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Vilagarcía, Cidade de Libro | Marta Robles Escritora y periodista

«Necesito que las historias me sacudan antes que a nadie»

La autora reivindicará en el certamen literario arousano el encuentro con los lectores como «un festival de sorpresas» que transforma cada novela

Marta Robles pone en valor los encuentros literarios.

Marta Robles pone en valor los encuentros literarios. / FdV

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Vilagarcía

Marta Robles llega este domingo a «Vilagarcía, Cidade de Libro» con «Amada Carlota», una novela de intriga, memoria y heridas ocultas.

Llega a Vilagarcía, Cidade de Libro, en una cita que busca acercar la literatura a la calle. ¿Qué le aportan estos encuentros directos con los lectores?

Para los autores reunirse con sus lectores supone un festival de sorpresas. Es así porque lo que describes en una novela cambia dependiendo de los ojos de quien la lee. Las distintas sensibilidades hacen que la novela deje de ser del escritor. Cada lector la hace suya y le aporta su propia visión. Estos encuentros enriquecen, aprendes sobre lo que has escrito y te obliga a reflexionar sobre tu propio trabajo. Cada mirada del lector suma.

Usted ha desarrollado una larga trayectoria como periodista, escritora y comunicadora. ¿En qué momento sintió que la literatura empezó a ocupar un lugar central en su vida?

Creo que probablemente a los 12 años. Me presenté desde niña a distintos concursos literarios, llevo escribiendo toda mi vida. He sido una lectora omnívora y furiosa. No he podido dejar de leer ni un solo día de mi vida. Escribir es parte de mi vida y una necesidad, al margen de las publicaciones. Es consustancial a mi propia vida. Mi primera novela la escribí a los 16 años. La tengo en una libreta de cuadrículas todavía. Y lo hice para demostrarme que quería ser escritora. Quería estudiar filosofía y mi primer novio me empujó al periodismo porque me decía que tenía mucha capacidad para contar. Se me metió la vocación en las venas, pero siempre tuve esa voluntad de traducir el mundo para el resto. Me gusta hacer el mundo menos injusto. Mi vocación de escritora es anterior a la de periodista que ejerzo desde el año 1991 hasta ahora. No es una historia de que era periodista y llegué a ser escritora por casualidad, porque llevo toda la vida. La televisión y la radio lo fagocitan todo desde que entré, pero mi relación con las letras viene de mucho antes.

Su trayectoria demuestra una convivencia constante entre periodismo y literatura. ¿Dónde termina la periodista y dónde empieza la novelista?

Mi vocación de escritora es anterior a la de periodista que ejerzo desde el año 1991 hasta ahora. No es una historia de que era periodista y llegué a ser escritora por casualidad, porque llevo toda la vida. La televisión y la radio lo fagocitan todo desde que entré, pero mi relación con las letras viene de mucho antes.

Ha entrevistado a muchísimas personalidades a lo largo de su carrera. ¿Qué aprendió escuchando a los demás que después haya llevado a sus libros?

Escuchando se aprende todo en la vida. Los escritores somos lo que leemos, lo que miramos y lo que escuchamos. Escuchar es definitivo y en la literatura tiene que estar el ruido de la calle. He entrevistado desde las personas más humildes hasta los mayores rangos, he entrevistado desde Bill Clinton a Michael Ende, pero me ha marcado exactamente igual entrevista a una farmacéutica. En Si amanece nos vamos, entrevisté a una taxista que según iba en el trayecto, me contaba el infierno que vivía en su casa y le dije que subiera inmediatamente a la radio. Escuchar es indispensable para los escritores, el ruido de las voces diferentes te ayuda a construir a los personajes.

En los últimos años su nombre se ha asociado con fuerza a la novela negra. ¿Qué encontró en este género que no encontraba en otros territorios narrativos?

También proviene de mi infancia porque mi generación empezó a leer con unos detectives de la escritora Enid Blyton. En aquella época había otros muchos detectives que formaban parte de nuestras lecturas. Ese género policiaco, como decía Borges que a los académicos no les interesa porque no es lo suficientemente aburrido. Pero es muy entretenido y el género policíaco es un enigma que pretende descubrir el asesino cuanto antes, y el género negro que nace en el Chicago de los años 20 con escenarios de corrupción, va un paso más allá. Quiere contar el mal y esas ganas de justicia, esa actitud quijotesca de buscar la justicia. Este género negro que me llegó de la mano de Poe, y a partir de mi encuentro, empecé a devorar el género negro. Empecé a leer a todos los autores de manera desordenada y ansiosa. Desde ese momento pensé que en algún momento me dedicaría al género negro. Empecé de la mano de Fernando Marías con un relato porno-criminal. No salió mal y a partir de ahí desde ese momento empecé con Toni Roures, el detective de mis obras.

La comunicadora estará hoy domingo en Vilagarcía.

La comunicadora estará hoy domingo en Vilagarcía. / FdV

Su última novela, «Amada Carlota», vuelve a situarla en ese espacio de intriga, secretos y tensión moral. ¿Qué le interesaba explorar en esta historia?

Es la cuarta novela de la saga de mi detective. Son autoconclusivas. Esta es una historia que aborda el robo de bebés y el abuso sexual en la universidad. Se desarrolla en tres espacios temporales. En 1985 en un pueblo de Asturias una joven que alumbra un bebé, vamos luego al presente con el detective Robles y la jueza Carlota Aguado. Una mujer que parece irrompible, pero con agujeros negros. Tienen una relación con Roures y que le acaba de ser infiel. En esa relación paralela ha encontrado algo relacionado con los niños robados y que le puede interesar de esa relación. El tercer espacio temporal se sitúa a finales de los años 60 con un médico muy poderoso que estuvo con una chica muy humilde. Que se la lleva a Madrid desde Asturias y vive una colección de errores detrás de las apariencias.

Como autora y comunicadora, ha visto cambiar mucho el papel de las mujeres en la cultura. ¿El mundo editorial ha avanzado al mismo ritmo que la sociedad?

Creo que sí, uno de los grandes ejemplos es la novela negra. Siempre hay que estar atentos porque en pensamientos más extremos, los derechos de las mujeres se recortan. Eso es notorio. En España hemos avanzado de manera considerable. Ahora hay más escritoras y periodistas, pero queda por alcanzar todos los cargos de responsabilidad de manera paritaria. Es muy significativo el avance de la mujer en el género negro. Antes ni siquiera conseguíamos ganar los festivales. Queda mucho por conseguir, pero sí es cierto que hemos avanzado en el conjunto de la historia. Antes había escritoras ocultas detrás de un nombre masculino, eso ahora no pasa.

En el debate sobre la narrativa contemporánea, ¿qué cree que busca hoy el lector: evasión, verdad, belleza, entretenimiento o una mezcla de todo eso?

Espero que el que ya me conoce busque y encuentre un poco de todo. Las novelas tienen que ser un viaje repleto de emociones, de sube y baja. Que nos haga reír y llorar y además tienen que ofrecerte algo que aprender, una reflexión. Con mis novelas no quiero adoctrinar, pero me gusta contar cosas que suceden para que el lector saque sus propias conclusiones. Tienen que entretener y captar. Escribir una mala novela es difícil y una buena es un milagro.

Después de una carrera tan amplia, ¿qué le pide hoy Marta Robles a un nuevo libro antes de sentarse a escribirlo?

Que se apodere de mi antes de hacerlo de los lectores. Necesito que las historias me encuentren y me mantengan en vilo, que me emocionen y me conmocionen. Si eso me sucede es que lo que escribo me llena. Necesito que me sacuda antes que a nadie. Si no estoy permanentemente pensando en la historia sé que no va a conectar con los lectores como me gustaría. n

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