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El viñedo afronta el periodo crítico de la floración con enormes alteraciones en su desarrollo fenológico

La buena noticia es que este proceso llega con una baja incidencia de plagas

La EFA aconseja evitar trabajar la tierra en este «momento crítico» y la posterior fase de formación del fruto

Aplicación de tratamientos contra el mildiu en Vilanova, hace un mes.

Aplicación de tratamientos contra el mildiu en Vilanova, hace un mes. / Iñaki Abella

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Manuel Méndez

Manuel Méndez

Val do Salnés

El viñedo afronta el momento decisivo de la floración. De este proceso va a depender, en gran medida, el éxito de la próxima cosecha, de ahí la necesidad de prestar especial atención a las plantaciones, eliminar la vegetación acompañante que impide su aireación y aplicar tratamientos fitosanitarios solo cuando sean necesarios y bajo estrictas medidas de control.

La buena noticia para el sector es la escasa incidencia que plagas como el mildiu están teniendo. La menos buena, que existe una enorme disparidad en cuanto al desarrollo fenológico de las plantas, con sensibles diferencias entre las distintas zonas productoras, dentro de las mismas fincas e incluso en una misma planta.

«Es cierto que se está iniciando la floración, pero hay diferencias no solo entre comarcas, sino también entre predios, plantas de un mismo predio e incluso a nivel de los racimos de cada cepa y en el propio racimo», explican desde la Estación Fitopatológica de Areeiro (EFA).

Donde reconocen que no es fácil de determinar la fenología de las viñas de la variedad dominante, el albariño, situándose entre los estadios H, I1 y I2, según el método Baggiolini. O bien entre el 57 y el 63, si se emplea la escala BBCH.

La floración puede llegar a presentarse en diferentes fases dentro de un mismo racimo.

La floración puede llegar a presentarse en diferentes fases dentro de un mismo racimo. / EFA

Dicho de otro modo, que el crecimiento o desarrollo de las plantas y sus flores está siendo extremadamente desigual. El estado fenológico H de la escala de Baggiolini, por ejemplo, corresponde a los botones florales separados.

Es decir, que en esta etapa las inflorescencias (racimos) están totalmente desarrolladas y los botones florales se separan entre sí, apareciendo la forma típica del racimo antes de la floración que anuncia el estado I.

Es, cabe insistir, una etapa crítica, en la cual la planta experimenta un rápido crecimiento vegetativo con las hojas extendidas. De ahí que sea un momento clave para empezar a evaluar el potencial de cosecha, ya que indica la estructura y el número de futuros racimos.

Aplicación de tratamientos en Ribadumia, el mes pasado.

Aplicación de tratamientos en Ribadumia, el mes pasado. / Iñaki Abella

En cuanto a los estados fenológicos I1 e I2 de la escala de Baggiolini, corresponden a la fase de floración de la vid propiamente dicha, «marcando momentos críticos para la gestión del cultivo», insisten los técnicos.

El estadio I1 se corresponde al inicio de floración, y se alcanza cuando aproximadamente el 5% de las flores están abiertas, mostrando los estambres y pistilos, al tiempo que la calyptra (cofia floral) comienza a separarse de la base del ovario y a caer.

Ya en situación de I2 se sitúan las viñas en plena floración, con la gran mayoría de las flores abiertas. La calyptra, que viene a ser el sombrero de la flor de viña y que protege los aparatos reproductivos de la planta, cae completamente, dejando al descubierto los órganos sexuales de la flor y madurando los estambres.

Un claro ejemplo de floración irregular en un mismo racimo.

Un claro ejemplo de floración irregular en un mismo racimo. / EFA

Por su parte, la escala BBCH, que estandariza el desarrollo de la vid en 10 estadios principales (0-9), desde el letargo (00) hasta la caída de la hoja (99), determina que tras la brotación (00-09) y el desarrollo de hojas (11-19), llega la aparición de inflorescencias (53-55), seguida de la floración (61-69), el cuajado (71-79), envero (81-89) y maduración (91-99).

Según la EFA los viñedos se encuentran entre las etapas 60 y 63, por lo que hay que resaltar que el 61 representa el comienzo de la floración (10% de capuchones caídos), en el nivel 65 se alcanza con la plena floración (50% de capuchones caídos) y el 69 representa el fin de este importante proceso.

Una evolución de la que dependerá el estadio 7, referido al desarrollo del fruto o cuajado, antes de que en el estadio 8 se afronte la maduración de las bayas o envero y que en el nivel 81 las bayas empiecen a cambiar de color, para ya en el 85 apreciarse el color característico de cada variedad y en el 89, encontrar las bayas maduras, completándose el fin de la maduración con el estadio 9, el de la senescencia.

Tratamiento del viñedo en Pazo Baión.

Tratamiento del viñedo en Pazo Baión. / Iñaki Abella

Dicho de otro modo, cuando el viñedo completa su ciclo natural tras la vendimia, la vid detiene su crecimiento, degrada la clorofila y reabsorbe nutrientes de las hojas hacia las raíces y madera para reservar energía de cara al invierno. Será cuando las hojas cobren su peculiar color amarillamiento y empiecen a caer, marcando el inicio del reposo invernal.

Pero hasta ese momento aún queda mucho por hacer en la viña, ahora, como queda dicho, en el delicado momento del inicio de floración. De ahí las recomendaciones de la EFA en el sentido de evitar trabajar la tierra tanto en este «momento crítico» como en el de la posterior fase de formación del fruto.

Daños en las raíces

Los técnicos, que lamentan que algunos viticultores lo estén haciendo, advierten de que labores como arar la tierra en esta época pueden causar daños irreparables en la producción a través de las raíces. Pero también aclaran que es necesario evitar que las esporas existentes en el terreno puedan ser proyectadas hacia la viña.

En cualquier caso, lo que sí hay que hacer, con el máximo cuidado posible, es rozar la vegetación acompañante, para así «favorecer la aireación y el control del mildiu», esgrimen los técnicos del centro dependiente de la Diputación de Pontevedra.

El robot sulfatador que se presenta mañana.

El robot sulfatador que se presenta mañana. / FdV

Mildiu

Para añadir, en líneas generales y en relación con la posible incidencia del mildiu, que el estado de las plantas es bueno.

Eso sí, dada la «elevada sensibilidad» de la viña frente a dicho patógeno en estos momentos, «no se puede descuidar la vigilancia, sobre todo en los predios en los que existen síntomas que no fueran bien controlados y donde la protección teórica del anterior tratamiento esté próxima a concluir, en especial si fue aplicado antes de las últimas lluvias, dado que reducen ese tiempo de protección».

Un robot sulfatador autónomo fabricado en China

Unos tratamientos que también son noticia por la presentación en Vilanova de Arousa de un robot sulfatador autónomo llamado a revolucionar la aplicación de tratamientos fitosanitarios. Se trata del S500 Pro, comercializado por la empresa Orchard Autonomous Sprayer y especialmente diseñado para el sulfatado de viñas con seguimiento vía satélite.

Una de las fichas que explican el funcionamiento del robot.

Una de las fichas que explican el funcionamiento del robot. / FdV

Se lanza mañana en Galicia por medio de la firma Haus Noroeste, liderada por Javier Castro Martínez, quien anuncia una demostración práctica en campo ante representantes de diversas bodegas de la Denominación de Origen Rías Baixas.

Su intención es transmitirles que este vehículo con navegación autónoma integrada tiene una «gran autonomía de trabajo» y que optimiza el uso de fitosanitarios, evitando desperdiciar buena parte de los mismos y, en consecuencia, mejorando la eficacia de los tratamientos.

Fabricado en China por la firma Jiangsu Lanjiang Intelligent Technology, proveedora de soluciones integradas de agro-robótica vertical que apuesta por una agricultura cada vez más automatizada, inteligente y sostenible, el S500 Pro es un robot pulverizador autónomo que «mejora notablemente la inteligencia operativa y la precisión» respecto a modelos anteriores.

Asimismo, «asegura avances en velocidad de trabajo, capacidad de ascenso en pendientes y duración de batería», siendo uno de los aspectos más destacados su sistema de navegación, que la compañía define como «el único sistema integrado de navegación para huertos del mundo».

Combinando varias tecnologías, este robot «puede operar incluso en zonas donde la señal es limitada o está bloqueada», lo cual constituye una clara ventaja en explotaciones agrícolas con gran densidad vegetal.

El cartel que anuncia la presentación.

El cartel que anuncia la presentación. / FdV

Los promotores de este vehículo también resaltan que su sistema de control totalmente eléctrico «ofrece una operación más eficiente y estable que los tradicionales sistemas hidráulicos».

Para añadir que «la robótica agrícola gana terreno en explotaciones de todo el mundo ante problemas como la falta de mano de obra, el aumento de costes y la necesidad de producir de forma más sostenible».

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