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La veda del centollo y el buey de mar deja las lonjas gallegas a la espera de la nécora y el pulpo

Sin marisco de concha, las lonjas presentan una imagen desangelada, ansiando ya la llegada de las nuevas especies

La actividad es muy reducida en lonjas como la de O Grove.

La actividad es muy reducida en lonjas como la de O Grove. / M. Méndez

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Manuel Méndez

Manuel Méndez

Arousa

Aunque su aportación ya resultaba meramente testimonial desde hace semanas, e incluso meses, el cierre de la campaña del centollo y el buey de mar, que ya no regresarán a puerto hasta el 9 de noviembre, deja más desangeladas, si cabe, las lonjas gallegas. Unas «rulas», cabe insistir, donde el marisco de concha (almeja y berberecho) brilla por su ausencia desde mucho antes.

De ahí que la flota deposite ya sus esperanzas en la nécora y el pulpo, que regresarán en julio a las nasas y los mercados, convirtiéndose en protagonistas indiscutibles del verano en Galicia, tanto para la flota profesional que se dedica a estos recursos como para los restaurantes y consumidores que están deseando volver a saborear estos productos. Algunos no dejaron de consumirlos, pero fue de manera fraudulenta, ya que la nécora está en veda desde enero y el pulpo, desde abril.

La del buey de mar, como siempre preocupantemente escaso en las lonjas gallegas, arranca el día 20. La misma jornada en la que comienza la veda del centollo en la zona comprendida entre la desembocadura del río Miño y el meridiano que pasa por el cabo Estaca de Bares, mientras que desde ese punto hasta el río Eo la veda no se aplicará hasta las 00.00 horas del 1 de julio, retomándose la campaña el 29 de noviembre, para que los centollos puedan volver a sus puertos el 30.

«Lo cierto es que hay muchos barcos varados para ser sometidos a reparación o puesta punto, y con el marisqueo detenido casi por completo la actividad en la lonja está siendo mínima», esgrimen desde el puerto de O Grove.

«Todos estamos deseando que vuelven la nécora y el pulpo para que así se animen las cosas», apostillan tantos vendedores como compradores.

La lonja de O Grove, el miércoles.

La lonja de O Grove, el miércoles. / M. Méndez

Unos y otros saben que llega el momento de olvidarse del centollo y que esta especie es una de la más necesitadas de un descanso. Ya no tanto por la presión pesquera a la que está sometida a manos de la flota profesional, sino por la inagotable acción de los piratas del mar, empeñados en cargarse este recurso comercializándolo de manera ilegal.

Razón por la cual la Consellería do Mar insiste en la importancia de respetar las vedas, convencida de que «la experiencia de los últimos años confirma que la protección del centollo en los períodos de mayor actividad reproductiva contribuye a reforzar la biomasa y mejora la gestión de la pesquería».

Un modelo, el de la veda, que se complementa con la aplicación de cuotas máximas diarias en cada campaña, «favoreciendo una comercialización más ordenada y evitando la concentración excesiva de las capturas en los primeros días de actividad».

Aunque es inevitable, a causa de la demanda y el tirón navideño, que noviembre y diciembre sean siempre los meses en los que se desarrolla el grueso de la campaña, siendo mucho más reducidas las capturas entre enero y el comienzo de la veda, siempre a mediados de junio.

Con esta medida «la Xunta refuerza su apuesta por una pesca responsable y sostenible, sustentada en la evidencia científica, la participación activa del sector y la búsqueda del equilibrio entre la conservación de los recursos marinos y el mantenimiento de la actividad económica en las comunidades costeras», argumentan desde la Consellería do Mar.

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