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Patrimonio

Cortegada guarda una posible cista prehistórica en peligro de destrucción

Investigadores de la Universidade de Vigo proponen realizar una copia virtual en 3D ante la dificultad de luchar contra la naturaleza para preservarla

Las lajas que quedan en pie de los restos de la posible cista funeraria de Cortegada.

Las lajas que quedan en pie de los restos de la posible cista funeraria de Cortegada. / GEAAT

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Vilagarcía

El Grupo de Estudios de Arqueología, Antigüedad y Territorio (GEAAT) de la Universidade de Vigo lleva tres años desarrollando un ambicioso proyecto en el Parque Illas Atlánticas que, entre otras novedades, ha sacado a la luz una gran casa castrexa en Cíes. También ha realizado trabajos en la hermana más pequeña, Cortegada, pero quiere profundizar con una nueva fase ya solicitada de esta iniciativa, bautizada como Sentinela. Sobre todo, por el peligro inminente de destrucción de unos restos con muchas sospechas de ser prehistóricos, pues la idea es obtener una réplica virtual exacta.

Para el ojo inexperto solo son varias placas de piedra hincadas en la playa, pero para el profesional tienen todo el aspecto de una estructura de lajas, una cista funeraria, sin olvidar su contexto: los sepulcros de Guidoiro Areoso, no muy lejos de la isla carrilexa.

La arqueóloga Patricia Valle explica que «no es posible afirmar al cien por cien» que el enterramiento humano hubiera su utilidad porque no se encontraron restos y ha sido el mar quien se encargó de excavar, no los expertos. Además, de ser cierta la hipótesis de su pertenencia a la Edad de Bronce, le habrían pasado unos 3.000 años por encima.

Lo único certero es que su ubicación junto al mar está destruyendo la estructura rápidamente, como evidencia una fotografía realizada en 2013: entonces había tres lajas hincadas y hoy, una ya está caída.

Cuando tengan las conclusiones finales, en unas semanas, el GEAAT se sentará con los responsables de Parques para valorar posibles medidas correctoras e intentar salvaguardar estos y otros restos en riesgo de las islas gallegas.

«En el caso de los restos de Cortegada se podrían realizar aportes de arena para suplir la arrebatada por el mar y realizar un mantenimiento frecuente en este sentido, pero hay que estudiarlo. En todo caso, es muy complejo, empezando porque no se puede luchar contra la naturaleza y ahora se registran episodios de mareas más violentos, sin olvidar que se trata de espacios protegidos; el necesario equilibrio entre preservar estos bienes y no afectar a los ecosistemas, a los valores del parque... No podemos levantar un dique, por ejemplo», explica la doctora.

Es más, concluye que «acabará perdiendo todas las lajas», aunque tienen el consuelo que ofrece las nuevas tecnologías, de poder hacerle un levantamiento 3D que mantenga su memoria.

Por eso, la supuesta cista de Vilagarcía está en la lista de acciones propuestas para esa nueva fase, cuya concesión, o no, se conocerá a finales de año, porque extraerla y exhibirla en un museo no es una opción; la desprendería de su contexto y, por tanto, de su significado y relevancia.

Precisamente, Valle es especialista en tecnologías para la preservación del patrimonio que ya se han aplicado en otros bienes seleccionados de Illas Atlánticas. Pero el propósito del grupo dirigido por Adolfo Fernández, como director científico, también es monitorizar cómo le están afectando los agentes de degradación, empezando por los eventos climatológicos cada vez más extremos, así como los cambios en el borde costero y muy en la línea también con los efectos del cambio climático.

Pecio romano

De hecho, todo esto ha sido el hilo conductor del proyecto arqueológico Sentinela, iniciado en 2023, además de una actualización y complementación del catálogo de bienes patrimoniales de todo tipo existente en las islas y la realización de otras acciones que han aportado grandes novedades.

La investigadora explica que también aprovecharían para realizar un pequeño sondeo en la zona catalogada como un posible pecio romano y que ya protagonizó una prospección acuática, además de que en los 80 aparecieron varias ánforas romanas en bastante buen estado. No se encontró embarcación alguna, solo restos cerámicos en abundancia.

«Los barcos de madera acaban desapareciendo, aunque en otras partes del mundo tienen más suerte porque se entierran y sobrevive algo, pero en nuestra tierra solo acabamos encontrando acumulaciones de cerámica», indica la doctora para explicar porqué se sospecha de que un navío de mercancías naufragó en la zona de Cortegada.

El proyecto Sentinela está financiado por el Ministerio para la Transición Ecológica y cuenta con apoyo logístico y económico de la Consellería de Medio Ambiente.

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