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Seguridad en el mar

Una de cada cuatro denuncias tramitadas por Capitanía son por motos de agua

Navegar por zonas de baño o con exceso de velocidad son infracciones más habituales

En las playas sin balizar, hay que dejar al menos 200 metros de distancia con los bañistas y reducir la marcha a tres nudos

Una moto de agua frente a una zona de baño en Arousa. | IÑAKI ABELLA

Una moto de agua frente a una zona de baño en Arousa. | IÑAKI ABELLA

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Arousa

Una de cada cuatro denuncias tramitadas el año pasado por la Capitanía Marítima de Vilagarcía de Arousa fueron contra pilotos de motos de agua. En concreto, en 2025 llegaron a la Capitanía 137 denuncias por presuntas infracciones contra la seguridad marítima, la mayoría de ellas levantadas por la Guardia Civil del Mar, y en 33 casos los denunciados eran usuarios de motos acuáticas.

Este tipo de artefactos se han popularizado mucho en los últimos años y el comportamiento incívico de algunos pilotos se ha convertido en una fuente habitual de quejas por parte de los bañistas. La Dirección General de la Marina Mercante y Salvamento Marítimo presentaron el pasado viernes en Cádiz la campaña estival de seguridad en la náutica de recreo, y este año la dedican precisamente a las motos de agua.

El lema elegido es «En la moto náutica, sensatez», y desde el Ministerio de Transportes explican que pretende ser «un llamamiento a la conducta y a la actitud de los usuarios de motos náuticas con independencia de la experiencia que tengan».

En el conjunto de España, el número de emergencias atendidas con los medios de Salvamento Marítimo relacionadas con las motos náuticas creció en 2025 más de un 11 por ciento con respecto al año anterior, y una de cada cuatro inspecciones a motos de agua fueron objeto de sanción. De hecho, en torno al 20 por ciento de las sanciones graves que se tramitaron en las Capitanías Marítimas afectaron a usuarios de motos de agua, explica el Ministerio.

33 denuncias en Vilagarcía

En la provincia marítima de Vilagarcía no hubo que atender emergencia alguna con motos de agua el año pasado; esto puede estar debido a que aún no hay tantos usuarios de motos náuticas como en otras partes de la Península.

De hecho, el capitán marítimo, Juan Andrés Pérez, señala que, «la proporción de motos de agua con respecto al total de embarcaciones de recreo está aquí por debajo de la media nacional».

No obstante, sí se están registrando un buen número de denuncias contra pilotos de este tipo de artefactos. En concreto, el año pasado se tramitaron 33 en la Capitanía de Vilagarcía. Algunas de las presuntas infracciones más habituales son navegar o fondear en zonas de baño, o los excesos de velocidad.

Hace unos meses, por ejemplo, la Guardia Civil identificó al piloto de una moto que iba a 50 nudos por el interior de un polígono de bateas, una zona donde la velocidad máxima permitida es de 8 nudos. Un accidente, a esa marcha, posiblemente hubiese sido mortal.

También son habituales las denuncias por no presentar ante la Guardia Civil la licencia de navegación, el justificante de pago del seguro obligatorio, no haber registrado la moto, navegar con chaleco salvavidas no reglamentario, o hacerlo fuera de horas de luz diurna.

Por ello, desde Marina Mercante han apostado este año por centrar su campaña en los usuarios de las motos de agua. La finalidad última es transmitirles que, «la convivencia en el mar no es solo una cuestión de normas, es también una actitud de respeto, educación y sensatez».

Las principales normas

Hay cinco normas básicas para evitar que un paseo en moto acabe en susto o incluso en tragedia. La primera es navegar solo de día y a una distancia mínima de 200 metros de la orilla. Para salir o acceder a las playas hay que hacerlo a través de los canales balizados, y a una velocidad máxima de tres nudos; en el caso de que la playa no esté balizada, la aproximación se hará en perpendicular a la línea de playa, también a una velocidad máxima de tres nudos. También es importante no acercarse nunca a menos de 50 metros de bañistas, buceadores o embarcaciones; usar siempre chalecos salvavidas homologados; y evitar el consumo de alcohol o drogas.

Una moto acuática nueva cuesta entre 17.000 y 33.000 euros

Para poder patronear una moto de agua hay que ser mayor de edad, o tener al menos 16 años y presentar una autorización firmada por un padre. En el caso de los que quieran tener su propia moto de agua y salir con ella solos, necesitan una licencia de navegación, que puede obtenerse asistiendo a un curso teórico-práctico de cuatro horas de duración, y que no requiere pasar examen alguno. El precio del curso ronda los 125 euros, y la licencia habilita para pilotar tanto motos acuáticas de cualquier cilindrada como embarcaciones de recreo de hasta seis metros de eslora, con una «potencia adecuada».

Pero también existe la posibilidad de alquilar la moto con el acompañamiento de un monitor a una empresa del sector de la náutica de recreo. En este caso, el cliente puede conducir la moto, pero le acompaña un monitor especializado en otra moto y los artefactos están limitados en potencia y velocidad a 55 caballos.

Además, se evita la proximidad de las playas y zonas que puedan ser peligrosas, y el monitor lleva consigo un mando remoto que le permitiría apagar y detener a distancia la moto del cliente en caso de que este perdiese el control de la misma.

En el caso del alquiler con monitor, el cliente no tiene por qué tener la titulación que sí se le requiere para navegar en solitario, aunque antes de salir, el monitor le dará una breve clase sobre el manejo de este tipo de embarcaciones.

El precio del alquiler de las motos náuticas es muy variable, dependiendo del tipo de embarcación o la localización de la empresa, pero en el caso de O Salnés puede situarse entre los 110 y los 160 euros. Las empresas señalan que si buen puede parecer un precio elevado, hay que tener en cuenta que ya incluye el coste de la gasolina, y que este es muy elevado por el consumo tanto de la moto alquilada como de la del monitor. También hay la opción de comprar una, y en este caso el precio oscila de una nueva entre los 17.000 euros de las más económicas, y los 33.000 euros las más potentes.

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