Desde el 1 de junio los lusos podrán aprovechar aún más el declive del marisqueo gallego
Portugal endurece el control de los bivalvos y se fortalece como competidor de Galicia
El sector mar-industria asume que «si se acaban las mafias» y los problemas con los documentos, la importación de almeja y cría de mejillón se multiplicará

Autoridades sanitarias y policiales en un registro en busca de almeja ilegal en una depuradora gallega. / FdV

Portugal ha decidido endurecer los sistemas de control y trazabilidad de los bivalvos para fortalecerse como productor a nivel europeo y, en consecuencia, ejercer una mayor presión sobre competidores tradicionales como Galicia.
Casualidad o no, la implementación de sistemas que garanticen la calidad, salubridad y procedencia de los productos portugueses, de aplicación a partir del 1 de junio, llega en un momento en el que Galicia está bajo mínimos, arrastrando desde hace años una preocupante pérdida de productividad que ha llevado a esta región a perder peso en el mercado nacional y comunitario.
De forma muy resumida puede decirse que lo que va a lograr Portugal al aumentar el control sobre sus bivalvos es despacharlos a toda Europa (Galicia incluida) con todos los «papeles en regla», siguiendo a pie juntillas las directrices europeas y, con ello, aumentando las posibilidades de exportación.

La embarcación de un furtivo incautada por la policía en Portugal. / FdV
Dicho de otro modo, que los depuradores españoles que hasta ahora importaban producto portugués, a veces enfrentándose a problemas legales por la carencia de «papeles» o «certificados» adecuados, desde ahora van a poder importar una cantidad mucho mayor, ya que se acaba, o al menos esa es la intención del gobierno luso, la inseguridad jurídica que rodea a los bivalvos foráneos que hasta ahora llegan a depuradoras de moluscos como las gallegas.
Una situación que se refiere, muy especialmente, a la almeja portuguesa, pero que se hace extensiva a la cría de mejillón o mejilla, que también estará sujeta a controles y podrá cruzar la frontera desde el país vecino sin complicaciones.
Así lo confirman tanto depuradores de moluscos como bateeiros, biólogos y empresarios de la conserva consultados por FARO DE VIGO, quienes sostienen que «Portugal quiere copiar e incluso mejorar el modelo gallego», sustentado en el trabajo diario del Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino (Intecmar).
Lo que busca el país vecino es «introducir su producto en Galicia y toda España sin dificultad» aplicando sus nuevas medidas de control y siguiendo las directrices del sistema Traces (Trade Control and Expert System), la red informática oficial de la Unión Europea para el control y certificación del comercio y las importaciones de animales vivos, productos de origen animal y vegetal y alimentos.

Un operativo contra la introducción de almeja portuguesa en Galicia. / FdV
Sobre todo, insisten en el sector, porque «por extraño que parezca, mientras en Galicia la productividad marisquera cae en picado, al otro lado de la frontera sigue en aumento», apostillan tanto depuradores como comercializadores y transformadores de moluscos.
«Nosotros tenemos que servir producto a nuestros clientes porque el consumidor lo demanda, y si en Galicia no lo hay tenemos que comprarlo en Portugal, lo cual va a ser mucho más sencillo a partir de ahora», pronostican.
Para sentenciar que «los portugueses van aplicar una norma muy estricta que viene a garantizar una trazabilidad exhaustiva de la almeja y el mejillón, tanto cría como comercial, poniendo en valor su producto y aprovechando las carencias productivas de Galicia».
Pero, ¿de qué norma se trata exactamente? Pues de la Orden 208/2026/1 de 5 de mayo de 2026 que entrará en vigor el próximo 1 de junio y que elaboró el Gobierno del país vecino para «Establecer las normas de almacenamiento, comercialización y transporte de moluscos bivalvos, equinodermos, tunicados y gasterópodos marinos vivos».
Se hace a partir del Decreto-Ley n.º 113/2006, de 12 de junio, que establece el marco jurídico aplicable a la higiene de los productos alimenticios y que fue desarrollado por la Orden 1421/2006, de 21 de diciembre, que concreta normas relativas al control de la producción y comercialización de moluscos bivalvos, equinodermos, tunicados y gasterópodos marinos vivos.
Normativa que, con posterioridad, en 2019 y 2021, la Comisión Europea actualizaba las normas aplicables a los controles oficiales y a la seguridad de los productos de origen animal.

Almeja ilegal decomisada por la policía portuguesa. / GNR
Así pues, teniendo en cuenta el tiempo transcurrido «y la experiencia obtenida» con la aplicación de tales directrices, Portugal considera que ha llegado el momento de revisar sus protocolos para reforzar el control de la producción y comercialización de moluscos bivalvos y adaptarlos a las evoluciones tecnológicas verificadas a nivel europeo.
Es así como contempla «la emisión electrónica del documento de registro a través de la plataforma Traces y la actualización de las denominaciones de los organismos implicados en el sistema de control, lo cual llevó al secretario de Estado de Pesca y Mar, a elaborar la Orden que establece las normas de almacenamiento, comercialización y transporte aplicables a partir del mes que viene, con implicación directa de la Dirección General de Recursos Naturales, Seguridad y Servicios Marítimos, del Instituto Portugués del Mar y de la Atmósfera y de la Dirección General de Alimentación y Veterinaria.
Será este nuevo sistema el que se ocupe de «proceder al registro de los operadores dedicados a la producción primaria de moluscos bivalvos vivos», y de «autorizar la instalación y explotación a los operadores que adquieran moluscos bivalvos vivos no destinados al consumidor final».
Los viajeros de un catamarán de Cruceros del Ulla Turimares observan una batea de engorde de almeja mientras degustan mejillón y ostras a bordo. / M. Méndez
También se encargará de «autorizar la instalación y conceder licencia de explotación a los centros de depuración y expedición de moluscos bivalvos vivos, verificando el cumplimiento de los requisitos establecidos» en el reglamento europeo, y de «autorizar la instalación y explotación de las zonas de afinado de moluscos bivalvos vivos, también denominadas zonas de transposición». A lo que se suma la publicación en su sitio web de la lista de operadores aprobados.
A mayores, el Instituto Portugués del Mar y de la Atmósfera clasificará las zonas de producción y afinado; monitorizará periódicamente las zonas clasificadas y establecerá los respectivos planes de muestreo; y determinará la posible reclasificación de las zonas de producción y/o la prohibición de captura y comercialización».
También se compromete a comunicar las prohibiciones en su sitio web y a darlas a conocer a las entidades competentes y partes interesadas. Es decir, lo mismo que en Galicia se hace desde las Consellerías de Mar y Sanidade a través del Intecmar cuando se abre o cierran por biotoxinas u otras causas tanto polígonos bateas de mejillón como bancos de infaunales.
Y también se advierte desde Portugal que los muestreos integrados en el control oficial podrán efectuarse con la colaboración de los operadores, como también ocurre en la comunidad gallega.
A todo esto se suma la aprobación de los establecimientos por parte de la Dirección General de Alimentación y Veterinaria, a propuesta de la Dirección General de Recursos Naturales, Seguridad y Servicios Marítimos, y la realización de controles oficiales conforme al Reglamento (UE) 2017/625, también conocido como Reglamento sobre Controles Oficiales (RCO) y que viene a ser la legislación de la Unión Europea que regula cómo las autoridades competentes deben inspeccionar, auditar y vigilar toda la cadena agroalimentaria, con el objetivo de que los alimentos sean seguros y perseguir las prácticas fraudulentas.
Entrando más en detalle en la nueva normativa portuguesa, decir que velará porque «todo movimiento de lotes de moluscos bivalvos vivos desde zonas de producción, afinado, depósitos o centros de depuración vaya acompañado de un documento de registro», lo cual sirve tanto para luchar contra el furtivismo como para favorecer la introducción de la almeja en Galicia.
En cuando al modelo de ese documento de registro, estará destinado exclusivamente a operadores de producción primaria y será emitido a través de la plataforma Traces en cuanto esté operativa.
Hasta entonces, los acuicultores y/o productores primarios utilizarán la plataforma electrónica de la Dirección General de Recursos Naturales, Seguridad y Servicios Marítimos, que mantendrá un registro de los documentos emitidos y de los operadores autorizados, permitiéndose utilizar documentos o guías en papel solo en territorio nacional.
Así comenzó otra preocupante y desconsoladora campaña para el libre marisqueo en Arousa. / Noé Parga
La misma normativa determina que «para movimientos en territorio nacional, el documento se emitirá a través de la plataforma electrónica» de dicha Dirección General, que también lo hará «para movimientos con destino a otro Estado miembro o a un tercer país mientras Traces no esté operativa».
En cuanto a las condiciones generales de almacenamiento, se advierte de que «los moluscos bivalvos vivos deben almacenarse en equipos de refrigeración a temperatura adecuada», de que los embalados «deberán colocarse sobre superficies higienizadas y sin contacto directo con el suelo» y de que «la reinmersión (lo que viene a ser en Galicia el reparqueo) solo está autorizada en depósitos aprobados para dicha actividad».
Como «condiciones generales de comercialización» se establece que «los moluscos no destinados al consumidor final deben acondicionarse adecuadamente para preservar su viabilidad y trazabilidad», y que los sí destinados a ese consumidor final y/o establecimientos de restauración «deben presentarse en envases cerrados y correctamente etiquetados».
El Gobierno de Portugal aclara, asimismo, que «los moluscos destinados al consumo humano directo deben transportarse en envases sellados y etiquetados», y que «el transporte debe realizarse en equipos de refrigeración y vehículos cerrados», sin que se permita acompañarlos de «otros productos susceptibles de contaminarlos».
Incluso se detalla que «los envases deberán colocarse en estructuras que impidan el contacto directo con el suelo del vehículo» y, lógicamente, que «el transporte deberá ir acompañado de los documentos exigidos por la legislación aplicable».
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