Conciencia medioambiental
El dibujo como arma contra la basura
Los alumnos de 3º, 4º y 5º de Primaria del colegio San Francisco participaron en una iniciativa llamada Comelixo que convirtió el reciclaje en creatividad, aprendizaje y compromiso

El alcalde presidió el acto de galardones del concurso. / Iñaki Abella
La conciencia medioambiental también se aprende con colores, lápices y mucha imaginación. El colegio San Francisco acogió la entrega de premios del concurso de dibujo Comelixo, una iniciativa impulsada por Urbaser y el Concello de Vilagarcía con el objetivo de acercar a los más jóvenes la importancia del reciclaje, la limpieza urbana y los hábitos responsables en el día a día.
El certamen nació a raíz de las actividades desarrolladas en el propio centro dentro de la campaña Comelixo, pensada para explicar al alumnado, de una forma cercana y participativa, cómo pequeños gestos cotidianos pueden ayudar a cuidar el entorno. A partir de aquella experiencia se planteó un concurso de dibujo en el que los niños y niñas pudieron plasmar su visión sobre la recogida selectiva, el respeto por los espacios públicos y la necesidad de implicarse en la conservación de la ciudad.
La entrega de premios contó con la presencia del alcalde, Alberto Varela; la concejala Tania Rodríguez, y representantes de Urbaser, que compartieron con los escolares una jornada marcada por el reconocimiento, la ilusión y el mensaje educativo de fondo. Los dos trabajos premiados fueron los de Michelle Pérez Puertas y Mateo Rodríguez Oliveiros, cuyos dibujos destacaron entre las propuestas presentadas por el alumnado.

Todos los participantes mostraron una gran implicación. / Iñaki Abella
Más allá de los galardones, la iniciativa tuvo un carácter colectivo. Todos los alumnos de 3º, 4º y 5º de Primaria participaron en el concurso y todos recibieron una camiseta conmemorativa de Comelixo, convertida en símbolo de una campaña que busca sembrar conciencia desde edades tempranas. La prenda terminó protagonizando, además, una de las anécdotas más simpáticas de la mañana: los escolares pidieron al alcalde que se la firmase y Alberto Varela accedió amablemente, dejando una rúbrica que muchos se llevaron como recuerdo añadido de la jornada.
Desde el Concello y Urbaser se incide en que este tipo de actividades permiten trabajar la educación ambiental de una manera directa y atractiva. El objetivo no pasa solo por explicar qué residuo debe ir a cada contenedor, sino por fomentar una participación activa de los menores en el cuidado de su entorno más próximo. La campaña pretende que los niños y niñas se conviertan también en transmisores de buenos hábitos en sus casas y en su vida diaria.
Comelixo cerró así una nueva acción con un mensaje claro: la limpieza, el reciclaje y el respeto por los espacios comunes empiezan en las aulas, pero aspiran a llegar mucho más lejos. En este caso, lo hicieron a través de dibujos, camisetas, premios y una firma inesperada que convirtió la concienciación ambiental en una experiencia compartida.
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