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La Diputación garantiza la continuidad de los campamentos de A Lanzada y de su Pousada

La disputa por los terrenos se remonta a una cesión realizada en los años cincuenta para un sanatorio antituberculoso

Los comuneros de San Vicente barajan la vía judicial para reclamarlos como suyos

Luis López, el presidente de la Diputación, en los terrenos del centro vacacional que los comuneros reclaman como suyos.

Luis López, el presidente de la Diputación, en los terrenos del centro vacacional que los comuneros reclaman como suyos. / FdV

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Manuel Méndez

Manuel Méndez

Arousa

La Diputación de Pontevedra garantiza que los campamentos de verano que organiza anualmente en el centro vacacional de A Lanzada seguirán desarrollándose. Al igual que asegura que la Pousada creada allí mismo, en el reconstruido edificio del antiguo sanatorio para tuberculosos, seguirá en funcionamiento. De este modo sale al paso de las pretensiones de la comunidad de montes vecinales en mano común de San Vicente de O Grove, que como avanzó FARO DE VIGO ayer, pretende recurrir a la vía judicial para reclamar la titularidad de los terrenos sobre los que se asientan tanto los campamentos como la propia Pousada.

Los comuneros no tienen interés alguno en hacerse con las riendas del centro hostelero. Ni pretenden convertirse en gestores del campamento. Lo que quieren es que se reconozca su titularidad y, en consecuencia, que la Diputación les abone el canon o alquiler correspondiente por la ocupación de su terreno.

Y hay que insistir en que su intención es llegar a un acuerdo por la vía del diálogo, pero después de muchos intentos no descartan acudir a la vía judicial, y ese es el acuerdo a tomar el día 27 en asamblea. Si finalmente son los tribunales de justicia los que deciden, ya se verá quién y cómo se gestionan los campamentos y la Pousada.

Cabe recordar que los comuneros quieren recuperar esos terrenos porque entienden que han perdido el uso para el que fueron cedidos.

La demanda no es nueva, sino que está sobre la mesa desde hace más de una década y ha llevado a los comuneros a mantener múltiples conversaciones en todo ese tiempo para tratar de recuperar toda la parcela de manera dialogada.

El edificio del antiguo sanatorio, ahora Pouasda da Lanzada, con la playa al fondo.

El edificio del antiguo sanatorio, ahora Pouasda da Lanzada, con la playa al fondo. / M. Méndez

«Cuando se hace la cesión de cualquier parcela para un uso determinado se advierte de que los terrenos o bienes volverán a ser propiedad de quien los cede en caso de que pierdan el uso comprometido, y eso es lo que queremos nosotros desde hace muchos años», explican los comuneros de San Vicente de O Grove.

«La documentación está muy clara y no deja lugar a dudas: todo ese terreno del centro vacacional y el viejo sanatorio es nuestro», sentencian en la entidad comunal. 

«Lo que se hizo en los años cincuenta fue una cesión por parte del Concello, avalada por lo que antiguamente se conocía como fuerzas vivas de la parroquia, y ahora la parroquia quiere recuperar lo que es suyo», apostillan.

El hotel-restaurante situado a pie de playa y, detrás, el complejo vacacional de la Diputación.

El hotel-restaurante situado a pie de playa y, detrás, el complejo vacacional de la Diputación. / M. Méndez

No sin antes insistir: «Preferiríamos llegar a un acuerdo ventajoso para todos, actuando por una vía de diálogo y colaboración, pero como no parece posible, tendremos que ir a los tribunales».

En relación con esto, hay que recordar que los comuneros no son los únicos que han planteado reclamaciones relacionadas con la Pousada. También lo hizo el pleno de la Corporación municipal de O Grove, que en el año 2015 tomó el acuerdo plenario y unánime de solicitar a la Diputación el cambio de uso de la Pousada da Lanzada para destinarla a fines sociales y de atención a las personas mayores, a modo de centro de día o residencia.

Por aquella época incluso se había creado una plataforma vecinal para defender el antiguo sanatorio de A Lanzada como sede de la formación hostelera de O Grove y la comarca.

El regidor socialista de la localidad, José Antonio Cacabelos Rico, decía entonces que «se tiraron 22 millones de euros, a razón de 220.000 euros por cada habitación, y con ese dinero se pudo haber incentivado al sector turístico y hotelero de toda la comarca».

Para añadir que las Pousadas do Salnés obedecían a «un capricho» y un «sinsentido» del expresidente provincial, Rafael Louzán, y defender el «uso público» del antiguo sanatorio.

Sanatorio Marítimo Antituberculoso

Para entender todo esto hay que remontarse a septiembre de 1928, cuando FARO DE VIGO anunciaba el comienzo de los trabajos del edificio que hoy en día se conoce como Pousada da Lanzada.

Fue entonces cuando se colocó la primera piedra del Sanatorio Marítimo Antituberculoso Príncipe de Asturias, en honor de Fernando VII.

Miembros de la comunidad de montes con el alcalde, José Cacabelos.

Miembros de la comunidad de montes con el alcalde, José Cacabelos. / FdV

Tres años antes el afamado médico Miguel Gil Casares luchaba contra la enfermedad en Galicia y organizaba en A Toxa el «I Congreso Antituberculoso de España».

Diferentes localidades gallegas se ofrecían a construir un sanatorio, pero el doctor defendía que la mejor ubicación era A Lanzada, y así se acordó en el congreso, de ahí que también se conociera a las instalaciones como Sanatorio Gil Casares.

En julio de 1926 el Gran Hotel La Toja acogía la constitución de la Junta del Patronato del Sanatorio Marítimo de A Lanzada, que nacía con un presupuesto de 87.482 pesetas.

Dicho sanatorio para tuberculosos funcionó hasta 1958, cuando la Diputación obtuvo una oferta gratuita para internar a los enfermos de tuberculosis en los sanatorios de Oza y San Rafael.

Los enfermos que estaban en A Lanzada fueron trasladados, mientras que los niños del Hogar Provincial fueron derivados a las instalaciones de A Lanzada, convertidas en Colegio de Sordomudos, para que pasaran allí sus vacaciones de verano, siendo aquel el germen de los campamentos que se repiten cada verano. Funcionó como colegio hasta 1976, que fue cuando empezó a ejercer exclusivamente como centro vacacional.

El presidente de la comunidad de montes, Manuel Castro.

El presidente de la comunidad de montes, Manuel Castro. / FdV

En 1951 la Diputación había solicitado al Concello 5.000 metros cuadrados de terrenos situados sobre la playa para realizar una ampliación, y en 1953 el Concello accedía, exigiendo como contrapartida la mejora de los accesos y caminos de la zona.

Pero hay un dato a tener en cuenta: el 9 de febrero de 1952 el secretario municipal, Eduardo Fernández Eiriz, advertía al pleno de la Corporación de que en la cláusula cuarta del acuerdo de cesión del terreno de A Lanzada al Patronato del Sanatorio Marítimo de A Lanzada se expresa claramente que se haría en usufructo y con carácter de intransferible mientras existiera y funcionara el sanatorio, «sin que el terreno pueda ser explotado para otros fines».

A esto último es a lo que se aferran los comuneros de San Vicente en su intento por sacar partido a las instalaciones que explota la Diputación en A Lanzada.

Y manejan exactamente los mismos argumentos de hace una década. El 27 de mayo de 2016, por ejemplo, se trató esto en asamblea, y Manuel Castro anunciaba: «Vamos a decidir si iniciamos un pleito para reclamar los terrenos de la Pousada da Lanzada o no, pues no cabe duda de que este establecimiento hotelero no tiene nada que ver con el sanatorio o el centro vacacional que figuraban como motivo de la cesión del suelo comunal, y tampoco sabemos si la Diputación está alquilándolo o incluso puede vender la parcela a pesar de ser nuestra».

Ya en aquel momento esgrimían que renunciarían a las acciones judiciales si la Diputación se prestaba a buscar una solución dialogada, pero ya se había intentado sin éxito en ocasiones anteriores.

Esta reclamación, insisten, «se refiere a los terrenos de la parte alta de la carretera, es decir, los que ocupa la Pousada, y nada tiene que ver con los situados en la parte baja, la más próxima a la playa, en la que hay también un edificio usado como restaurante».

Los comuneros manejan informes jurídicos que avalan su planteamiento y ya fueron trasladados a la Diputación, pero el gobierno provincial «rechaza cualquier acuerdo porque insiste en que el edificio es suyo, mientras que nosotros también insistimos en que la parcela es nuestra y que hay un cambio de uso evidente al construirse la Pousada, por eso debemos solicitar la anulación de la cesión y que nos devuelvan el terreno que cedimos para un sanatorio, no para un hotel, o bien nos paguen el canon que estimemos conveniente».

«No puede tolerarse que un terreno que era comunal y se cedió para fines públicos acabe convertido en sede de un negocio privado, como es la Pousada da Lanzada», insisten en San Vicente.

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