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La farmacéutica Sonia Somoza busca innovar en el negocio familiar de chucherías en Ribadumia

La tienda Totti de Barrantes, regentada por madre e hija, se prepara para dar el salto a la venta online para ampliar su alcance

Sonia y su madre en la tienda de chucherías de Barrantes.

Sonia y su madre en la tienda de chucherías de Barrantes. / FdV

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Manuel Méndez

Manuel Méndez

Ribadumia

Sonia Somoza Castro tiene 35 años y es farmacéutica. Trabaja en A Coruña, después de vivir durante ocho años en Barcelona, donde se fue a estudiar un máster en cosmética y dermofarmacia y acabó trabajando en el sector ocupando puestos relacionados con la formación, marketing y comunicación.

Hace año y medio, ella y su marido decidieron regresar a casa, en Barrantes (Ribadumia), «porque creíamos que después de ocho años ya era momento de volver con la familia y cambiar de aires».

Ya instalados, cuando no está trabajando en la farmacia ayuda a su madre, María del Carmen Castro Torres, de 59 años, que regenta un pequeño negocio en Barrantes. Una tienda de chucherías llamada Totti en la que Sonia tiene la posibilidad de «emprender e innovar, que es algo que siempre he querido hacer y que considero fundamental en cualquier ámbito, incluso, más si cabe, en pequeños negocios familiares como el nuestro».

Carmen y Sonia, las propietarias de Totti.

Carmen y Sonia, las propietarias de Totti. / FdV

Lo plantea así mientras predica con el ejemplo, ya que, desde el convencimiento de que «el siguiente paso es la venta online, para tratar de llegar a un público más amplio», Sonia Somoza trabaja intensamente para, en el plazo de uno o dos meses, abrir la tienda digital de Totti y ofrecer «packs y productos que faciliten las celebraciones de todos aquellos que lo deseen».

Será un paso más en la evolución de este pequeño negocio de Barrantes que desde su apertura ya se fue adaptando poco a poco a las necesidades de sus clientes.

«Mi madre, que hace 40 años tuvo una cristalería junto a mi padre, antes de que tuvieran que emigrar a Suiza, empezó en esto hace doce años y llegó a tener dos locales que atendía ella sola, uno de ellos con futbolín y alguna máquina de juegos», explica Sonia.

Antes de aclarar que «actualmente somos socias y nos hemos quedado con el más grande, donde tenemos, no solo chucherías, snacks, bebidas y helados, sino también globos, regalos y decoración para todo tipo de fiestas».

La época con mayor carga de trabajo en la tienda de chuches Totti «suele ser la campaña de Pascua, cuando hacemos montajes de huevos de chocolate y chucherías, y casi ninguno se repite, porque intentamos que lo que se lleva cada cliente es especial».

Lo cierto, continúa Sonia, es que «siempre estamos intentando innovar y ofrecer novedades a los clientes, de ahí que cada semana tengamos productos nuevos que enseñamos por Instagram (@totti.party) y estemos intentando innovar en todo lo relacionado con los globos, para ofrecer algo diferente en la zona».

Innovación y emprendimiento. Esas son las dos palabras que, a modo de compromiso y forma de vida, mejor definen el día a día de esta ribadumiense y su madre, quien «está viviendo el sueño que tenía desde niña, pues siempre quiso tener una tienda de chuches».

Y lo mejor de todo «es que además de haberlo conseguido, recibe a diario el cariño de los clientes; sobre todo de los niños de Barrantes, que la conocen como Totti».

Entre los clientes adultos, «algunos que venían hace años a jugar al futbolín o a comprar a diario y que ahora acuden con sus hijos a comprar y a saludar a mi madre», presume con orgullo Sonia Somoza.

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