Una autobiografía basada en la recuperación tras el sufrimiento
Una vilagarciana víctima de trata de personas y violencia machista: «Cuando la vida nos rompe hay que convertir las heridas en fuerza»
Aris Gómez presenta un libro de autoayuda con el que concienciar a la sociedad y ayudar a otras mujeres a través de su experiencia
Relata las secuelas de la trata: estrés postraumático y trastorno neurológico funcional
«Si mi historia puede ayudar a alguien a no rendirse, entonces todo habrá tenido sentido», proclama la autora

Cedido

La vilagarciana Aris Gómez sabe mejor que nadie que «cuando la vida nos rompe siempre cabe la posibilidad de levantarse y convertir las heridas en fuerza». Habla con pleno conocimiento de causa, pues con solo 36 años vivió auténticas atrocidades, empezando por el maltrato infantil, la violencia de género e incluso la trata de seres humanos, que sufrió como pocas mujeres y por lo que aún tiene secuelas hoy en día.
Pero esta valiente nacida en Madrid y plenamente adaptada ya a la ría de Arousa, que le sirve como terapia, nunca se resignó, sino que peleó como nadie puede imaginarse para salir adelante.
Libertad es poder mirar atrás sin miedo, aceptar lo vivido sin permanecer atrapada en ello, seguir adelante sin olvidar a las personas que marcaron tu camino y comprender que las cicatrices forman parte de nuestra historia, pero nunca de nuestros límites
Y así lo transmite en «Aris: De la oscuridad a la libertad», un libro autobiográfico surgido de la resiliencia y la reconstrucción personal que dedica a dos amigos que dejaron una huella imborrable en su vida, como fueron Álex Casademunt y Carlos Marín.
Su historia de superación, abuso infantil, violencia y explotación es la que hace a Aris Gómez más fuerte, de ahí que pretenda usar las páginas de su publicación para concienciar a la sociedad y, sobre todo, ayudar a otras mujeres. «Si mi historia puede ayudar a alguien a no rendirse, entonces todo habrá tenido sentido», reflexiona.

Aris Gómez firmando ejemplares de su publicación. / FdV
«La vida me ha puesto ante situaciones muy difíciles, pérdidas, enfermedades y experiencias que me marcaron profundamente y durante años me hicieron pensar que algunas heridas nunca dejarían de doler -explica-, pero con el tiempo comprendí que también podían convertirse en una fuente de aprendizaje y fortaleza».
Una complicación tras otra
Todo ello a pesar de que, la situación de trata de seres humanos que padeció no fue su único sufrimiento. A raíz de aquello fue diagnosticada de un estrés postraumático grave que, con el tiempo, derivó en un trastorno neurológico funcional, «una enfermedad que cambió mi vida por completo y que me obligó a enfrentarme a importantes limitaciones físicas y emocionales», reconoce.
Nadie está a salvo del sufrimiento, por eso debemos aprovechar cada instante con las personas que amamos
Por si no fuera suficiente, años después sufrió varios contagios por covid-19 y desarrolló covid persistente, lo cual agravó su estado de salud y se sumó a «otras patologías con las que convivo, como la encefalomielitis miálgica, la fatiga crónica y alta sensibilidad química ambiental».
En definitiva, «un camino complejo, lleno de incertidumbre, tratamientos, recaídas y momentos muy difíciles que también me han enseñado el valor de la resiliencia, la importancia de escuchar al cuerpo y la necesidad de no rendirse cuando parece que todo está en contra».
Que es tanto como decir que comprende mejor que nadie «la fragilidad de la vida», sabedora de que «nadie está a salvo del sufrimiento, por eso debemos aprovechar cada instante con las personas que amamos».

La autora del libro titulado «Aris: De la Oscuridad a la Libertad». / FdV
Y de ahí el canto a la esperanza que la autora realiza en «Aris: De la Oscuridad a la Libertad», una obra surgida de «una necesidad muy profunda de contar mi verdad, que durante años guardé en silencio», explica.
Escribir este libro fue para ella «una forma de ordenar emociones, comprender mi propio camino y recuperar mi voz», de ahí que insista en que no es un libro sobre el sufrimiento, sino «sobre la capacidad de levantarse cuando todo parece perdido».
De sus páginas pueden extraerse episodios de su vida relacionados con hechos que ocuparon titulares de prensa a nivel nacional y fueron objeto de investigaciones muy conocidas. Pero no porque con ello quiera reabrir viejas heridas ni señalar a nadie, sino que lo hace para «mostrar cómo determinadas circunstancias pueden afectar emocionalmente a una persona y cómo es posible reconstruirse después».
Pero el libro es también una muestra de gratitud eterna. Aris Gómez cree necesario mostrar ese agradecimiento «porque incluso en los momentos más oscuros siempre existen personas dispuestas a tender una mano».
Sus salvadores
Piensa al decirlo en quienes la ayudaron a salir del infierno en el que estaba metida, citando expresamente a la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (Ucrif) de la Policía Nacional y a la Guardia Civil, «que fueron esenciales en mi proceso de liberación y búsqueda de justicia».
Ninguna experiencia dolorosa tiene por qué determinar el resto de su vida; que siempre existe una oportunidad para volver a empezar y que incluso después de la oscuridad más profunda puede aparecer una nueva luz
Como también está agradecida a la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (Apramp), Cruz Roja y «todos los que me ofrecieron apoyo cuando sentía que estaba completamente sola».
Sin olvidarse de «autores y referentes como Daniel Goleman, Marian Rojas, Mario Alonso Puig, Tony Robbins, Anxo Pérez y Marta Segrelles, porque sus libros y enseñanzas me ayudaron a comprender el trauma, reconstruirme emocionalmente y seguir avanzando cuando parecía imposible».

FdV
Puesta agradecer, no podía faltar su pareja, el artista también vilagarciano Mk Maik, del que hace días se hablaba en FARO DE VIGO por su trayectoria musical y por haber sido un bebé robado, en Vigo.
Él es quien interpreta «Guerrera», un tema que constituye la banda sonora de este libro. «Maik entendió desde el primer momento que ‘Guerrera’ era mucho más que una canción. Comprendió el homenaje que representaba para Álex Casademunt, el mensaje de superación que transmite el libro y la importancia de dar voz a quienes han pasado por situaciones difíciles».
De ahí que el artista no solo aceptara interpretar la canción, sino que «decidió apoyar el proyecto de forma sincera y comprometida, logrando que ‘Guerrera’ se convirtiera en una pieza fundamental de esta historia, pues es una canción que representa perfectamente el mensaje del libro: la capacidad de seguir adelante incluso cuando la vida te pone a prueba».
Así pues, Aris Gómez desnuda su sufrimiento y lo muestra al mundo con la esperanza de que quienes lean su libro comprendan «que ninguna experiencia dolorosa tiene por qué determinar el resto de su vida; que siempre existe una oportunidad para volver a empezar y que incluso después de la oscuridad más profunda puede aparecer una nueva luz».
De este modo es posible recuperar la libertad, entendida ésta como «poder mirar atrás sin miedo, aceptar lo vivido sin permanecer atrapada en ello, seguir adelante sin olvidar a las personas que marcaron tu camino y comprender que las cicatrices forman parte de nuestra historia, pero nunca de nuestros límites».

Dedicado a Álex Casademunt y Carlos Marín
Aris Gómez explica que su libro está dedicado a Álex Casademunt y Carlos Marín porque «fueron dos amistades muy importantes para mi y dos personas que dejaron una huella imborrable en mi corazón».
Aclara esto diciendo que el año 2021 fue especialmente duro para ella: «El 2 de marzo fallecía Alex Casademunt, con tan solo 39 años, y meses después lo hacía Carlos Marín, a los 53, a consecuencia de las complicaciones derivadas del covid».
Recuerda así que creció viendo a Álex cantar en Operación Triunfo y escuchando sus canciones con Fórmula Abierta. «Como muchas chicas de mi generación, con 12 años tenía pósteres suyos en mi habitación, cantaba y bailaba sus canciones, sin imaginar que años después acabaríamos siendo amigos. Lo que más recuerdo de él era su enorme capacidad para transmitir cariño y hacer sentir bien a las personas. Siempre encontraba las palabras adecuadas en el momento adecuado. Había una palabra que me repetía constantemente: Guerrera. Era su forma de recordarme que siguiera adelante cuando las cosas se complicaban. Por eso este libro tiene una banda sonora oficial propia que se titula ‘Guerrera’ y está interpretada por mi pareja, Jesús Güimil Beiras, al que artísticamente se conoce como Mk Maik. No es solo una canción. Es un homenaje a Álex y al recuerdo de una amistad que siempre llevaré conmigo».
La historia de Carlos Marín tiene un significado diferente. «Carlos no aparece como parte de la historia que narro en el libro, pero sí forma parte de una reflexión muy personal que nace de mi propia experiencia con la enfermedad. Yo convivo con covid persistente y sé lo que significa luchar cada día con las secuelas que puede dejar esta enfermedad».
Por eso el fallecimiento de Carlos le impactó de una forma muy especial. «Yo sigo aquí luchando cada día contra las secuelas del covid, pero Carlos no tuvo esa oportunidad, por eso quise dedicarle también este libro. Es mi forma de honrar su memoria y nuestra amistad, pero también un homenaje a todas las personas que perdieron la vida a consecuencia de esta enfermedad».
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