Una zona próxima a la conocida como Telleira de Rodeiro, en los límites fronterizos entre los Concellos de Catoira y Valga.
La presencia de esta embarcación metida prácticamente entre cañaverales y apoyada sobre las piedras y el lodo que dejaba ver la marea baja, no pasó desapercibida a los piragüistas que por la mañana entrenaban en el río.

Marcada en rojo, la zona en la que encalló el barco. / M. Méndez
Al igual que se percataron de su presencia muchos de los ciudadanos que desde primera hora paseaban por la red de senderos que discurre paralela al serpenteante cauce fluvial, muy cerca de las afamadas Torres de Oeste, en las que se celebra cada año la Romería Vikinga.
Lo sucedido estaba inicialmente rodeado de misterio, ya que no se había dado alerta alguna en relación con un posible accidente marítimo. En Capitanía de Vilagarcía, por ejemplo, confirmaron a FARO DE VIGO, a eso de las nueve de la mañana, que no habían recibido aviso de ningún tipo.

La zona es de difícil acceso desde tierra. / Noe Parga
Y parece que tampoco las fuerzas del orden lo habían hecho, pues a media mañana este periódico pudo comprobar in situ que el barco seguía allí, quizás esperando a que la pleamar permitiera recuperarlo, y no se apreciaba operativo policial ni de rescate alguno en la zona.
Estaba vacío, con una escotilla abierta y sin que se apreciara a nadie en el mismo ni en los alrededores.
Dicho esto, los vecinos de Catoira y Valga consultados, al igual que pescadores de Rianxo, Carril y Pontecesures que se dedican a la pesca de lamprea y anguila en el Ulla, plantearon todo tipo de hipótesis sobre lo sucedido, desde una rotura de amarres que habría llevado el barco a la deriva hasta un inoportuno accidente.
El motor del barco hacía un ruido tremendo, con un petardeo fuerte y constante, por lo que quizás sufrió una avería y quedó sin control, de ahí que encallara
Algún pescador incluso dijo haber visto al barco en cuestión remontando el Ulla al filo de las once de la mañana de ayer, mientras que un vecino aseguraba haber presenciado en la noche de San Juan que el barco «estaba sin luces y encalló mientras alguien le hacía señales desde la otra orilla», correspondiente al municipio coruñés de Rianxo.

El paseo paralelo al Ulla desde el que se divisa el barco. / Noe Parga
Esta misma persona asegura que «el motor del barco hacía un ruido tremendo, con un petardeo fuerte y constante, por lo que quizás sufrió una avería y quedó sin control, de ahí que encallara». Para añadir que «del barco solo salió un hombre», pero le perdió la pista de inmediato.
También hay paseantes que mostraron las marcas dejadas por las ruedas de algún vehículo que se acercó todo lo posible por el paseo hasta la zona más próxima a la embarcación. Aunque a varias decenas de metros, ya que entre el paseo y el barco hay una amplia franja inundable e intransitable.
Descargas de tabaco
Con todos estos antecedentes sobre la mesa, los consultados no dudaron en recordar que la zona en la que se produjo este suceso «siempre fue muy famosa porque se realizaban importantes descargas de tabaco».

Piragüistas pasando al lado de la embarcación. / Noe Parga
Llegaron a decir que «algunos hicieron fortuna con el contrabando gracias al río Ulla, siendo este en concreto uno de los tramos más usados en aquellos tiempos», ya que los meandros, a pesar de las dificultades y el riesgo que entrañan para la navegación, también constituían un escondite perfecto para los contrabandistas en caso de necesidad.
En buena lógica, estas reflexiones vecinales no tenían por qué estar relacionadas con lo ocurrido al «Santa Cruz», ni mucho menos. Pero haber encallado en ese tramo del río hizo que muchos insistieran en que «no es nada fácil navegar por el río» y recordaran viejas historias sobre el contrabando en el Ulla.
Como aquella que habla de la presencia de un coche abandonado en el monte próximo al río con un solo asiento en su interior, el del conductor, y todo el habitáculo repleto de cartones de tabaco.

El incidente marítimo se produjo cerca de uno de los «cruceiros» de piedra del Via Crucis Fluvial. / Noé Parga
Un proyecto de interés social
Pero dejando eso a un lado y volviendo a lo ocurrido con el «Santa Cruz», a medida que pasaban las horas se fueron aclarando la cosas e intervino Gardacostas de Galicia, donde confirmaron no solo lo complejo que iba a resultar el recate, sino también que el barco habría vertido gasóleo al río.
«Si salió gasóleo tuvo que ser una cantidad mínima derivada de alguna rotura en la colisión con las piedras, y no lo sabremos hasta que evaluemos los daños, pero, en cualquier caso, no había más combustible a bordo que el del depósito», aclaraban desde la empresa de turismo náutico propietaria de este mítico barco.
Momentos después aseguraban que «tanto Gardacostas como Salvamento han comprobado que no hay daños estructurales y tampoco vertido, por lo que tenemos vía libre para reflotar el barco y remolcarlo».
Astilleros Triñanes
Una nave construida por una de las carpinterías de ribera más reconocidas de Galicia, Astilleros Triñanes, y fabricada de forma tradicional.
«Sus cuadernas hacen de este barco una embarcación muy sólida y muy navegable», explican en la empresa, donde destacan que «mantiene su motor original, un Barreiros, que ya forma parte de la historia de Galicia».

El barco durante una de sus travesías de turismo marinero. / FdV
Como se decía antes, fue restaurado en el año 2024 en Astilleros Catoira (Rianxo) «para que todos los visitantes puedan disfrutar del mar de la forma más cómoda posible», se explicaba entonces.
De ahí que la empresa insista en que lo sucedido ayer fue «un accidente puntual e impredecible».
El «Santa Cruz» tiene más de 4 metros de manga y dispone de un espacio de más de 20 metros cuadrados para los pasajeros, una vez aprovechada su restauración para retirar la grúa que tenía en popa y usaba cuando se dedicaba al cultivo del mejillón.
Dispone de tres bancos para que puedan ir sentados los viajeros que participan en sus expediciones por el río y las rías de Arousa, Muros-Noia, Pontevedra y Vigo, e incluye un pequeño baño a bordo.
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