Rías Baixas
La bodega Forjas do Salnés se presenta en sociedad en Meaño
La familia organiza una jornada festiva el lunes con catas, visitas a viñedo y hasta un concierto

Tres generaciones de la saga familiar. | TINO HERMIDA
La bodega meañesa Forjas do Salnés realiza un presentación social de sus instalaciones mañana lunes. Lo hará con una jornada festiva que comenzará a las 12 del mediodía y se mantendrá hasta las 23.00 horas. Incluirá catas de vinos, visitas a viñedo e incluso un concierto para amenizar la velada.
El evento contará con un elenco de invitados del mundo del vino, viticultura, sociedad y política, amén de meañeses que han sido convidados. Se espera que varios centenares de personas se pasen a lo largo de la jornada para disfrutar de este acto de presentación.
Este proyecto familiar se había gestado en la parte alta del lugar de Trubisquido con la compra de 14.500 metros cuadrados de terreno de varios propietarios. Se iniciara en 2021 con la plantación de viñedo, haciendo necesario para ello su configuración de la finca en bancales. En la parte inferior, más próxima a Trubisquido, se reservaron 1.780 metros cuadrados para la construcción de la bodega, cuyas obras se iniciaron a finales de 2023.
La nave, de 74 metros de largo y con capacidad para albergar 200.000 litros, empezó metiendo uva en la vendimia de 2024, aún pendientes de obras para finalizar el bloque de oficinas, en base a dos plantas asentadas sobre una superficie de 175 metros cuadrados. Completadas ahora, las bodegas lucen ya al completo para su puesta de largo y presentación en sociedad este lunes.
Al frente, el empresario meañés Rodrigo Méndez, que heredara el sello empresarial Forjas do Salnés de manos de su abuelo Francisco Méndez -que en su día integrara la gestora para la creación de la Denominación de Origen Rías Baixas- y luego, a la par, de su padre José Manuel Méndez.
En origen, este sello empresarial nació como herrería, la cual acabó especializándose desde inicios de los años 70 en la construcción de bateas. Fue en 2005 cuando el sello se diversificó y dio el saltó al mundo del vino Rías Baixas. Hasta entonces, la suya había sido una producción artesanal, que remonta sus primeras cepas de albariño al año 1912.
Fue a inicios de este siglo XXI que se adscribió formalmente a la D.O. Rías Baixas. Desde entonces sus vinos crecieron en producción y calidad como la espuma.
En manos ya de Rodrigo Méndez, estas bodegas quisieron instalarse en Meaño, pero no fue posible de inicio, teniendo que recurrir a instalarse en 2012 en el polígono de Sete Pías.
Con la nueva década, y la idea siempre en mente, la ocasión para volver a Meaño apareció.
Su entronque con el prestigioso enólogo berciano Raúl Pérez, le hizo dar el salto. De su mano apostó en su día por el albariño fermentado en barrica, por criar parte de sus vinos en jaulas sumergidas en el mar de Arousa.
También fueron pioneros en apostar por los Rías Baixas tinto, con sellos como Goliardo o Bastión de Luna, gestados con uvas de la D.O. como caíño, loureiro o espadeiro, con mucho potencial en el ámbito emergente de los tintos Rías Baixas.
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