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Forestal

Comunidades de O Salnés y Caldas descartan cobrar por visitar el monte

Las entidades de propietarios de Arousa consideran que, «cuanta más gente visite el monte, mejor cuidado estará»

Mirador de Con da Hedra, en O Grove.

Mirador de Con da Hedra, en O Grove. / FdV

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Arousa

¿Estaría dispuesto a pagar una pequeña cantidad de dinero por pasar el día en un merendero forestal, construido y mantenido por una comunidad de montes? ¿Y por recorrer una ruta de senderismo en cuyo acondicionamiento y señalización los vecinos invirtieron parte de su dinero? Este es el debate que ha abierto la Mancomunidade de Montes de Vigo, que ha planteado la posibilidad de cobrar algún tipo de tarifa a quienes realizan un uso recreativo del monte.

Pero este planteamiento, explicado en la edición de FARO de este viernes, no genera demasiadas simpatías entre las comunidades de montes de O Salnés y Caldas, al menos entre las consultadas por este periódico. «Yo, particularmente, no estaría de acuerdo con cobrar a la gente por visitar nuestro monte», afirma Francisco Casás, presidente de la comunidad de San Tomé de Nogueira (Meis). «Al contrario, cuanta más gente haya en el monte más vigilado va a estar». Mientras, José Manuel Suárez, presidente de la comunidad de Saiar (Caldas de Reis) sostiene que, «yo estaría totalmente en contra de cobrar por las visitas».

La Mancomunidade de Vigo se apoya en un estudio, según el cual muchos ciudadanos estarían dispuestos a colaborar económicamente en el buen estado de los espacios forestales. Para los comuneros de la ciudad olívica, estas aportaciones ayudarían a las entidades a tener el bosque en mejor estado y a dedicar más a prevención de incendios. Los pagos se realizarían mediante donaciones voluntarias o el abono de una tarifa al visitar determinados espacios.

Una plantación de árboles en Saiar (Caldas).

Una plantación de árboles en Saiar (Caldas). / Noe Parga

Pero este planteamiento no figura en la agenda de las comunidades de montes de Arousa, al menos por el momento. Manuel Castro, presidente de la comunidad de San Vicente (O Grove) argmenta por ejemplo que, «nosotros hicimos un mirador en Con da Hebra con subvenciones de la Mancomunidade do Salnés y del Concello de O Grove, así que creo que no sería justo que ahora nosotros tratásemos de cobrar a la gente por visitar el mirador». «La finalidad es que la gente suba y disfrute del entorno que tenemos», añade.

Luis Piñeiro, que es directivo de la comunidad de Cea (Vilagarcía de Arousa) plantea a su vez que, «plasmar un sistema de cobros por visitas sería prácticamente imposible para nosotros» por varios motivos. Uno de ellos es que la comunidad tiene un acuerdo con el Ayuntamiento para que la administración municipal se ocupe de la limpieza y mantenimiento de la gran zona de recreo del monte Xibre, como es el merendero de Fontefría. A mayores, el Concello ya se encarga también del mantenimiento de las rutas de senderismo y de «trail» abiertas por la propia administración local.

En Vilagarcía, el Concello se ocupa del mantenimiento del merendero de Fontefría y de las rutas de senderismo

«Si el Concello hace una ruta de senderismo y después se encarga de su mantenimiento, nosotros no tenemos nada que cobrar», aduce Luis Piñeiro. Además, recuerda que el primer objetivo que debe tener una comunidad de montes es tener su bosque en buen estado de conservación y mantenimiento, y que embarcarse en un proyecto para cobrar las visitas supondría una nueva responsabilidad para unos directivos que ya soportan en la actualidad una elevada demanda de tareas de gestión.

José Manuel Suárez, de Saiar, considera que, «cuanta más gente haya en el monte mejor cuidado va a estar», y que a ellos les gusta que haya gente haciendo deporte por la zona. De hecho, asegura que cuando pasa por el monte de Saiar alguna competición deportiva, «hasta a la gente de más edad le hace ilusión ir a ver a los deportistas». Francisco Casás, de San Tomé, sugiere a su vez que si bien hay usuarios que sí causan daños en el monte, y cita sobre todo a algunos pilotos de motos y «quads», «la mayoría de las personas que van a dar un paseo son gente respetuosa, que no hace daño y que recoge la basura». Además, argumenta que si no hay daños por el paso de vehículos fuera de las pistas ni actos vandálicos, los costes de limpieza de las zonas recreativas «son bastante asumibles».

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