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Educación

Un olivo para celebrar cien años del San Francisco

El colegio San Francisco celebró el inicio de su centenario con una jornada cargada de símbolos, recuerdos y futuro, compartida por toda la comunidad educativa

Momento de la plantación del olivo en el patio.

Iñaki Abella

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Vilagarcía

El colegio San Francisco de Vilagarcía abrió los actos de su centenario con una jornada concebida como un puente entre la memoria, la identidad y el futuro del centro. La celebración reunió a alumnos, antiguos alumnos, profesorado, familias, comunidad religiosa y representantes institucionales en una cita que la directora, Berta Isorna Torrado, resume como un momento «muy especial» para todos los que forman o formaron parte de la vida del colegio.

El programa comenzó con una eucaristía del centenario en la que participaron diferentes generaciones vinculadas al centro. Fue el primer gesto de una jornada marcada por el recuerdo a los cien años de historia de San Francisco y por el reconocimiento a quienes contribuyeron, desde las aulas, las familias o la comunidad religiosa, a consolidar el proyecto educativo.

Tras la celebración religiosa llegó la parte institucional, con la presencia del alcalde, Alberto Varela, y de los concejales Paola María y Álvaro Carou. Los representantes municipales acompañaron al colegio en uno de los momentos más simbólicos del día: la plantación del olivo del centenario en el patio del centro vilagarciano. «Nos ayudaron a hacer la plantación el alcalde y los concejales», explicó Berta Isorna, que destacó el valor de un árbol llamado a crecer como testigo vivo de esta efeméride.

La comunidad educativa estuvo plenamente representada.

La comunidad educativa estuvo plenamente representada. / Iñaki Abella

La jornada incluyó también situar junto a las raíces del olivo una cápsula del tiempo que será abierta en el año 2050. En su interior quedaron depositados objetos simbólicos de la vida del colegio, como una medalla de la Divina Pastora, el pin de plata del centro, una pulsera, un escrito del profesorado, firmas del alumnado, un texto de las familias y un detalle aportado por la comunidad religiosa. Pequeñas piezas de presente pensadas para dialogar con las generaciones que habiten el colegio dentro de 25 años.

El cierre tuvo un tono festivo y familiar, especialmente pensado para el alumnado de infantil, con pintacaras, música y actividades en el propio colegio. San Francisco inició así su centenario con una celebración sencilla y emotiva, fiel a una historia educativa que forma parte de la memoria colectiva de Vilagarcía.

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