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Educación

«Coñezo, convivo e comparto» estrecha lazos entre los escolares de Vilanova

Las anpas de cinco colegios de Vilanova reúnen a 72 alumnos de 5º y 6º de Primaria en una actividad que facilita el paso a Secundaria

Escolares de los cinco colegios conviven y se conocen durante dos días.

Escolares de los cinco colegios conviven y se conocen durante dos días. / Noe Parga

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Vilanova

El paso del colegio al instituto suele llegar acompañado de una mezcla de ilusión, nervios e incertidumbre. Nuevos horarios, nuevos profesores, nuevos espacios y, sobre todo, nuevos compañeros. En Vilanova, las anpas de los cinco colegios del municipio decidieron hace ya cinco ediciones que esa transición podía empezar a prepararse antes, no con libros ni exámenes, sino con convivencia. De ahí nació «Coñezo, convivo e comparto», una actividad que este fin de semana vuelve a convertir el albergue de As Sinas en un punto de encuentro para los alumnos de 5º y 6º de Primaria.

La iniciativa está organizada por el anpa San Roque, del colegio de Corón; O Cruceiro, del Xulio Camba; Sestelo, de Baión; As Chans, de Tremoedo, y Viñagrande, de San Miguel. Entre todas movilizan a 72 escolares de los cinco centros, que desde las 9.30 horas de este sábado y hasta las 20.30 horas del domingo comparten dos jornadas completas de juegos, actividades, comidas, descanso y una noche fuera de casa. No es solo una excursión. Es, sobre todo, un espacio pensado para que los niños se conozcan, convivan y pierdan el miedo a llegar a Secundaria sin referencias.

Marta Viñas, de la anpa de Corón, explica que el objetivo principal de la convivencia está muy ligado al futuro inmediato de estos alumnos. Los cinco colegios del Concello de Vilanova acaban confluyendo en dos institutos, Faro das Lúas y A Basella. Por eso, que los escolares puedan verse, hablar, jugar y compartir grupos antes de iniciar esa etapa resulta especialmente valioso. «De cara al primer año de la ESO es superpositivo. Se olvidan las reticencias de que no conocen a nadie», señala.

Las actividades acuáticas forman parte del menú.

Las actividades acuáticas forman parte del menú. / Noe Parga

La experiencia acumulada en las anteriores ediciones confirma esa percepción de las familias. Muchos niños llegan con timidez el sábado por la mañana, pero se marchan el domingo con nuevos nombres, nuevas complicidades y la sensación de que septiembre será menos extraño. «Siempre hay mucha afluencia y esos primeros quince días de adaptación al instituto son mucho más llevaderos al conocer a la gente», apunta Viñas. De hecho, una de las frases que se repiten al finalizar la convivencia resume bien el sentido de la propuesta: «Nos vemos en septiembre en el instituto».

La organización exige meses de trabajo. Las anpas iniciaron en diciembre los trámites de solicitud del albergue ante la Xunta y, para poder desarrollar la actividad, contrataron una empresa de monitores y un servicio de catering que cubre las comidas y las necesidades de los dos días. En total, alrededor de una veintena de personas forman parte del dispositivo, entre representantes de las anpas y monitores. También los adultos duermen en As Sinas, pendientes de que la experiencia sea segura, ordenada y, al mismo tiempo, lo más natural posible para los niños.

El programa está diseñado para favorecer la relación entre alumnos de distintos colegios. Tras la recepción, realizada entre las 9.30 y las 10.00 horas, llegó el reparto de habitaciones y una primera reunión con los monitores. A partir de ahí se formaron cuatro o cinco grupos, que se van modificando a lo largo de la convivencia para que los participantes interactúen al máximo y no se limiten a permanecer con sus compañeros habituales de aula.

Las actividades aprovechan el entorno del albergue y de la playa de As Sinas. Hay propuestas acuáticas, juegos deportivos en la pista del recinto, dinámicas de grupo, merienda, cena y una velada nocturna que suele cerrar una jornada intensa. «Acaban el día derrotados», comenta Viñas, reflejando el ritmo de una convivencia que combina diversión, autonomía y aprendizaje compartido. El domingo arrancará con el desayuno en un bar restaurante y continuará con nuevas actividades de mañana y tarde antes de regresar a casa.

La quinta edición de «Coñezo, convivo e comparto» llega además en un momento especial del curso, en la antesala de la excursión de fin de Primaria para muchos de los participantes. Las familias lo ven como un complemento perfecto para despedir una etapa. Una forma de cerrar el colegio mirando ya al instituto, pero sin prisas, desde el juego y la convivencia.

Cada año, según destacan las anpas, la actividad gana participantes e interés. El éxito no se mide solo en cifras, aunque los 72 alumnos de esta edición demuestran la buena acogida. Su verdadero valor está en algo más sencillo y más profundo: que niños de Corón, Xulio Camba, Baión, Tremoedo y San Miguel descubran que, cuando llegue septiembre, el instituto no será un lugar lleno de desconocidos, sino un espacio en el que ya habrá rostros familiares esperando al otro lado.

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