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Educación

Malestar por los controles policiales en el Anexo A Lomba

Familias del centro critican las multas en la hora de entrada y la Policía Local defiende que actúa ante estacionamientos indebidos

La presencia de la Policía Local es habitual en las horas de entrada al centro.

La presencia de la Policía Local es habitual en las horas de entrada al centro. / FdV

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Vilagarcía

La hora de entrada al colegio Anexo A Lomba se ha convertido en las últimas semanas en motivo de fricción entre familias y Policía Local. Padres de alumnos del centro muestran su malestar por los controles que, aseguran, se vienen realizando de forma diaria desde hace aproximadamente dos semanas, coincidiendo con el momento de llegada de los niños al colegio, en torno a las 9.10 horas, apenas cinco minutos antes del inicio de las clases.

Las familias consideran que la situación del entorno del centro es especialmente complicada por el reducido número de plazas de aparcamiento y por la configuración del espacio tras la implantación de los caminos seguros. «Allí no hay donde parar», explican, aludiendo a una zona en la que, según sostienen, el margen para detener el vehículo unos minutos es mínimo. Por ello, no entienden que la presencia policial se traduzca, según denuncian, en multas reiteradas en lugar de una labor de ordenación del tráfico y apoyo a las familias.

El principal foco de queja está en el paso de peatones situado en el entorno del acceso al colegio. Los padres consideran que ocupa mucho espacio en una zona ya de por sí reducida y cuestionan su utilidad, al entender que apenas registra tránsito peatonal y que conduce a una puerta principal que, según apuntan, solo utilizan los usuarios del Plan Madruga. Aseguran que muchos progenitores detienen el vehículo sobre ese paso durante apenas unos minutos para poder acompañar a sus hijos hasta la puerta, especialmente cuando se trata de niños pequeños.

«Hay niños de seis años a los que no les puedes dejar solos esperando a que les abran la puerta del colegio», señalan las familias, que insisten en que la maniobra no responde a una voluntad de incumplir la normativa, sino a la necesidad de garantizar que los menores acceden al centro con seguridad. También sostienen que, en ese punto concreto, una parada breve no dificulta la circulación, ya que no se trata de una zona de tránsito de vehículos.

Desde la Policía Local, sin embargo, defienden la actuación de los agentes. El portavoz del cuerpo, José Saborido, explica que se han recibido quejas desde el propio centro por estacionamientos indebidos, tanto en pasos de peatones como en zonas utilizadas por personal docente. «Se denuncian las infracciones que hay», afirma, subrayando que los dispositivos en entornos escolares forman parte del trabajo habitual de vigilancia y seguridad.

Saborido recuerda que la Policía Local desarrolla controles en las inmediaciones de los colegios porque son espacios en los que «siempre se genera inconveniente» en las horas de entrada y salida. En ese sentido, hace un llamamiento a las familias para evitar aparcar en zonas prohibidas y para que los adultos contribuyan «con su propio ejemplo» al cumplimiento de las normas de circulación. «Básicamente estamos haciendo nuestro trabajo», resume.

El portavoz policial insiste en que la solución pasa por respetar la normativa. «Los padres de alumnos lo que tienen que hacer es aparcar bien», señala, en respuesta al malestar generado por las denuncias. Algunas familias piden que se estudien alternativas, como una zona de parada rápida o una mayor coordinación en los minutos de acceso.

La controversia, en todo caso, deja sobre la mesa un problema de convivencia y movilidad en el entorno escolar. Las familias reclaman comprensión ante una realidad diaria que consideran difícil de gestionar, mientras la Policía Local defiende que su obligación es garantizar la seguridad y actuar ante las infracciones. El debate se centra ahora en si el dispositivo debe mantenerse en los mismos términos o si cabe buscar fórmulas que permitan compatibilizar el cumplimiento de las normas con una entrada al colegio más ordenada y menos conflictiva.

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