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El futuro de la joya turística de O Grove, a debate

Comienza la negociación para tratar de limitar el acceso a la isla de A Toxa

La Comunidad de Propietarios La Toja expone su propuesta a la Corporación esta tarde

El documento que sirve de base es el elaborado por Hotusa, pero con posibilidad de «suavizarlo»

La reunión informativa que se lleva a cabo esta tarde en la casa consistorial.

La reunión informativa que se lleva a cabo esta tarde en la casa consistorial. / Iñaki Abella

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Manuel Méndez

Manuel Méndez

O Grove

El presidente de la Comunidad de Propietarios La Toja, Juan Buhigas Arzcun, se ha citado a las siete de esta tarde con los líderes de los grupos políticos con representación en la Corporación municipal de O Grove y miembros de las asociaciones empresariales y turísticas del Concello para exponerles su plan de limitación de aforos en A Toxa.

Surge este encuentro del acuerdo tomado por la asamblea de la citada entidad el pasado 7 de mayo, cuando se abordó un plan propuesto por el grupo hotelero Hotusa para limitar la entrada a la emblemática isla y poner coto a lo que se considera una presión turística excesiva.

Una opción con la que, a priori, no están de acuerdo los comerciantes de la propia isla, el gobierno grovense ni los grupos políticos de la oposición. Como tampoco la ven con buenos ojos en el seno de Empresarios Grovenses de Bens e Servicios (Emgrobes).

El representante de la comunidad de propietarios.

El representante de la comunidad de propietarios. / Iñaki Abella

En aquella asamblea del 7 de mayo se decidió «suavizar» las cosas limitando el acuerdo a facultar al presidente de La Toja, Juan Buhígas, a buscar una fórmula negociada con el alcalde y los demás grupos políticos, asegurando que el plan de control de aforo expuesto por Hotusa iba a ser solo un punto de partida o una especie de guía, dejando las puertas abiertas a otras posibles soluciones.

Las principales peticiones: frenar la presencia de autocaravanas en la isla, modificar los sentidos de circulación en algunas calles, regular el uso del aparcamiento principal y, en síntesis, evitar la saturación de la isla en base a razones de seguridad e imagen.

De paso se quiere conseguir una mayor inversión económica del Concello dentro de la propia isla y profundizar poco a poco en cuestiones que, a priori, resultan menos populares, como introducir cámaras de videovigilancia o prohibir el paso por algunas calles.

Turistas en la isla.

Turistas en la isla. / M. Méndez

Todo ello posibilidades que sí se barajan en el documento original de control de aforos que en su día ya desmenuzó FARO DE VIGO y que, cabe recordar, surgió del grupo Hotusa, propietario de todos los establecimientos hoteleros de A Toxa, para «controlar la saturación circulatoria de la isla», mejorar «la movilidad interna y la gestión del turismo de calidad» y reforzar la seguridad y los planes de emergencias.

Para lograrlo llega a proponer medidas como destinar a aparcamiento público la zona situada frente a al centro comercial La Aldea, acondicionándolo «mediante la instalación de barreras de control de acceso y la señalización horizontal correspondiente».

De este modo estaría «sujeto a una rotación obligatoria máxima de dos horas, con acceso mediante un sistema de reserva previa a través de una plataforma web».

Venta de collares en la isla.

Venta de collares en la isla. / M. Méndez

De igual manera, aboga por implantar un «sistema de señalización de acceso restringido mediante la instalación de señales de prohibición, de modo que únicamente podrán acceder a determinadas zonas los vehículos de residentes o previamente autorizados».

Con ello se conseguiría «que el acceso a la denominada zona verde quede limitado exclusivamente a estos vehículos, garantizando así un mayor control del tráfico interior».

Otra de las ideas expuestas por Hotusa es «pintar y delimitar las plazas de aparcamiento en toda la isla, con el objetivo de ordenar el estacionamiento y optimizar el uso del espacio».

A lo que suma la necesidad de señalizar un carril «para entrada y salida general de residentes y vehículos autorizados», y otro «de entrada y salida restringido a residentes y clientes del campo de golf, que en caso de emergencia se habilitará como único carril de salida».

Asistentes a la reunión.

Asistentes a la reunión. / Iñaki Abella

Habría un tercer carril de uso público para el acceso a la zona comercial, pero solo hasta el restaurante Los Hornos, desde donde pasaría a ser de uso exclusivo para residentes y clientes de los hoteles, que tendrían asignados en exclusiva dos carriles más.

Respecto al sistema de videovigilancia, Hotusa sugiere orientarlo al control del tráfico en la isla, equipándolo con identificación de matrículas en el aparcamiento público y en el puente.

A medio o largo plazo contempla la posibilidad de «ampliar el sistema mediante la instalación de cámaras adicionales destinadas al control y supervisión de las zonas de acceso restringido».

Presupuesto que baraja Hotusa en su propuesta.

Presupuesto que baraja Hotusa en su propuesta. / FdV

Lo que Hotusa dice buscar con todo ello es «ajustar la presión de entrada a la capacidad real de la isla», haciendo que el número de coches que entran a la misma «sea coherente con los que pueden estacionar y circular sin colapsar el sistema».

De ahí su intención de poner en marcha «un programa piloto orientado a la implantación de un sistema de gestión y control de accesos» en la isla, «que constituye uno de los destinos turísticos de mayor relevancia de Galicia».

Desde el convencimiento de que «no hay plazas de aparcamiento suficientes para atender a los clientes de los negocios, residentes y visitantes», Hotusa considera «inviable» permitir la «entrada indiscriminada de vehículos», al entender que acarrea perjuicios como «saturación, falta de seguridad y operatividad y una deficiente gestión del modelo turístico».

Por eso lamenta la existencia de «calles colapsadas y vehículos dando vueltas buscando plaza y ocupando espacios prohibidos», ya que esto «empeora la experiencia del visitante y afecta directamente a residentes y a la actividad económica, porque el acceso a comercios, hoteles o servicios se vuelve más difícil y caótico».

En su documento, Hotusa también alude a cuestiones de seguridad cuando explica que «en caso de incendio, evacuación, asistencia sanitaria u otra emergencia», la «congestión del tráfico» puede ralentizar las operaciones, dado que en un entorno insular «las alternativas de acceso y salida son limitadas».

En verde, la zona de acceso libre.

En verde, la zona de acceso libre. / FdV

Dicho de otro modo, que Hotusa considera un problema «la ausencia de un control eficaz sobre los accesos de entrada y salida», así como «la carencia de un plan de evacuación específico y de una normativa clara en materia de tráfico y estacionamiento».

El grupo al que pertenece la cadena Eurostars también se queja del «acceso prácticamente libre (a la isla), sin control efectivo por parte de las administraciones y sin restricciones para caravanas, buses ni turismos».

Esto hace, según explica en el mismo documento, que algunos conductores utilicen indiscriminadamente aparcamientos privados como los del Real Club de Golf La Toja y sus dos hoteles cuatro estrellas, es decir, el Eurostars Isla de La Toja y el Eurostars Louxo La Toja, que a diferencia del cinco estrellas Eurostars Gran Hotel La Toja no tienen su entorno cerrado perimetralmente.

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