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Fundación Amigos de Galicia

El Premio Lola Torres de Cocina Tradicional ya está en Portugal

El restaurante portugués Camelo recibe el galardón por su labor en la preservación de la cocina tradicional lusa y del patrimonio culinario del Alto Minho

La entrega del Premio Lola Torres, en la casa consistorial grovense.

La entrega del Premio Lola Torres, en la casa consistorial grovense. / FdV

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Manuel Méndez

Manuel Méndez

O Grove

La Fundación Amigos de Galicia celebró en la Sala das Cunchas del Concello de O Grove la entrega del XX Premio Europeo de Gastronomía Tradicional Lola Torres, que el jurado reunido durante la pasada Festa do Marisco quiso conceder al restaurante portugués Camelo, por su contribución a la cocina tradicional portuguesa y a la preservación del patrimonio culinario del Alto Minho.

El acto estuvo encabezado por el alcalde de O Grove, José Antonio Cacabelos Rico, y el presidente de la Fundación Amigos de Galicia, Ramiro Varela Cives. La ceremonia contó además con la presencia del secretario de la Câmara Municipal de Viana do Castelo, Marco Montenegro; del presidente de la Associação Empresarial de Viana do Castelo, Miguel Cunha; representantes de la Cofradía do Minho y miembros de la familia de Lola Torres, entre ellos Rafael Mourelos, gran impulsor de este certamen gastronómico de indudable prestigio.

Durante el acto, el representante del restaurante galardonado, Pedro António Vieira Lousinha, agradeció el reconocimiento y destacó los vínculos históricos entre Galicia y Portugal, una relación que, según señaló, también se refleja en la gastronomía.

«Aunque compartimos muchas tradiciones, Portugal se distingue especialmente por la excelencia de su cocina marinera, con el bacalao y los pescados como grandes señas de identidad», afirmó.

Asimismo, agradeció a la Fundación Amigos de Galicia «su apoyo continuado a la cocina con tradición» y el impulso que estos premios representan para los proyectos que trabajan desde «la autenticidad».

Por su parte, el presidente de la Fundación, Ramiro Varela Cives, puso en valor la calidad de los productos del norte de Portugal y de Galicia, así como la importancia del tiempo y de la elaboración artesanal como elementos esenciales de la gastronomía tradicional.

Varela Cives destacó además «la profunda hermandad» existente entre ambos territorios, reforzada a través de iniciativas como el Premio Lola Torres, que contribuyen a visibilizar un patrimonio culinario compartido a ambos lados del Miño.

En representación de la familia de Lola Torres, Rafael Mourelos recordó el significado especial de este reconocimiento y aseguró que «mantiene viva la esencia de la cocina tradicional y el legado de Lola, que siempre defendió la autenticidad, el respeto por los productos y la dignidad de los oficios culinarios».

Mourelos subrayó además que el galardón «se ha consolidado como un referente internacional en la defensa de la gastronomía con raíces».

El encargado de cerrar el acto fue el alcalde de O Grove, quien destacó los lazos históricos entre la localidad meca y el norte de Portugal. El regidor señaló que el Premio Lola Torres representa «un símbolo de unión entre pueblos basado en la amistad, el respeto mutuo y la defensa de una tradición culinaria que trasciende fronteras».

Tras la entrega del galardón, los asistentes participaron en una comida institucional celebrada en el restaurante Solaina, establecimiento dirigido por José Luis Padín, patrono de la Fundación Amigos de Galicia.

A lo largo de la historia de este premio se reconoció la trayectoria y buen hacer del restaurante Cal Jaumet de Torá, en Lleida, que fue el primero, Casa Salvador (Valencia), Casa Duque (Segovia), Caballo Rojo (Córdoba), restaurante Posada de la Villa (Madrid), Casa Conrado (Oviedo), restaurante Josetxo (Pamplona) y el «7 Portes» (Barcelona).

Les siguieron otros como el restaurante Arzak (San Sebastián), el Rías de Galicia (Barcelona), el Zalacaín (Madrid), el Can Roca (Girona), restaurante Lhardy (Madrid), restaurante Akelarre (San Sebastián), el también madrileño Casa Lucio y el restaurante cacereño Atrio.

También el afamado Martín Berasategui y el restaurante Casa Botín, fundado en el Madrid de los Austrias en el año 1725 y que pasa por ser el más antiguo del mundo, aclamado tanto por su cochinillo segoviano como por el cordero asado procedente del «triángulo mágico de la carne», formado por Sepúlveda, Aranda y Riaza.

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