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Acuario de O Grove

Ranas venenosas, peces arquero, pirañas y anguilas de fuego junto al ajolote mexicano

Las instalaciones zoológicas de Punta Moreiras afrontan la temporada de colegios con novedades

Incorporan un espacio dedicado a la biodiversidad de la selva tropical

Las ranas venenosas se incorporan a la oferta del Acuario O Grove.

Las ranas venenosas se incorporan a la oferta del Acuario O Grove. / FdV

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Manuel Méndez

Manuel Méndez

O Grove

El Acuario O Grove, situado en Punta Moreiras, ha comenzado la llamada «temporada de colegios». Es decir, cuando centros educativos de todo tipo y de toda Galicia (incluso de Portugal) acuden a sus instalaciones para disfrutar de la multitud de especies que habitan en su interior.

Es tiempo de completar los trabajos escolares realizados en las aulas, de realizar excursiones de fin de curso y/o de deleitarse observando animales marinos que habitan diversos hábitats en diferentes partes del mundo.

Una de las ranas dardo.

Una de las ranas dardo. / FdV

Este año hay una importante novedad, pues una parte del recinto zoológico de Punta Moreiras ha sido acondicionada para reproducir la Selva Tropical, con su característica humedad, su lluvia y una rica biodiversidad poblada de animales expertos en camuflaje.

Así las cosas, en esta zona expositiva de Acuario O Grove pueden verse cíclidos africanos, una familia de peces de agua dulce sumamente popular en la acuariofilia gracias a sus colores vibrantes, alta resistencia y comportamientos sociales complejos. La mayoría provenientes de los Grandes Lagos del Valle del Rift, en África Oriental (Malawi, Tanganica y Victoria).

La anguila de fuego.

La anguila de fuego. / FdV

También está representada la anguila de fuego, que en realidad no es una anguila verdadera, sino un pez de agua dulce extremadamente alargado que pertenece a la familia de las anguilas espinosas.

En los acuarios suele alcanzar entre 50 y 60 centímetros, pero en su hábitat natural puede superar un metro de largo.

No faltan los peces arquero, famosos en el mundo animal por su asombrosa capacidad para derribar insectos fuera del agua disparándoles chorros de agua a presión con la boca, habitando manglares, estuarios y ríos de agua salobre o dulce del sudeste asiático, Australia y Oceanía.

Un insecto hoja.

Un insecto hoja. / FdV

Las pirañas de vientre rojo, que son peces de agua dulce nativos de Sudamérica, famosos por su mandíbula prominente y su reputación como depredadores voraces, también tienen cabida en el Acuario de O Grove.

Al igual que los «peces limpiafondos», «limpiacristales» o «peces diablo», cuya boca en forma de ventosa les permite adherirse a las rocas y raspar algas.

Pirañas de vientre rojo.

Pirañas de vientre rojo. / FdV

Y no todo en las renovadas instalaciones de Punta Moreiras son peces, sino que también pueden verse insectos hoja e insectos palo, al igual que ranas dardo, un grupo de pequeños anfibios nativos de las selvas tropicales de Centroamérica y Sudamérica, famosos por poseer los venenos más potentes del reino animal.

Su nombre proviene de las comunidades indígenas, como los emberá en Colombia, quienes tradicionalmente frotaban las puntas de sus flechas y dardos en la piel de estas ranas para cazar.

Tampoco está de más recordar que el Acuario de O Grove incorporó el año pasado ejemplares de un anfibio tan singular y amenazado como el ajolote mexicano o axolote (Ambystoma mexicanum).

Los peces arquero.

Los peces arquero. / FdV

Es un anfibio en peligro crítico de extinción, según la lista roja de la Unión Internacional por la Conservación de la Naturaleza. Y todo debido a la pérdida de su hábitat, la introducción de especies invasoras en el mismo, la sobreexplotación, la contaminación y su consumo como alimento.

Para aquellos que no conozcan al ajolote, decir que es una especie de salamandra también utilizada en la investigación biomédica y fisiológica, que en su vida adulta aún conserva rasgos de cuando era larva.

De ahí que mantenga su aleta dorsal de renacuajo a lo largo de casi todo su cuerpo y sus branquias externas, que parecen plumas que sobresalen de la parte trasera de su cabeza.

Puede alcanzar los 30 centímetros de largo –su tamaño medio es de 15– y suele ser negro o marrón moteado, aunque también son frecuentes los albinos y blancos, especialmente entre especímenes criados en cautividad. Vive hasta 15 años y se alimenta de moluscos, gusanos, larvas de insectos, crustáceos y algún pez.

Poco después de su introducción en el acuario los ajolotes empezaron a criar, para mayor lucimiento del acuario y satisfacción de sus visitantes, a quienes se explicó que en estado salvaje habita únicamente el lago de Xochimilco, cercano a la ciudad de México.

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