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La Diputación puede verse obligada a devolver la Pousada da Lanzada y su centro vacacional

Los comuneros de San Vicente vuelven a la carga para recuperar los terrenos cedidos en los años cincuenta

Amenazan con recurrir a la vía judicial si el ente provincial se niega a colaborar

Es la parcela en la que se levantó el Sanatorio Marítimo Antituberculoso Príncipe de Asturias

La playa de A Lanzada, y marcada en amarillo, la parcela y las instalaciones que reclaman los comuneros.

La playa de A Lanzada, y marcada en amarillo, la parcela y las instalaciones que reclaman los comuneros. / Iñaki Abella

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Manuel Méndez

Manuel Méndez

O Grove

En el Concello de O Grove se está produciendo un movimiento que puede dar lugar a un episodio histórico, como lo fue hace casi siete décadas la cesión a la Diputación de Pontevedra de los terrenos de A Lanzada, en la ladera del Monte Siradella, en los que se había construido el Sanatorio Marítimo Antituberculoso Príncipe de Asturias.

Pero esta vez el movimiento traza un recorrido inverso, partiendo de la base de que el terreno cedido pertenecía a la comunidad de montes vecinales en mano común de San Vicente, y que se entregó expresamente para dicho edificio médico, no para albergar el complejo vacacional que cada año reúne a 1.500 niños de la provincia, ni para transformar el sanatorio en el centro hostelero que ahora es, bautizado como Pousada da Lanzada.

Razón por la cual los comuneros quieren recuperar esos terrenos, al entender que han perdido el uso para el que fueron cedidos.

La zona del centro vacacional usada para los campamentos de verano de la Diputación.

La zona del centro vacacional usada para los campamentos de verano de la Diputación. / M. Méndez

La demanda no es nueva, sino que está sobre la mesa desde hace más de una década y ha llevado a los comuneros a mantener múltiples conversaciones en todo ese tiempo para tratar de recuperar toda la parcela de manera dialogada.

Pero las negociaciones, avaladas incluso por acuerdos asamblearios que justifican la recuperación de ese espacio, nunca fructificaron. El ente provincial siempre se negó a devolver los terrenos, como en su momento dejó muy claro a los comuneros el expresidente Rafael Louzán.

Es por ello que esta nueva ofensiva se lanza a modo de «reclamación judicial», con la intención de «recuperar el terreno que ocupa actualmente la Diputación en el llamado Sanatorio da Lanzada con la Pousada y el Centro de Vacaciones».

El edificio del antiguo sanatorio, ahora Pouasda da Lanzada, con la playa al fondo.

El edificio del antiguo sanatorio, ahora Pouasda da Lanzada, con la playa al fondo. / M. Méndez

La decisión de iniciar ese procedimiento en los tribunales de justicia va a analizarse en la asamblea general extraordinaria convocada por el presidente de los comuneros, Manuel Castro, para el próximo día 27. Y es muy posible que salga adelante, ya que los miembros de la entidad consultados coinciden al señalar que «en la parroquia existe un consenso en torno a este asunto, ya que todos sabemos que los terrenos que ocupa la Diputación son nuestros».

No se trata de recuperarlos para hacerse cargo de los edificios y servicios actuales, sino de lograr que se reconozca la titularidad de la comunidad de montes para que, aún permitiendo los usos que le da la Diputación, ésta se vea forzada a entregar algún tipo de contraprestación «a los vecinos de la parroquia».

«Cuando se hace la cesión de cualquier parcela para un uso determinado se advierte de que los terrenos o bienes volverán a ser propiedad de quien los cede en caso de que pierdan el uso comprometido, y eso es lo que queremos nosotros desde hace muchos años», explican los comuneros de San Vicente de O Grove.

El hotel-restaurante situado a pie de playa y, detrás, el complejo vacacional de la Diputación.

El hotel-restaurante situado a pie de playa y, detrás, el complejo vacacional de la Diputación. / M. Méndez

«La documentación está muy clara y no deja lugar a dudas: todo ese terreno del centro vacacional y el viejo sanatorio es nuestro», sentencian en la entidad comunal.  

«Lo que se hizo en los años cincuenta fue una cesión por parte del Concello, avalada por lo que antiguamente se conocía como fuerzas vivas de la parroquia, y ahora la parroquia quiere recuperar lo que es suyo», apostillan.

No sin antes insistir: «Preferiríamos llegar a un acuerdo ventajoso para todos, actuando por una vía de diálogo y colaboración, pero como no parece posible, tendremos que ir a los tribunales».

Sanatorio Marítimo Antituberculoso

Para entender todo esto hay que remontarse a septiembre de 1928, cuando FARO DE VIGO anunciaba el comienzo de los trabajos del edificio que hoy en día se conoce como Pousada da Lanzada.

Fue entonces cuando se colocó la primera piedra del Sanatorio Marítimo Antituberculoso Príncipe de Asturias, en honor de Fernando VII.

Miembros de la comunidad de montes con el alcalde, José Cacabelos.

Miembros de la comunidad de montes con el alcalde, José Cacabelos. / FdV

Tres años antes el afamado médico Miguel Gil Casares luchaba contra la enfermedad en Galicia y organizaba en A Toxa el «I Congreso Antituberculoso de España».

Diferentes localidades gallegas se ofrecían a construir un sanatorio, pero el doctor defendía que la mejor ubicación era A Lanzada, y así se acordó en el congreso, de ahí que también se conociera a las instalaciones como Sanatorio Gil Casares.

En julio de 1926 el Gran Hotel La Toja acogía la constitución de la Junta del Patronato del Sanatorio Marítimo de A Lanzada, que nacía con un presupuesto de 87.482 pesetas.

Dicho sanatorio para tuberculosos funcionó hasta 1958, cuando la Diputación obtuvo una oferta gratuita para internar a los enfermos de tuberculosis en los sanatorios de Oza y San Rafael.

Los enfermos que estaban en A Lanzada fueron trasladados, mientras que los niños del Hogar Provincial fueron derivados a las instalaciones de A Lanzada, convertidas en Colegio de Sordomudos, para que pasaran allí sus vacaciones de verano, siendo aquel el germen de los campamentos que se repiten cada verano. Funcionó como colegio hasta 1976, que fue cuando empezó a ejercer exclusivamente como centro vacacional.

El presidente de la comunidad de montes, Manuel Castro.

El presidente de la comunidad de montes, Manuel Castro. / FdV

En 1951 la Diputación había solicitado al Concello 5.000 metros cuadrados de terrenos situados sobre la playa para realizar una ampliación, y en 1953 el Concello accedía, exigiendo como contrapartida la mejora de los accesos y caminos de la zona.

Pero hay un dato a tener en cuenta: el 9 de febrero de 1952 el secretario municipal, Eduardo Fernández Eiriz, advertía al pleno de la Corporación de que en la cláusula cuarta del acuerdo de cesión del terreno de A Lanzada al Patronato del Sanatorio Marítimo de A Lanzada se expresa claramente que se haría en usufructo y con carácter de intransferible mientras existiera y funcionara el sanatorio, «sin que el terreno pueda ser explotado para otros fines».

A esto último es a lo que se aferran los comuneros de San Vicente en su intento por sacar partido a las instalaciones que explota la Diputación en A Lanzada.

Y manejan exactamente los mismos argumentos de hace una década. El 27 de mayo de 2016, por ejemplo, se trató esto en asamblea, y Manuel Castro anunciaba: «Vamos a decidir si iniciamos un pleito para reclamar los terrenos de la Pousada da Lanzada o no, pues no cabe duda de que este establecimiento hotelero no tiene nada que ver con el sanatorio o el centro vacacional que figuraban como motivo de la cesión del suelo comunal, y tampoco sabemos si la Diputación está alquilándolo o incluso puede vender la parcela a pesar de ser nuestra».

Ya en aquel momento esgrimían que renunciarían a las acciones judiciales si la Diputación se prestaba a buscar una solución dialogada, pero ya se había intentado sin éxito en ocasiones anteriores.

Esta reclamación, insisten, «se refiere a los terrenos de la parte alta de la carretera, es decir, los que ocupa la Pousada, y nada tiene que ver con los situados en la parte baja, la más próxima a la playa, en la que hay también un edificio usado como restaurante».

Los comuneros manejan informes jurídicos que avalan su planteamiento y ya fueron trasladados a la Diputación, pero el gobierno provincial «rechaza cualquier acuerdo porque insiste en que el edificio es suyo, mientras que nosotros también insistimos en que la parcela es nuestra y que hay un cambio de uso evidente al construirse la Pousada, por eso debemos solicitar la anulación de la cesión y que nos devuelvan el terreno que cedimos para un sanatorio, no para un hotel, o bien nos paguen el canon que estimemos conveniente».

«No puede tolerarse que un terreno que era comunal y se cedió para fines públicos acabe convertido en sede de un negocio privado, como es la Pousada da Lanzada», insisten en San Vicente.

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