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Literatura | Gabriela González Periodista, publicista y escritora

«Me dicen que pongo palabras a lo que muchos sienten y me gusta»

La autora vilagarciana presenta mañana en Pontevedra (Cronopios, 19.00 horas) su primer libro «Casi adultos», en el que trata sobre disyuntivas vitales

Gabriela González está encantada con la acogida de su obra. | ESI SEILERN

Gabriela González está encantada con la acogida de su obra. | ESI SEILERN

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Vilagarcía

Gabriela González (Vilagarcía, 1990) ha convertido su primer libro en un ejercicio de exitosa sinceridad. En «Casi adultos», editado por Destino, perteneciente al Grupo Planeta, repasa aquellas situaciones que forman parte del viaje existencial y cuyas decisiones se convierten en compañeras de viaje vital. Pontevedra es mañana jueves –Librería Cronopios, 19.00 horas– parada en la promoción de una creación literaria íntima, cuidada, y cargada de elegante cotidianeidad, no exenta de una atractiva conexión en su lectura.

¿Qué sensación produce ver ya publicada una historia que durante un tiempo estuvo solo en su cabeza o en sus notas?

Es una satisfacción muy grande. Son textos en los que llevo trabajando mentalmente muchos años, contenidos antiguos en algunos casos. Al principio sentía inseguridad, pero ahora siento una satisfacción inmensa. Cambiar las gafas de la corrección por las de lectora es un regalo. La parte de corrección es dura, porque te arrancan el libro de las manos por los plazos y siempre quieres perfeccionar, pero estoy muy contenta con el resultado.

¿Cómo está siendo la acogida?

La verdad es que está siendo increíble. Estoy muy contenta y muy sorprendida. Me esperaba cariño, pero no me esperaba esto. El feedback que estoy recibiendo es que se lee muy rápido y hay gente que no se lo quiere leer del tirón para guardarse un poquito. El objetivo es que sea una lectura compatible con los tiempos que corren, en los que siempre vamos con prisas. Por eso a veces posponemos la lectura y quería que fuese un libro compatible con las diferentes situaciones de la vida. Un libro para desconectar, aunque sean cinco minutos.

¿Dónde nace este libro y en qué momento sintió que había una historia que merecía ser contada?

Llevo muchos años queriendo publicar un libro, desde la adolescencia. Los últimos años tuve tres ideas. Me senté con una editora que me seguía por redes sociales, @malaherba_, y me escribió en el momento perfecto. Le conté las tres ideas y fuimos a por una para empezar. «Casi adultos» es una escritura muy fiel a lo que vengo haciendo en redes sociales, con relatos cotidianos y reflexiones de vida, y quería contarlo con este formato. Ahora tengo dos novelas más en mente. Escribo cada vez que puedo y quiero ponerme mucho más tiempo este verano. Soy un poco caótica, pero la inspiración viene cuando viene. Soy muy fan de ir apuntando en notas y los textos crecen cuando se desarrollan con cierto margen.

¿Qué es ser un casi adulto?

Ser un casi adulto se supone que somos todos en el camino hacia la adultez. A medida que vamos creciendo, nos enfrentamos a situaciones más o menos complejas para las que no nos sentimos preparados y que tenemos que sacar adelante. La casi adultez es el estado de adultez que nos acompaña toda la vida. Siempre he sido fan de la gente adulta y creo que, por mucho que crezcamos, siempre mantenemos el espíritu de niños, incluso en los abuelos. Lo que no se puede perder nunca es la felicidad. Recuerdo a mi abuelo cuando se le iluminaban los ojos al decirle lo ricos que estaban sus tomates o cuando veía a sus nietas. Eso no se puede perder nunca, porque eso es vivir y una actitud que siempre funciona.

Escribe sobre un montón de temas trascendentales. Incluso todo parte de una ruptura para ir desarrollando temas trascendentales. Pero no falta el humor y una manera de contar que conecta.

Creo que el humor es lo último que nos queda cuando ya no nos queda nada. Es una manera de afrontar los baches. Lo aprendí de mi abuela Estrella. Ella se reía de sí misma, incluso en momentos complicados. El humor es algo a lo que aferrarse cuando pasas situaciones duras. Siempre ayuda.

La escritora vilagarciana estará en la librería Planeta Mozo la próxima semana.

La escritora vilagarciana estará en la librería Planeta Mozo la próxima semana. / Esi Seilern

¿Puede ser que idealizar la vida que se quiere acreciente la sensación de vértigo ante lo que la realidad te depara?

Creo que sí. Desde pequeños aspiramos a unas vidas ideales. Queremos ser personas exitosas y tener la mejor vida posible. Cuando te enfrentas a la realidad y no es como habías soñado, no pasa nada. Hay que ser feliz. Yo vivo en Madrid, comparto piso, tengo 35 años… Estamos en un contexto en el que tenemos todo y, al mismo tiempo, estamos en un momento en el que es difícil construir porque hay mucha inestabilidad. El tema es encontrar el equilibrio. En mi caso he hecho muchas cosas a nivel profesional, pero siempre se quiere algo más. En el libro se intentan tratar todos los temas vitales, porque es en la treintena, mi edad, cuando se reparten las cartas del juego, sobre todo para las mujeres, por el tema del reloj biológico. Por el camino congelas óvulos por si acaso, pero tienes que tener una vivienda para ello y una estabilidad. En mi caso, me vi con 32 años después de una ruptura y te pasan muchas cosas por la cabeza que trato de contar. Incluso hablo del cuidado de los abuelos y la gente se identifica con ello también. Me han dicho que soy muy honesta y eso me reconforta como escritora.

Es periodista y publicista, además de experta en moda. ¿Sus días siguen teniendo 24 horas?

Sí que las tienen y se quedan cortas. Estoy de aquí para allá, entre Madrid y Galicia, pero no lo puedo evitar. Tengo una maleta que no para. Mantengo el piso de Madrid e intento organizarme dentro de mi propio estado natural de caos.

Esa doble vertiente profesional se entiende que habrá tenido una influencia clara en como escribir. ¿Cómo define su estilo?

El de una escritura directa, emocional, generacional, nostálgica, con un punto optimista y entusiasta. Me preocupa bastante no dar el coñazo a la gente. «Lo peor que se puede ser en esta vida es ser un coñazo», como cita Michi Panero. La gente me dice que le pongo palabras a lo que sienten y me gusta.

Se ha desnudado emocionalmente en muchas de las historias y de los temas que toca. ¿Ha costado?

Había textos que eran demasiado cortos y tuve que desarrollarlos un poco más. También hay realidad ficcionada, pero estoy tan acostumbrada a escribir en redes que me sentía protegida. Hay gente que me dice que fui brutalmente honesta.

¿Tenía clara la estructura del libro desde el principio o la historia fue cambiando mientras escribía?

Fue cambiando. Tenía claro inicialmente que había una serie de textos que quería que estuvieran sí o sí. Me costó más estructurarlo que contar lo que cuento. Luego lo fui hilando, pero me costó reorganizarlo de manera definitiva.

¿Qué ha aprendido de si misma escribiendo «Casi adultos»?

Que soy perfeccionista, pero mal. No puedo estar cambiando cuatro veces la posición de una coma en lecturas distintas. Hay que limitar ese perfeccionismo, proponerse las cosas y hacerlas. El perfeccionismo también incapacita y retrasa. Dudo mucho en cosas que pueden parecer tonterías. Para mí, cada palabra es muy importante. Creo que hay que trabajar más la estructura antes. Usé el camino más difícil, di una vuelta muy larga. Defiendo que escribir es sentir que captas la idea en el momento adecuado y, cuando apremia el plazo de entrega, todo sale adelante.

¿Qué sensación le gustaría dejar en aquella persona que termina de leerse su libro?

Que le quede la satisfacción de haberlo leído. E, incluso, ya si puedo hacer la carta a los Reyes Magos, que lo vuelva a consultar alguna vez. Alguna gente me dice que es un libro casi terapéutico. Y ya que después de leerlo lo recomienden sería maravilloso.

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