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Formación profesional

Vilagarcía y Lituania unen su baloncesto

El vilagarciano José Lamas, alumno del ciclo deportivo de baloncesto del CIFP Fontecarmoa, completa una estancia Erasmus+ en la Academia Tornado de Kaunas para conocer desde dentro una de las grandes culturas europeas de la canasta

José Lamas en el impresionante pabellón del Zalgiris Kaunas.

José Lamas en el impresionante pabellón del Zalgiris Kaunas. / Cedida

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Vilagarcía

Vilagarcía también tiene una ventana abierta a Kaunas, una de esas ciudades en las que el baloncesto no se juega solo en los pabellones, sino que forma parte de la identidad colectiva. Allí, en la gran referencia lituana del deporte de la canasta, José Lamas está viviendo una experiencia que va mucho más allá de una estancia formativa. Entrenador vilagarciano, actualmente vinculado al Xuven de Cambados, llegó a Lituania como alumno del ciclo de técnico en baloncesto del CIFP Fontecarmoa gracias a una beca Erasmus+. Por delante, siete semanas para observar, preguntar, entrenar y absorber una manera distinta de entender el juego.

Su destino es la Academia Tornado, una entidad con más de 1.100 jugadores y considerada la segunda estructura de referencia en Kaunas, solo por detrás del histórico Zalgiris. Entrar en esa rutina supone asomarse a una fábrica de talento en un país que vive el baloncesto con una intensidad difícil de comparar. «El baloncesto en Lituania es una religión y la figura del entrenador está muy valorada aquí», resume Lamas, todavía sorprendido por la naturalidad con la que se respira este deporte.

La inmersión está siendo completa. Lamas trabaja principalmente con equipos sub-17, sub-15 y sub-21, aunque su objetivo es pasar por el mayor número posible de grupos para comprender el método desde la base hasta las categorías avanzadas. El sub-17, explica, es un equipo de muy buen nivel que estuvo entre los ocho mejores de Lituania. El sub-15 compite en la primera división lituana, aunque acaba de descender a segunda. Con ellos ya estuvo en el banquillo durante algún partido y también tuvo la oportunidad de dirigir alguna sesión. En categorías inferiores, el impacto cultural es todavía mayor: «El sub-12 es un poco de shock respecto a España, porque ya trabajan en canasta grande y adaptan el tamaño del balón. En minibasket trabajan con balón de talla 5, en infantil con el 6 y en segundo año de cadete ya con el 7», apunta.

El vilagarciano con uno de los equipos con los que entrena.

El vilagarciano con uno de los equipos con los que entrena. / Cedida

Su día a día se ha convertido en una sucesión de entrenamientos. «Me paso toda la tarde en el pabellón», reconoce. La dinámica pasa por colaborar con todos los equipos posibles, observar el comportamiento de los entrenadores y comprobar cómo se construye el jugador lituano desde edades tempranas.

Ahí está una de las grandes enseñanzas de la experiencia. Lamas destaca que en España se tiende a corregir mucho durante el propio ejercicio, mientras que en Lituania el jugador dispone de más margen para equivocarse, competir y resolver. «Aquí dejan hacer con la competitividad como estímulo. Después corrigen y dejan hacer», explica. Esa diferencia le está permitiendo ampliar su mirada como entrenador. No se trata de sustituir una metodología por otra, sino de incorporar recursos y descubrir nuevas formas de acompañar la evolución de los jugadores.

Destaca a Kaunas como una ciudad tranquila y muy bonita.

Destaca a Kaunas como una ciudad tranquila y muy bonita. / Cedida

La acogida en Tornado ha sido otro de los factores que están marcando su estancia. Lamas subraya que desde el primer momento se sintió integrado en la academia. «Me dejan participar en los entrenamientos que quiera y los entrenadores a los que pregunté me permiten hacer correcciones a los jugadores», señala. Esa confianza también responde, según percibe, al prestigio del técnico español en un entorno tan competitivo como el lituano.

Kaunas también le ha sorprendido fuera del baloncesto. La describe como una ciudad tranquila, cómoda, llana, con buen transporte público y una vida cotidiana fácil de llevar. «Se come relativamente bien», bromea, aunque admite que la temperatura es más baja que en Galicia y que el viento suele acompañar muchas jornadas. Todo forma parte de una adaptación personal que también considera clave en el proceso.

A medida que avanza la estancia, Lamas tiene claro que esta experiencia marcará su forma de entrenar. Ver cómo trabajan en Kaunas, cómo evolucionan los jugadores y cómo se entiende el baloncesto desde otra cultura deportiva le permite regresar con una mochila mucho más llena. «Te forma y te amplía muchísimo el campo de visión a la hora de tener recursos para aprender y enseñar baloncesto», sostiene.

El entrenador vilagarciano no duda al valorar la oportunidad. «La experiencia es absolutamente recomendable», afirma. Y no olvida el papel del CIFP Fontecarmoa en un camino que, de otra forma, habría sido imposible. «Si no fuera por el ciclo de baloncesto del CIFP Fontecarmoa sería impensable estar siete semanas en Kaunas, una de las ciudades donde se vive más intensamente este deporte en el mundo. Es un lujo para cualquier entrenador, tenga o no experiencia». Para José Lamas, Lituania no está siendo solo un destino Erasmus. Está siendo una manera de mirar el baloncesto desde otro lugar.

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