Movilidad urbana
Vecinos de San José denuncian el colapso circulatorio en su barrio
Las fiestas de Santa Rita, las obras de la fachada marítima y el uso del párking disuasorio dificultan el acceso a la avenida Rosalía de Castro

El acceso a Rosalía de Castro se dificulta en exceso en determinadas horas del día. / Iñaki Abella
El tráfico denso de la avenida Rosalía de Castro ha anticipado este año sus fechas habituales. La circulación lenta que suele asociarse a los momentos centrales del verano ya se deja notar estos días en el entorno del barrio de San José, donde los vecinos han elevado el tono de la crítica por las dificultades para incorporarse a una de las principales vías de entrada y salida de Vilagarcía.
La celebración de las fiestas de Santa Rita, con una importante concentración de personas en la zona portuaria donde se encuentran instaladas las atracciones, coincide además con las obras de la nueva fachada marítima. La suma de ambos factores ha contribuido a generar una circulación más pesada de lo habitual en Rosalía de Castro, con momentos de atasco que se extienden también a los accesos desde San José.
Los residentes reconocen que existe regulación semafórica, pero sostienen que la lentitud del tráfico convierte la salida del barrio en una maniobra cada vez más complicada. El problema se produce especialmente cuando los vehículos que circulan por la avenida avanzan con dificultad y apenas dejan margen para que puedan incorporarse quienes llegan desde San José. Esa falta de fluidez reduce también la cortesía entre conductores, ya que el propio embotellamiento limita la posibilidad de ceder el paso.
La situación se ve reforzada por la actividad que concentra la zona. En el entorno existe un supermercado y también un párking disuasorio que estos días está recibiendo un volumen importante de coches. La imposibilidad de estacionar en el espacio ahora ocupado por las atracciones de Santa Rita ha llevado a muchos conductores a utilizar ese aparcamiento para realizar gestiones en la ciudad o acercarse al centro. Ese movimiento añadido incrementa la presión sobre una avenida ya condicionada por las obras y por el aumento de desplazamientos.

La regulación semafórica es insuficiente en ocasiones. / Iñaki Abella
Algunos vecinos sitúan las esperas en torno a los diez minutos en momentos concretos, una demora que consideran excesiva para una incorporación urbana y que, según trasladan, genera situaciones de tensión en las horas de mayor intensidad. No se trata solo de la incomodidad de una cola puntual, sino de la sensación de que el barrio queda atrapado cuando Rosalía de Castro pierde capacidad de absorción.
La principal sugerencia de los afectados pasa por reforzar la presencia de la Policía Local en las horas punta. Los residentes creen que una regulación directa en los momentos de mayor carga ayudaría a evitar embotellamientos, facilitaría la salida desde San José y permitiría ordenar mejor el flujo de vehículos mientras coincidan las fiestas, las obras y el aumento del uso del párking disuasorio.
El problema, advierten, puede agravarse si la circulación mantiene esta tendencia durante los próximos días. San José convive ya con una estampa más propia de agosto que de mayo: coches retenidos, accesos saturados y vecinos pendientes de encontrar un hueco para entrar en la avenida.
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