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Tribunales

Condenadas dos empleadas de un procurador por sustraer 635.000 euros en Cambados

La Audiencia impone cuatro años de cárcel a la principal acusada como autora material de la estafa, y dos años a su tía en calidad de cómplice

Juzgado de Cambados, donde se instruyó la causa.

Juzgado de Cambados, donde se instruyó la causa. / Iñaki Abella

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Cambados

La sección segunda de la Audiencia Provincial de Pontevedra ha condenado a dos mujeres, vecinas de Cambados, en relación con una estafa perpetrada en el despacho de un procurador de esta localidad arousana, al que una de las condenadas sustrajo más de 635.000 euros de sus cuentas y del depósito de consignaciones judiciales, con la complicidad de la segunda. Las mujeres, tía y sobrina, eran trabajadoras del procurador.

La sentencia, que puede ser recurrida mediante apelación, condena a la sobrina a cuatro años y un mes de prisión por un delito de estafa agravada, mientras que la pena impuesta a su tía es de dos años y un mes de cárcel por su cooperación al no denunciar los hechos delictivos.

También se sentó en el banquillo de los acusados el marido de la mujer más joven, ya que era cotitular de algunas de las cuentas en las que su esposa ingresó el dinero defraudado.

Sin embargo, los magistrados le han absuelto de los cargos de responsabilidad civil, al considerar que no hay pruebas suficientes de que supiese lo que estaba haciendo su mujer ni de que sacase rendimiento económico del fraude. De este modo, no tendrá que participar en la devolución del dinero al procurador estafado.

Los hechos se remontan a 1991, cuando el procurador contrató a una mujer que acabaría convirtiéndose en su mano derecha, y a la que delegó, casi en exclusiva, el control económico del despacho. Más tarde, en 2004, entró a trabajar en el mismo gabinete su sobrina. La sentencia considera probado que entre 2014 y 2018 la mujer más joven ingresó en sus propias cuentas decenas de miles de euros del procurador o del depósito de consignaciones judiciales.

Su nivel de vida era por aquel entonces muy ostentoso, con perfumes y ropa de altísima gama. La Audiencia de Pontevedra también considera probado que su tía conocía la estafa, pero que no hizo nada por evitarla.

Hasta que en 2018, las mujeres fueron descubiertas, después de que entrase a trabajar en el despacho una hija del procurador.

Al verse descubiertas, las mujeres pidieron perdón y se ofrecieron a hipotecar una casa para devolver el dinero sustraído, algo que nunca ocurrió.

En el juicio, celebrado en Pontevedra a finales de abril, la sobrina y principal acusada, que ahora tiene 41 años, sostuvo que se encontraba mal emocionalmente y que había caído en la adicción por las compras compulsivas. También exculpó a su tía, asegurando que esta no sabía nada, y a su marido, de quien dijo que no tenía las claves del banco y que por lo tanto no sabía el dinero que había en esa cuenta.

Los magistrados han considerado probado que la principal acusada llegó a firmar hasta 593 cheques a su favor. Y aunque eran de escasa cuantía (el mayor era de 4.300 euros), las cantidades defraudadas habrían superado al final los 635.600 euros.

La sentencia también obliga a las dos mujeres a devolver al procurador todo ese dinero.

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