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Catoira

Dimo busca en fayados y bodegas un San Cibrán perdido

La catoirense Cristina Escaloni ofrece mañana una charla sobre historia, leyendas y vínculos prehistóricos de San Cibrán de Dimo y con la esperanza de obtener alguna pista sobre una pequeña talla con la que el sacristán bendecía y penalizaba

Procesión de la romería de San Cibrán de Dimo, en Catoira.

Procesión de la romería de San Cibrán de Dimo, en Catoira. / Noé Parga

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Catoira

Hace años que los vecinos de Dimo se preguntan qué fue de la talla de San Cibrán de poco más de 20 centímetros que formaba parte de uno de los ritos religiosos de la capilla, aunque es posible que algunos no quieran volver a verla.

«Yo creo que tiene que estar olvidada en el fayado o en la bodega de alguna casa», explica Cristina Escaloni, una catoirense conocida por su entusiasmo por el arte prehistórico y la historia local en general y que mañana viernes ofrecerá una charla sobre este santuario y sus vínculos a lo largo de los siglos, también con la esperanza de que alguien ofrezca una pista sobre el «santiño».

Será a las 20.00 horas en la Sala Celso Emilio Ferreiro y servirá de preludio a la tradicional romería de este domingo en honor al santo «milagreiro», que cura el reuma y que la asociación de vecinos adereza con animación musical para la comida campestre.

Precisamente, Escaloni es una asidua de la cita y hace años que viene entrevistando a sus asistentes, sobre todo a los de mayor edad, recopilando información de la transmisión oral, a lo que suma sus indagaciones.

De hecho, llama la atención sobre que, «si trazas un círculo de un kilómetro alrededor de la zona de la ermita de San Cibrán, verás que dentro quedan los petroglifos más importantes de Catoira, que tenemos un ídolo e inscripciones romanas y que el río es un camino natural e incluso hay desvíos que van a parar a los petroglifos».

Un detalle al que da importancia, pues en su humilde opinión, se tratan de indicios de que «posiblemente» el santuario es lugar de culto desde tiempos inmemoriales y posteriormente «fue cristianizado».

Desde luego, los catoirenses tienen mucha fe en San Cibrán y nunca han dejado de cuidar el pequeño templo ubicado en un paraje natural espectacular. De hecho, en los años 60-70 del siglo pasado trasladaron todo lo que había de valor a la parroquial, para protegerlo de los expolios.

En ese trasiego se perdió la pequeña talla, pero «lo curioso es que nadie se preocupó por su destino ni reclamó al ver que no aparecería tras este traslado», explica Escaloni.

Recordada es, sobre todo por algunos. «Después de cada misa de la ermita, el sacristán hacía la señal de la cruz y daba un pequeño golpe allí donde le dolía el cuerpo a los romeros, pero si te conocía de más, te daba con más fuerza y a las mujeres cotillas, aún con más saña. Algunos aún lo recuerdan», comenta Escaloni.

También hablará de inscripciones y fechas escritas en el conjunto, el cual, sospecha, fue construido en el siglo XVII, pero no hay certeza documental. Leyendas, recortes de prensa y fotografías antiguas completarán la charla prevista, incluyendo la restauración de la campana por parte de la asociación vecinal y que esperan llegue a tiempo a la romería del domingo. Un momento que esta catoirense espera con ansia, pues hace tiempo que les planteó lo bonito que sería que la cita recuperase su genuina banda sonora.

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