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Álvaro Otero, de construir bateas para cultivar mejillón a servirlo a la mesa en escabeche

La crisis que arrastra el sector mejillonero lleva al empresario isleño a montar un chiringuito

Lo inauguró hace un par de semanas a orillas de la playa de bandera azul de Camaxe-O Bao

Incluye actuaciones musicales en directo y sesiones de coctelería

Álvaro Otero, de construir bateas para cultivar mejillón a servirlo a la mesa en escabeche

Manuel Méndez

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Manuel Méndez

Manuel Méndez

A Illa

Álvaro Otero Dios es, desde niño, un vecino muy conocido del Concello de A Illa y toda la ría de Arousa. Trabajó desde muy joven en diferentes negocios, siendo la hostelería una de sus ocupaciones durante años.

Muchos lo recordarán de su paso por el Parador de Turismo de Cambados, cuando, según dicen, era el camarero preferido del expresidente de la Xunta, Manuel Fraga. O quizás lo conozcan de su época en Casa Rosita, también en la villa del albariño.

Pero, sin duda, cuando más salió a relucir su nombre fue cuando se convirtió en responsable de la firma Naval Arousa S.L., que llegó a operar en el muelle de O Cavadelo (Vilagarcía) y se centró durante años en la construcción y reparación de bateas.

Los mejillones de Territorio KM 0.

Los mejillones de Territorio KM 0. / M. Méndez

Pero «el sector mejillonero ya no es lo que era, sino que atraviesa momentos muy difíciles, de ahí que la construcción de bateas se haya estancado», explica el isleño, sabedor de que la producción se ha estancado en los últimos años a causa de los problemas con la mejilla, el calentamiento del agua, los temporales de invierno y la acción de los depredadores.

Y es así como surge su nueva ocupación. «Sigo vinculado al sector bateeiro porque me encanta, pero todos sabemos que no hay suficiente carga de trabajo, así que tuve que buscar otras fuentes de ingresos, y se me ocurrió sacar partido a esta finca situada al lado del mar montando en ella un chiringuito que aspira a ser algo totalmente diferente», argumenta el empresario desde el terreno en el que ha instalado su negocio, a escasos metros del puente que une el continente con A Illa y orillas de la playa de Camaxe-O Bao.

El chiringuito de Álvaro Otero. Al fondo, la playa de Camaxe.

El chiringuito de Álvaro Otero. Al fondo, la playa de Camaxe. / M. Méndez

Cuando habla de algo diferente no solo se refiere a la propia estructura del establecimiento y su carta, sino también a «las sesiones formativas y divulgativas de coctelería que estamos ofreciendo, junto a actuaciones musicales en directo, monólogos y todo lo que vaya surgiendo».

El mensaje de Álvaro Otero es claro: «No podemos permanecer de brazos cruzados y conformarnos cuando las cosas no van bien, sino que hay que apostar fuerte y trazar nuevos rumbos».

De ahí que, siempre con el incondicional apoyo moral de Fani, su pareja, haya decido «buscarse la vida» y volver a sus orígenes en la hostelería montando este chiringuito en su tierra natal.

Mejor dicho, más que un chiringuito es un restaurante de playa, porque no es el clásico establecimiento de temporada con sillas publicitarias de plástico y cuatro tablas mal colocadas.

Ha querido ir más allá e iniciar esta nueva etapa «por todo lo alto», de ahí que haya invertido una buena suma de dinero para convertir una finca situada entre la carretera que va hacia Carreirón y la playa en un punto de encuentro para isleños y visitantes.

«Y no puedo estar más que agradecido, ya que está funcionando incluso mejor de lo que me había imaginado», reconoce.

Inaugurado hace un par de semanas con el nombre de Territorio KM 0, este negocio dispone de una cocina que ya quisieran para sí muchos restaurantes de la comarca, sus mesas y sillas son confortables y con un diseño atractivo, los cubiertos se ponen a la mesa en sobres individuales precintados, las copas son personalizadas y, lo mejor de todo, la comida no deja de recibir elogios, tanto por la preparación como por la materia prima empleada.

De ahí que aspire a convertirse en una de las revelaciones del verano, sobre todo por platos como el pulpo, con buenos y abundantes trozos que se sirven a la mesa tanto «á feira» como al popular «estilo Illa».

El cefalópodo, que también destaca en la empanada casera, comparte protagonismo con los mejillones de A Illa servidos en un escabeche que despierta los sentidos. Unos mejillones, por cierto, con un tamaño que hoy en día no es fácil encontrar.

Las croquetas de choco son otro de sus platos estrella, al igual que el paté de langostinos y mejillones, las luras en su tinta con patatas o arroz, la picaña y la oreja, por poner algunos ejemplos.

«Solo estamos arrancando y Territorio KM 0 todavía no se conoce mucho, pero los que vienen se marchan encantados, por eso confío en que este proyecto pueda funcionar», sentencia Álvaro Otero Dios.

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